jueves, 2 de junio de 2016

Todos los rostros


Mientras los líderes del PSOE se embarcan en defender la inocencia de Chaves y Griñan, tras su procesamiento de ayer, en un intento desesperado por crear una duda razonable en el electorado, fundamentalmente  en el andaluz, antes de que se celebren las próximas elecciones, la oposición no desaprovecha el momento para incidir sobre la gravedad del asunto, sin dar un minuto de respiro a un Pedro Sánchez, que parece haber sido tocado, en su carrera política, por una inmensa mala suerte.
Poca o ninguna importancia habían dado hasta ahora los socialistas, a este gravísimo caso de corrupción de los ERE, creyendo inocentemente quizá, que nunca llegaría el momento en el que sus dos ex Presidentes andaluces pudieran ser imputados o confiando en que con el paso del tiempo y el fuerte liderazgo que Susana Díaz está protagonizando, a nivel nacional, todo terminaría por diluirse, sin graves consecuencias para ninguno de los altos cargos, que ahora van a sentarse en el banquillo de los acusados.
Pero el PSOE, que ha ido salvándose milagrosamente de casos infinitamente graves, como el de Filesa o los Gal y que ha conseguido mantener inexplicablemente, la lealtad de un buen número de electores, sobre todo en Andalucía, se encuentra ahora con que se le ha torcido el camino, quizá por la enorme dureza de los tiempos y no ha sabido gestionar con suficiente firmeza, la larga estela de ilegalidades que ha ido dejando la gestión de los fondos de los ERE y que salpica a toda una serie de cargos de titánica importancia en el Partido, pero además, en un momento en el que parece un hecho que va a ser superado en las urnas, por el avance imparable de Podemos.
Las cartas, descubiertas sobre la mesa por el empeño de unos jueces que no han cedido a la multitud de presiones que han recibido, durante los últimos cinco años, dejan pocas opciones, no solo a Pedro Sánchez, sino también a Susana Díaz, para modificar un resultado que seguramente se saldará con una sentencia inculpatoria y abren una brecha, probablemente irreparable, en la solidez de la imagen de limpieza de que el PSOE presumía, en contraposición con un PP, corroído por una corrupción de dimensiones mayestáticas.
El procesamiento de Cháves y Griñán, abunda en la idea de que los Partidos tradicionales han caído irremediablemente en un pozo de indignidad y que por tanto, no podrían, en ningún caso, liderar desde el poder, ninguno de los cambios que el país necesita con urgencia, pues habrían primero de ocuparse en organizar una regeneración interna obligatoria, porque se juegan su supervivencia.
Todos los rostros que fueron un referente en la política española de ayer, se están viendo, uno a uno, cuestionados por asuntos relacionados con la corrupción y aunque ni PP, ni PSOE, hayan reconocido aún sus evidentes responsabilidades políticas, la crudeza de la verdad, acabará por imponerse, colocando a todos estos personajes de relevancia, en el lugar que merecen, fundamentalmente, porque la gravedad de sus acciones no merece perdón y mucho menos, la confianza para gestionar el país, por parte de los ciudadanos.

Inexorablemente, la justicia acabará por alcanzarles a todos. Los jueces, cuya labor se ha puesto en entredicho durante demasiado tiempo, no pueden perder un minuto en lavar la sórdida imagen de la justicia, que tienen los españoles y no hay mejor modo de hacerlo, que demostrando con hechos, que todos somos iguales ante la ley, independientemente de cómo nos llamemos, o de los cargos que hayamos ocupado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario