martes, 14 de junio de 2016

En busca de un ganador


En vista de que los resultados del Debate no arrojan una ventaja clara para ninguno de los contendientes, los ciudadanos buscan desesperadamente un gesto de ganador, que incline por su peso la balanza en una de las dos direcciones propuestas y que siente algún tipo de base, sobre la que ayudar a sustentar, a través de los votos, un futuro Gobierno.
Buscan los de derechas, que su amado Rajoy se transforme de pronto en brillante orador sin necesidad de consultar papeles y que demuestre, con contundencia, el beneficio que han traído al país sus políticas de los últimos años, queriendo creer, además, en su inocencia, en los múltiples casos de corrupción que le circundan y rogando por calles y plazas, a los arrepentidos de Diciembre, que vuelvan al redil de los conservadores de toda la vida.
Buscan los del PSOE, que a Pedro Sánchez le sea otorgada por el cielo el don de poder convencer a las masas de la culpabilidad de Podemos, en la falta de acuerdos y un poco de originalidad a la hora de exponer sus argumentos, con la que poder competir de igual a igual con la capacidad de sorprender que caracteriza a Pablo Iglesias, a ver si así, se pudiera evitar el temido sorpasso que tiene sin dormir a los actuales dirigentes y a Sánchez en un permanente sin vivir, con el aliento de Susana Díaz, acechando su nuca.
Buscan los de Rivera, un modo de aumentar sus posibilidades en un centro, a todas luces inexistente, tratando de aprovechar en todas las ocasiones el indudable carisma de su líder, que ya no sabe qué hacer para desprestigiar a un  Iglesias que sin pretenderlo, consigue por no se sabe qué sortilegio, continuar avanzando en la intención de voto, sin que ni siquiera la pinta de señorito que caracteriza al de Ciudadanos, consiga frenar el olor de multitudes que acompaña al desarrapado de la coleta, por donde quiera que aparece.
Y buscan los podemitas, arrimándose tímidamente a la moderación, sumar a sus adeptos, a toda esa gente mayor que les rechaza sistemáticamente, por razones de estética y miedo, como si el pelo, la manera de vestir o el prescindir de la corbata, fueran más importantes que la preparación , sin perder la esperanza de conseguir que al menos por esta vez, los nietos convenzan a los abuelos de que su vida solo puede cambiar, si Gobierna el Partido Morado.
Pero mientras esta búsqueda generalizada se apodera de todo el territorio, la Campaña electoral, que por sus circunstancias es la más extraña de cuantas hemos vivido, continúa ofreciéndonos a todos, perlas de inestimable valor que aumentan el enorme tesoro del baúl de las hemerotecas y transcurre, un poco como si fuera únicamente una continuación de la anterior y no hubieran servido de nada, estos seis meses de desgobierno.
Y es natural, porque mientras no se  vislumbre en el horizonte político quién o quiénes pueden llegar a ser, de modo real y fehaciente, los que vayan a regir los destinos de los ciudadanos, en los próximos cuatro años, todo queda, como suspendido en un limbo de inactividad, que solo se animaría, si sucediera algo con el suficiente peso mediático, como para provocar una dimisión inmediata o un cataclismo que indujera a tomar una decisión a la desesperada, como ocurriera, desgraciadamente, después del 11M.
 Ya pueden afanarse estos cuatro candidatos en poner toda la carne en el asador, en los días venideros, pues al paso que vamos y después de que el Debate que todos esperábamos ansiosamente, no haya conseguido más que aburrirnos soberanamente, lo que les separa de ser proclamados vencedores, no es más que la voluntad que pueda expresar, finalmente, su pueblo.
El treinta por ciento de indecisos que todavía quedan y que serán decisivos en el resultado de los Comicios, se convierten así, en un apetitoso botín, que todos tratarán de conseguir en el tiempo que queda, aunque para ello, hayan de recurrir a la lucha cuerpo a cuerpo.
A ver si estos últimos, son capaces de dilucidar, de una vez, cuáles son sus preferencias, porque nos tienen a todos, en vilo.




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