martes, 28 de junio de 2016

Tiempo de zozobra


En un clima dominado por los efectos que está ejerciendo el brexit sobre la economía mundial, los resultados de las elecciones españolas han dado un respiro a los principales dirigentes europeos, que temían seriamente al anunciado y después fallido sorpasso de Podemos sobre el PSOE y que encuentran en Mariano Rajoy, un socio cuya demostrada mansedumbre permitirá, sin ningún género de dudas, continuar con las políticas de recortes previstas para nuestro país, durante la próxima legislatura.
Nunca sabremos qué hubiera sucedido si Podemos hubiera adelantado a los socialistas con holgura, teniendo así la oportunidad de presidir un gobierno de coalición de corte progresista, ni cuál hubiera sido la reacción de Europa, ahora que se le va uno de sus socios con más solera y que Portugal amenaza también con abandonar, si no se le mejoran las condiciones  que asfixian a sus ciudadanos insoportablemente, pudiendo, en los próximos meses, precipitarse un efecto contagio que acabe con la hegemónica tiranía del norte, sobre el sur, en este viejo continente.
La lealtad de los votantes conservadores y el miedo cerval de una parte del electorado formado, fundamentalmente, por personas mayores a las que se ha amenazado de manera continuada con que un triunfo de Podemos, hubiera repercutido gravemente sobre el montante de sus pensiones, han escamoteado la posibilidad de poder iniciar un cambio radical en las políticas neoliberales, que tantos disgustos nos han acarreado a todos, desde que Rajoy fuera nombrado Presidente.
Pero la cautela no siempre puede ser considerada como una amiga y a veces, tanta precaución para evitar cualquier tipo de riesgo, en los asuntos políticos, conlleva perder irremediablemente la oportunidad de poder avanzar en otra dirección que no sea la que marcan los grandes señores del dinero, primordialmente preocupados porque no se produzcan rendijas por las que, de algún modo, puedan escapar sus jugosos e imprescindibles beneficios.
Nunca antes, había estado España, de tan cerca de poder liberarse del yugo esclavizador de la Comunidad, ni de haber empezado a escribir una historia distinta de la que para nosotros tienen ya programada, los que rigen tiránicamente nuestras vidas, pero la valentía es una virtud que no todo el mundo tiene la suerte de poseer y la incomprensible candidez que conservan aún, un buen puñado de españoles, han terminado por inclinar la balanza en estas elecciones, hacia el lado del más puro continuismo.
Pronto, muchos caerán en la cuenta de que se equivocaron, al ser por medio de sus votos, cómplices de una corrupción que seguirá creciendo y en cuanto el PP empiece a olvidar, como suele ser su costumbre, todas y cada una de sus promesas electorales, para poner en marcha los nuevos paquetes de recortes que ya ha empezado a exigir Europa, las barras de los bares, que son, desgraciadamente, el Parlamento de este pueblo nuestro, volverán a poblarse de descontentos incapaces de hacer nada para remediar su situación, que enseguida se arrepentirán de haber confiado, otra vez, en quiénes no debían.
En este tiempo de pactos pendientes, en el que nuestro futuro se presenta aún incierto, algunos, tenemos la sensación de haber sido ignominiosamente derrotados por las mentiras de los discursos y sobre todo, por el miedo.
Tener que soportar otro gobierno de Rajoy, aunque ahora ya no cuente con la mayoría absoluta que nos encadenaba a él, irremediablemente, no deja de ser una desgracia que realmente tendríamos que agradecer, a nuestros propios conciudadanos, por mucho que nos duela.
Parece, como si la infelicidad que hemos visto a nuestro alrededor en estos últimos tiempos, no hubiera sido suficiente y ocho millones de españoles, que no pueden ser ricos en su totalidad, acabaran de firmar un nuevo cheque en blanco para que todos seamos más castigados aún, en libertades y derechos.
Pero ser demócrata no es más que aceptar con resignación lo que votan las mayorías, aunque por dentro, uno se pregunte indefectiblemente, si de verdad toda esa gente, sabe lo que le conviene.





No hay comentarios:

Publicar un comentario