Dando un giro de ciento ochenta grados a la estrategia que habían seguido hasta ahora los líderes del movimiento
independentista, Carme Forcadell y el resto de los miembros de la mesa del
Parlament de Catalunya, se han presentado
hoy ante el Supremo, dispuestos a contestar las preguntas de la fiscalía y en
cierto modo, a rebajar tensiones, admitiendo no sólo que la declaración de
independencia y posterior proclamación de la República constituyeron un gesto
de carácter simbólico, sino que están dispuestos a acatar la aplicación del
artículo 155 impuesta por el Gobierno Central, en una maniobra sorprendente,
cuya pretensión no puede ser otra que la de evitar su propio encarcelamiento.
A la hora en que escribo este artículo, continúan las declaraciones
ante el Juez y la expectación que se ha levantado ante estas afirmaciones de
hoy, se ha multiplicado por mil, pues contradicen contundentemente las palabras
que viene pronunciando desde Bruselas el propio Puigdemont y se aleja también de la táctica empleada hasta ahora por todos los
líderes que se encuentran en prisión, creando cierta confusión en los cientos
de miles de seguidores que hasta esta misma mañana continuaban apoyando en las
calles, la supuesta fortaleza de las cabezas visibles de su movimiento.
Mucha es la importancia del paso que se atreven a dar los
miembros de la mesa del Parlament, en relación con todo lo sucedido
anteriormente y mucha la responsabilidad del Juez que lleva el caso para dictar
una resolución que se espera para esta misma tarde, pues muchos de los argumentos
esgrimidos por la Juez Lamela, en el auto que enviaba a prisión preventiva a Oriol
Junqueras y el resto de Consellers, quedan en cierto modo, anulados por este
inesperado acatamiento de las reglas impuestas desde Madrid, por lo que se
podría prever que esta historia se saldará con la simple aplicación de medidas
cautelares, para los implicados en ella.
Mucho debe haber costado a Forcadell y los suyos la toma de
esta medida, pues siempre tuvimos la impresión de que actuaban movidos por un
profundo convencimiento y en este sentido, habría que agradecer a la Presidenta
su intención de enfriar el clima de tensión que se vive en estos momentos en Catalunya
y rogar encarecidamente para que las afirmaciones no sean vistas como un signo
inequívoco de rendición, ni sirvan para lanzar una campaña de humillación
contra quienes parecen dar un paso a favor de la reconciliación y de la
celebración pacífica de las elecciones, el próximo 21 de Diciembre.
A la espera de la decisión judicial, los ciudadanos catalanes
que continúan reclamando la libertad de los encarcelados de la causa secesionista,
han recibido hoy un duro varapalo de parte de Amnistía Internacional, que considera
que no existen razones para considerarlos como presos políticos, aunque los
mensajes que llegan desde Bruselas de parte de los llamados “exiliados”, con Puigdemont
a la cabeza, pretendan compararles con los miles de represaliados por el
régimen franquista, cuestión que ha molestado enormemente a muchos de los
supervivientes de aquellas espantosas experiencias, que así lo han expresado,
en sendas declaraciones a los medios.
Ahora habrá que dirimir entre lo que dicen unos y otros,
sobre esta peliaguda cuestión de la declaración de independencia y estar
atentos a todo lo que pueda suceder en los próximos días, aunque ya parecen ir
aclarándose determinadas cuestiones que preocupaban y mucho, al total de la
población y hoy mismo hemos sabido que no será posible esa lista única de Estado,
que reclamaba Puigdemont, sino que los Partidos nacionalistas concurrirán a los
comicios por separado, lo que complica, en cierta medida, la elección de voto
para sus seguidores más acérrimos.
Mucho ha debído agradar, sin embargo, a Rajoy y los suyos, la
postura adoptada por los integrantes de la mesa del Parlament, aunque esto no
signifique en absoluto que renuncien a las ideas que han defendido en los
últimos tiempos, por lo que quizá debieran plantearse que ha llegado el momento
de iniciar conversaciones, en un tono que aparque la hostilidad y procure un
entendimiento, si no quieren perder toda posibilidad conseguir una solución al conflicto, que salve
la mala imagen que ya tienen en una buena parte de Europa.
Porque el exilio de Puigdemont, si está sirviendo para algo
más que para alejarlo de la cárcel, es para internacionalizar el problema y
habrá muchos, que a fuerza de oír las reiterativas declaraciones de sólo una de
las partes, empiecen a creer que tiene parte de razón, por lo que convendría
apaciguar los ánimos con carácter de urgencia y a ser posible, dejar a un lado ese afán de cantar
victoria que tanto gusta a los principales líderes del PP y que ya en muchas
ocasiones les ha hecho caer en el más espantoso de los ridículos.
Todo va a depender, claro está, de lo que resuelva el Juez
esta tarde y pendientes de esta noticia, no podemos sino desear que lo que
ocurra facilite un ambiente de comprensión entre estas partes, que necesitan
desesperadamente, hallar una vía de entendimiento.

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