jueves, 9 de junio de 2016

Una campaña imprevisible


Con un calor infernal que preludia el principio del verano, comienza  la segunda Campaña electoral, en un periodo de solo seis meses y que ya veremos si dilucidará por fin, las expectativas de formar un nuevo gobierno.
Nunca antes había ocurrido algo semejante en el país, pero las nuevas corrientes políticas que han llagado tras el gravísimo desgaste del bipartidismo, han dividido la opinión de los electores, pintando un panorama diverso del que parece que ya no vamos a salir, pues la Sociedad se muestra deseosa de un cambio que más tarde o más temprano acabará por producirse, cerrando una etapa oscura, en el transcurso de nuestra historia más reciente.
Ya han empezado a aparecer spots publicitarios de corte variopinto y como novedad, un formato de programa, que ha presentado Podemos, que se asemeja y mucho, al catálogo de una conocida cadena de muebles sueca y que rompe los esquemas de cuanto habíamos conocido hasta ahora, en este campo de la información que ofrecen a los ciudadanos, los que reclaman periódicamente sus votos y que a veces, se convierte en papel mojado, con el paso del tiempo.
Mítines, entrevistas y discusiones televisadas, protagonizadas por cargos importantes de todas las Formaciones, preludian, el que será el gran debate a cuatro que se celebrará el próximo lunes y aunque ya han empezado las descalificaciones de rigor y el intento de desprestigiar a los contrarios, por parte de todos los actores principales de este pasillo de comedias, es de esperar que los discursos se vayan recrudeciendo, a medida que se aproxime la fecha fijada para los comicios y que cada cual, ponga toda la carne que tiene en el asador, pues se juegan mucho en este intento.
De momento, la Campaña parece un frente común en contra de los podemitas, pues está claro que por las propuestas de su programa electoral, son los únicos que serían capaces de dar la vuelta al tipo de política que se viene haciendo en los últimos tiempos y también, porque los otros ven peligrar y mucho, toda la suerte de privilegios de los que han disfrutado mientras ha durado su larga alternancia en el poder y que ahora, con toda probabilidad, perderían, si llegara a producirse una sorpresa.
Capítulo aparte merece Ciudadanos, que aún siendo igualmente recién llegado a la vida del Parlamento, se proclama ferviente seguidor de un continuismo basado en una política neoliberal, aunque limpios de corrupción, al menos de momento y sobre todo, bien dispuestos a hacer lo que sea para obtener cualquier parcela de poder…menos pactar con los de Pablo Iglesias.
Así que lo más probable es que en el próximo debate del lunes, todas las fuerzas se centren en acorralar a Podemos, aunque dada la abundante experiencia de su líder, en los medios televisivos, habría que dudar si realmente, entre los tres, serán capaces de llevarle, hasta el terreno que ellos desean.
No olvidemos que las campañas, el cuerpo a cuerpo con los ciudadanos, son el punto fuerte de Podemos y que esa cercanía, que tanto molesta a los demás, de las personas que lideran la formación morada, ha conseguido, en las últimas celebraciones electorales, acarrear un buen número de votantes, que se han convertido en leales seguidores, de la doctrina que predican.
Ya veremos, si más de uno no se arrepiente de haber aceptado ir al debate, a tener que escuchar obligatoriamente de los labios de Iglesias, los errores que han cometido y si la intención, no termina por volverse en su contra, sobre todo cuando llegue el momento del minuto de oro, que es la especialidad del líder de Podemos.
Se abre en fin, una campaña que despierta, por inusual, la curiosidad de los ciudadanos y que bien llevada, podría deparar cambios en los resultados que preludian las encuestas, porque otra vez, todo el camino está por andar y por lo mucho que hemos vivido en los últimos años, sabemos, que todo puede cambiar en un instante, para mejor o para peor. Pero eso será decisión nuestra.




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