jueves, 16 de junio de 2016

Delirios conspiranoides


Los españoles estamos tan acostumbrados a que cada vez que las cosas van mal, a uno de nuestros partidos políticos, se recurra a una teoría de conspiración que mitigue en cierta medida, los efectos de los propios fracasos y hemos aprendido a tomarnos con sentido del humor esta suerte de aciagas alucinaciones que algunos exponen con emoción trascendental, ante los medios, cayendo en el error de infravalorar la inteligencia de nuestra sociedad, que ha avanzado prodigiosamente, cuando se trata de interpretar los mensajes.
Mucho estaban tardando en aparecer, tras el fracaso de las negociaciones para la investidura, estas acusaciones entre rivales y ha tenido que ser Albert Rivera, quién seguramente movido por el mal resultado que le auguran todas las encuestas, se lance al vacío, asegurando que entre PP y Unidos Podemos, se ha consumado un pacto de no agresión, basándose en lo que ocurrió la otra noche, en el soporífero Debate. 
La idea, lanzada con verdadera seriedad por el líder de Ciudadanos y que resulta ser para el público en general, prácticamente inasumible, socava sin embargo las malas relaciones que se vienen dando entre Rivera e Iglesias en los últimos tiempos y se emite además, sin ofrecer más pruebas que un supuesto viaje en coche de Irene Montero, en compañía de uno de los responsables de organizar el debate del PP y en el hecho de que Iglesias no mencionara a Bárcenas, durante la discusión del Domingo.
Poco o nada, ha tardado Moragas en desmentir tal teoría e incluso en sentirse ligeramente enojado por la sola sugerencia de que su Partido hubiera podido mezclarse, en algo, con los populistas de Podemos y ya suponemos, que menos aún tardará Irene Montero, en ofrecer una explicación concluyente sobre si ese viaje se realizó, aunque a uno se le ocurre que quizá, ambos políticos habrían podido coincidir, simplemente, en su itinerario, como nos podría haber pasado a cualquiera.
Esta inquina que demuestra Rivera por Iglesias, desde que las encuestas empezaron a confirmar el posible sorpasso, que aunque afecta a su Socio Sánchez, alejan a la vez a Ciudadanos de un futuro pacto con el PP, da la impresión de haber transformado para peor al líder catalán, como si no pudiera soportar, en su fuero interno, que su liderazgo sea desbancado, y de qué manera, por alguien que ideológicamente nada tiene que ver con sus auténticos pensamientos.
Porque resulta curioso que Rivera mantuviera una posición de aparente simpatía, frente al líder de Podemos, mientras duraron los cantos de sirena que le adulaban los oídos, pronosticando para él, un resultado infinitamente mejor que el que obtuvo en las últimas elecciones y que después de haberse dado de bruces con la realidad de lograr sólo cuarenta escaños, frente a los setenta de Iglesias, dedique ahora todos sus esfuerzos a desprestigiar del modo que sea, las posiciones del Partido morado, tratando de convencer a los electores de que su ascenso o su triunfo, sumiría al país, en un oscuro laberinto.
Y como ya le ha quedado claro en varias ocasiones que nunca conseguirá vencer a Iglesias por medio del discurso o las propuestas, no le ha quedado otra salida que recurrir a la manida teoría de la conspiración, que a veces, le ha funcionado bastante bien a otros, en el pasado más reciente.
En nuestra mano está, creer o no, en las afirmaciones de Rivera, en este preciso momento, pero indiscutiblemente, pensar que en una campaña electoral no han de existir barreras que contengan los insultos, las insinuaciones, la difamación o simplemente, la mala educación en sí misma, sigue siendo, para cualquier persona medianamente inteligente, simplemente, un gravísimo error y aún más que eso, cuando se trata de manipular sibilinamente las conciencias de unos electores que tienen todo el derecho a elegir libremente, por las razones que fueren, a aquellos en los que desean depositar su confianza mayoritariamente, aunque muchos, todavía no hayan entendido, que en eso consiste la esencia de la verdadera democracia.


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