Finalmente, el juez decide procesar a los ex Presidentes
Chaves y Griñán y a seis consejeros de la Junta de Andalucía, por el asunto de
los ERE, en un durísimo auto que sugiere que no solo conocieron todo lo que
estaba ocurriendo, sino que participaron activamente en la invención de la
trama que desviaba fondos, protegiendo, con su pasividad, a todos los
implicados en el asunto.
El procesamiento, que ha tardado varios años en producirse y
que muchos de nosotros esperábamos, por considerar este caso como uno de los
más graves que se han conocido en el
país, en todos los tiempos, pone el broche de oro a una investigación que ha
resultado ser exhaustiva, primero con las extravagancias de la juez Alaya y
después por la enorme cantidad de gente variopinta que se ha visto envuelta en
el escándalo, por el que se piden penas de cuatro a ocho años a estos ilustres
imputados, que por cierto, ya han pedido la baja de militancia, en el Partido
Socialista.
El daño que puede hacer al PSOE andaluz esto que ocurre hoy,
en plena pre campaña electoral, puede ser de dimensiones mayúsculas y hasta se
podría dar la circunstancia de que, por fin, se rompiera la indiscutible
hegemonía de que han disfrutado los socialistas, electoralmente y que les ha
llevado a gobernar ininterrumpidamente en esta Comunidad, durante más de veinte
años.
También afecta directamente a la carrera personal de una
Susana Díaz, que no olvidemos que fue impuesta in extremis, por un Griñán
acorralado que se vio obligado a abandonar precipitadamente su cargo, seguro de
lo que se le venía encima y que a pesar de haber sido elegida después, en las
urnas, nunca se ha permitido dar una explicación convincente de cuál era su relación con el
asunto que nos ocupa, demasiado preocupada quizá, únicamente por conseguir
llegar a lo más alto en el seno de su Partido y de ocupar en breve, la
Presidencia de la Nación, si esto fuera posible.
Pero los fantasmas del pasado persiguen inexorablemente a
todos aquellos que se ven envueltos en turbios sucesos y la verdad, pertinaz e
insistente, se empecina en volver una y otra vez, reclamando su derecho a ser
expuesta, por lo que más pronto que tarde, posiblemente terminemos conociendo
lo que realmente ocurrió en este Feudo socialista y hasta dónde llegó la
implicación de cada cual, en este espantoso delito.
Mal pinta para Pedro Sánchez la próxima campaña electoral,
pues este procesamiento cae como una losa sobre cualquier esquema que pudiera
tener planteado y le obliga a tener que responder, no sólo a la prensa que le
acosará a partir de hoy, con preguntas impertinentes, sino también, a todos y
cada uno de sus adversarios en los próximos debates que se celebrarán, de cara
a los espectadores y sin posibilidad de repetir ninguna jugada, pues serán en
directo.
La gota, que colma el vaso de una serie de irregularidades
que muchos andaluces vienen denunciando desde hace, quizá, demasiado tiempo y
que nunca han conseguido aclararse porque milagrosamente el PSOE gana siempre
las elecciones en esta parte del país, podría por fin, hacer rebosar la
paciencia de un electorado que con su extrema fidelidad, se ha convertido, sin
quererlo, en cómplice de demasiados secretos.
Puede que ahora, viendo a los que ellos mismos auparon hasta
el poder, sentados en el banquillo de los acusados, estén dispuestos a
recapacitar sobre sus intenciones y sean capaces de ver la luz, al final de
este túnel herméticamente cerrado por el PSOE andaluz, para garantizar su
supervivencia.
El hilo de la manta, está suelto. Ahora solo falta que
alguien tire de él, de una vez, para que descubramos lo que se ocultaba debajo
de ella.

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