domingo, 1 de octubre de 2017

El día más largo


A sólo dos horas de que termine la jornada electoral más larga de cuántas se han celebrado nunca en Catalunya y  con un balance de cerca de quinientos heridos, que corroboran la violencia que se ha ejercido para tratar de parar a los ciudadanos que acudían a votar libremente, fuera o no legal este Referendum que tanto ha dado que hablar hasta ahora y que hoy se ha conocido, a través de  desafortunadas  imágenes, a lo largo y ancho del mundo,  continúan cerrándose colegios electorales, por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, aunque una ingente multitud permanece en la calle,como única respuesta  a la represión que sobre ellos se está ejerciendo, tratando de preservar que las urnas sigan siendo utilizadas hasta las ocho de la tarde, hora en que se dará por clausurada la celebración de este atípico Referendum.
Cerca de las dos de la tarde, Soraya Sainz de Santamaría, en representación de Rajoy, que a esta hora aún no se ha dignado a dar la cara ante el país, a pesar de la gravedad de lo que está ocurriendo, ofrecía una rueda de prensa en la que proclamaba un engañoso triunfo de la posición del Gobierno, mientras los espectadores contemplábamos imágenes, a tiempo real, que desdecían absolutamente las afirmaciones que estaba vertiendo.
Entretanto, Televisión española, continuaba ofreciendo su programación, sin hacer en toda la mañana una sola referencia a lo que sucedía en las calles catalanas,  como si su deber de informar hubiera sido definitivamente secuestrado sin remisión y los “Españoles por el Mundo” fueran mucho más importantes que los sucesos continuados que nos llegaban desde Catalunya, a través de otras cadenas privadas, dispuestas a narrar los sucesos.
Esta burda manipulación de la realidad no podía, sin embargo, anular en modo alguno, las escenas que se iban sucediendo, ni la visión que ofrecían cientos de miles de catalanes, de toda edad y condición, aguardando pacientemente en las colas de aquellos colegios que permanecían abiertos, para poder votar, ni las intempestivas entradas  protagonizadas por unas fuerzas del orden, que en muchos casos llegaban a empujar a los mossos que intentaban sin éxito, impedir los enfrentamientos.
Parece haber olvidado el PP que la Historia, desde la irrupción en el mundo de la comunicación de las redes sociales, ya no puede contarse de manera particularmente sesgada, sin ser inmediatamente desmentida por las grabaciones realizadas in situ y por tanto, que esta narración de triunfo que han convertido hoy en el argumento principal de su discurso, allá donde aparecen, ha encontrado una contraposición inmediata lanzada al mundo desde los móviles de los ciudadanos, que han estado narrando, al minuto, los videos de una realidad, tan innegable como evidente.
Verdad es, que ha habido irregularidades imperdonables en este proceso, que podrían culminar con el recuento iniciado ya en algunos centros de votación, por temor a que sean cerrados, antes de las ocho de la tarde y otras muchos vaivenes que se han venido sucediendo desde esta madrugada, como la universalización del voto y otras anomalías, pero negar taxativamente que la gente ha continuado votando, a pesar de las dificultades que se han sucedido durante todo el día,  enfrentándose pacíficamente al miedo, no puede, sino generar una desconfianza generalizada en el mensaje que trata de emitir el Gobierno de Mariano Rajoy, que ha fracasado estrepitosamente en la gestión de este proceso.
Puede que al señor Rajoy le reporte, esta nefasta gestión, algún beneficio electoral de escasa contundencia, pero la imagen de ineptitud  que está ofreciendo a Europa y al Mundo, al refugiarse únicamente en medidas judiciales y policiales, en lugar de en las negociaciones políticas, no puede ser más desoladora para los que tenemos que depender de su manera diaria de gestionar un país, que ha perdido para siempre la poca o mucha sensación de unidad que aún pudiera quedar, antes de estos desastrosos incidentes.

Y no es que ganen los nacionalistas por goleada, precisamente por su modo de plantear este Evento, es que Rajoy se ha dejado perder la gran oportunidad de haber reconducido una situación enquistada con su reiterada cabezonería y su inexplicable estrategia de dejar pasar el tiempo, quizá porque anteriormente le había funcionado muy bien y pensaba, ya sabemos que erróneamente, que todo el monte era orégano.

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