miércoles, 1 de junio de 2016

Procesados


Finalmente, el juez decide procesar a los ex Presidentes Chaves y Griñán y a seis consejeros de la Junta de Andalucía, por el asunto de los ERE, en un durísimo auto que sugiere que no solo conocieron todo lo que estaba ocurriendo, sino que participaron activamente en la invención de la trama que desviaba fondos, protegiendo, con su pasividad, a todos los implicados en el asunto.
El procesamiento, que ha tardado varios años en producirse y que muchos de nosotros esperábamos, por considerar este caso como uno de los más graves que se han conocido  en el país, en todos los tiempos, pone el broche de oro a una investigación que ha resultado ser exhaustiva, primero con las extravagancias de la juez Alaya y después por la enorme cantidad de gente variopinta que se ha visto envuelta en el escándalo, por el que se piden penas de cuatro a ocho años a estos ilustres imputados, que por cierto, ya han pedido la baja de militancia, en el Partido Socialista.
El daño que puede hacer al PSOE andaluz esto que ocurre hoy, en plena pre campaña electoral, puede ser de dimensiones mayúsculas y hasta se podría dar la circunstancia de que, por fin, se rompiera la indiscutible hegemonía de que han disfrutado los socialistas, electoralmente y que les ha llevado a gobernar ininterrumpidamente en esta Comunidad, durante más de veinte años.
También afecta directamente a la carrera personal de una Susana Díaz, que no olvidemos que fue impuesta in extremis, por un Griñán acorralado que se vio obligado a abandonar precipitadamente su cargo, seguro de lo que se le venía encima y que a pesar de haber sido elegida después, en las urnas, nunca se ha permitido dar una explicación  convincente de cuál era su relación con el asunto que nos ocupa, demasiado preocupada quizá, únicamente por conseguir llegar a lo más alto en el seno de su Partido y de ocupar en breve, la Presidencia de la Nación, si esto fuera posible.
Pero los fantasmas del pasado persiguen inexorablemente a todos aquellos que se ven envueltos en turbios sucesos y la verdad, pertinaz e insistente, se empecina en volver una y otra vez, reclamando su derecho a ser expuesta, por lo que más pronto que tarde, posiblemente terminemos conociendo lo que realmente ocurrió en este Feudo socialista y hasta dónde llegó la implicación de cada cual, en este espantoso delito.
Mal pinta para Pedro Sánchez la próxima campaña electoral, pues este procesamiento cae como una losa sobre cualquier esquema que pudiera tener planteado y le obliga a tener que responder, no sólo a la prensa que le acosará a partir de hoy, con preguntas impertinentes, sino también, a todos y cada uno de sus adversarios en los próximos debates que se celebrarán, de cara a los espectadores y sin posibilidad de repetir ninguna jugada, pues serán en directo.
La gota, que colma el vaso de una serie de irregularidades que muchos andaluces vienen denunciando desde hace, quizá, demasiado tiempo y que nunca han conseguido aclararse porque milagrosamente el PSOE gana siempre las elecciones en esta parte del país, podría por fin, hacer rebosar la paciencia de un electorado que con su extrema fidelidad, se ha convertido, sin quererlo, en cómplice de demasiados secretos.
Puede que ahora, viendo a los que ellos mismos auparon hasta el poder, sentados en el banquillo de los acusados, estén dispuestos a recapacitar sobre sus intenciones y sean capaces de ver la luz, al final de este túnel herméticamente cerrado por el PSOE andaluz, para garantizar su supervivencia.

El hilo de la manta, está suelto. Ahora solo falta que alguien tire de él, de una vez, para que descubramos lo que se ocultaba debajo de ella.

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