Fallece sorpresivamente el Fiscal General del Estado, José
Manuel Maza, en Buenos Aires, a causa de una infección renal que se llevó su
vida en solo unas cuantas horas y que ha dejado una sensación de extrañeza en
todos los que seguíamos su trayectoria profesional, que se encontraba
precisamente en uno de los momentos más difíciles de cuántos tuvo que afrontar
desde que llegara a su cargo, hace apenas un año, cuando aún no se intuía la
gravísima deriva que ha tenido el problema catalán, al que se enfrentó con una
postura de dureza que llegó a ser criticada, incluso por algunos miembros del Gobierno.
Convencido de que el Govern catalán al completo, había
incurrido en un flagrante delito de rebelión y sedición, al declarar en el Parlament
el nacimiento de la República, a Maza no le tembló la mano para presentar
inmediatamente las querellas que consideró como oportunas y que llevaron a la
juez Lamela a tomar la decisión que todos conocemos, aunque la huida del ex
President Puigdemont y varios de sus Consellers haya terminado complicando lo
que se aconsejaba desde la Fiscalía, desde un primer momento.
La figura de Maza, que resultó ser bastante controvertida,
fundamentalmente a raíz de que apoyara firmemente a Manuel Moix, incluso tras conocer
que poseía cuentas en determinados paraísos fiscales, ha sido sin embargo,
aplaudida y criticada a la vez, según la inclinación ideológica de los Partidos
y terminó finalmente, por ser reprobada por el Congreso, aunque las
consecuencias de este tipo de actos tengan meramente un carácter simbólico.
Su posicionamiento al lado de la postura constitucionalista
en la crisis de Catalunya y su declarada voluntad de terminar a través de la
justicia, con cualquier síntoma de independentismo y muy fundamentalmente con
sus líderes, le habían colocado en el centro de un huracán político que podría
tomar, tras su muerte, una deriva menos agresiva, si quién sea designado como
su sucesor , considera desproporcionadas las medidas que se han adoptado hasta
ahora, a nivel judicial y se atreve a suavizar el tono empleado , con la
intención de pacificar el clima de la campaña electoral, que desembocará en la
celebración de elecciones, el próximo 21 de Diciembre.
Pierde el Gobierno de Mariano Rajoy a uno de los más
fervorosos seguidores de su causa, con esta inesperada muerte y le será difícil
encontrar, precisamente por la dificultad del momento, un sustituto dispuesto a
continuar el camino emprendido por Maza, o al menos eso creo, pues los
acontecimientos a que nos enfrentamos no deben ser plato de gusto para ningún
jurista que quiera conservar su prestigio profesional, enredándose en problemas
políticos que en este caso se han ido
mezclando incomprensiblemente, con los asuntos judiciales.
Así que a los momentos críticos que vivíamos, se añade ahora,
además, un nuevo periodo de incertidumbre que afecta, principalmente, al futuro
de los miembros del Govern que decidieron permanecer en el país y que se
encuentran en prisión preventiva, a la espera de juicio y cuyos abogados,
podrían iniciar un intento de liberación, al haber cambiado las circunstancias
de manera tan sorprendente y en base a la decisión que el Supremo adoptara la
pasada semana, con los miembros de la Mesa del Parlament, como ya conocemos.
Se abre pues, un nuevo
periodo informativo que promete acaparar toda nuestra atención en los próximos
días y un tema con el que nadie contaba, irrumpe en la Campaña electoral recién
iniciada por las Formaciones políticas, ofreciendo una innumerable serie de
posibilidades de aprovechamiento de este luctuoso suceso, a uno y otro lado,
que de seguro no pasará desapercibida, para ninguno de nosotros.
La tarde del domingo,
cae pesadamente sobre nuestras ciudades preludiando el nacimiento de una semana
de actividad política que hasta ayer mismo, hubiera resultado impensable, por
la sorpresa del suceso.
La fugacidad de la vida, a veces juega malas pasadas que
pueden cambiar el curso de las cosas, incidiendo directamente sobre la
naturaleza de los hechos futuros.

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