miércoles, 22 de noviembre de 2017

Se abre una puerta a la esperanza


Lo decíamos. La inesperada muerte del Fiscal Maza, ha dejado a la Juez Lamela huérfana de su principal apoyo para seguir adelante con su visión del proceso de Catalunya y han bastado dos días para que haya decidido aceptar la propuesta de que todos los encausados bajo su mando pasen directamente a ser juzgados por el Supremo, como ya ocurriera anteriormente con los miembros de la mesa del  Parlament, contra los que se tomaron medidas cautelares a base de fianzas, mediante las cuales consiguieron eludir la prisión, a diferencia de los líderes independentistas, que optaron por permanecer en el país, contestando únicamente las preguntas de las defensas.
Que Maza era un bastión sobre el que se apoyaba la juez y que su criterio como Fiscal General del Estado, pesaba de manera contundente en la forma de interpretar los hechos, todos lo intuíamos y ya hablamos de que su repentina desaparición podría dar un giro de ciento ochenta grados, en cuestión de días, al problema de Catalunya, por lo que nos complace gratamente no habernos equivocado a la hora de emitir la opinión y mucho más, cuando auguramos que en un breve espacio de tiempo, los encarcelados serán puestos en libertad, aunque tengan que hacer frente a multas, como ya ocurriera con sus compañeros.
No negaremos que nos parece una buena noticia, esta decisión de Lamela, pues siempre defendimos que las medidas adoptadas por esta Juez, nos parecían un tanto desmesuradas y que no contribuían en absoluto a sanear las profundas heridas que se han abierto durante el tiempo que ha durado el proceso.
Nos parece además, que estando casi todos los encarcelados en las listas de los Partidos independentistas que concurren a las elecciones del día 21 de diciembre, la imagen de España quedaría francamente dañada, si tuvieran que permanecer en prisión, cuestión que jugaría sin embargo a su favor, a la hora de recabar votos entre sus conciudadanos, que en su mayoría no han entendido que se les haya privado de libertad, sean o no, partidarios de la independencia.
Bien está que los encarcelados hayan decidido, motu propio, aceptar la aplicación del 155 y considerar la proclamación de la República, como un mero gesto simbólico, llegando incluso a reconocer que Catalunya no estaba preparada para separarse del Estado español, dando un paso atrás en sus planteamientos iníciales que, como todos sabemos, fueron bien distintos.
Así que si finalmente se produce su excarcelación, probablemente Puigdemont y los Consellers que se encuentran en Bruselas podrían decidir en los próximos días, regresar y enfrentarse a su problema con la justicia, incorporándose a una Campaña electoral que promete ser apasionante, en Catalunya.
Esto, que podría parecer normal en cualquiera de otros comicios, adquiere en estos, una importancia inusitada, pues propicia, no sólo el enfrentamiento de los partidarios de la secesión y del unionismo, sino también, de los que apuestan por esa tercera vía de integración, como es el caso de Podemos.
Abiertamente, podrán estos candidatos explicar largamente la naturaleza de sus opiniones ante los ciudadanos, que han carecido hasta ahora de la información necesaria para sopesar a qué carta quedarse, por la ausencia de voz de los que no deseaban la independencia y que en estos momentos, contarán con un amplio abanico de opciones sobre las que decidir finalmente, a la hora de votar, en libertad y con las garantías correspondientes.
La situación, parece empezar a relajarse después del tsunami  sufrido en los últimos meses por los catalanes en general y habría que decir, que se agradece un poco de paz en medio del fragor de este enconado conflicto, que se ha llevado por delante la armonía y la convivencia pacífica entre la gente, dejando una profunda cicatriz en el corazón de quiénes creemos que todos los problemas pueden solucionarse, si se pone voluntad en ello.
Deben pues, terminar los enfrentamientos acaecidos con tanta asiduidad en el pasado, aceptando la parte de culpa que nos toca en haber llevado la situación hasta límites tan inaceptables. Ahora hay que construir y asentar las buenas relaciones entre unos y otros, basándose en la tolerancia y el respeto.
Bastante hemos perdido ya, por lo que a partir de este momento, se deben canalizar las diferencias, a través de los Programas electorales.
La libertad de elección del pueblo soberano marcará el camino a seguir, después del 21 de Diciembre. Ojalá y sea uno menos abrupto, por el que todos podamos circular en paz, olvidando viejos rencores.




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