jueves, 30 de junio de 2016

La historia se repite


Aunque han pasado ya varios días desde que se conocieran los resultados de las elecciones y a este País le urge, según los entendidos en política, que se nombre un nuevo Gobierno, Mariano Rajoy, haciendo gala de su flema habitual, ni siquiera se ha puesto en contacto con los principales líderes de la oposición y sólo ha descolgado el teléfono para llamar al representante de Nueva Canarias,  que sin quererlo, se ha convertido en imprescindible para que  le salgan las cuentas, al Presidente en funciones.
Esta actitud, a la que los ciudadanos ya estamos acostumbrados, por haberla visto muchas veces, durante los cuatro años anteriores, ha encendido todas las alarmas, aunque no deja de tener cierta lógica, si se tiene en cuenta que si el canario no accede a lo que espera el PP, resultaría inútil lo que pudiera acordarse con los demás, al producirse un empate técnico.
Pero el hecho de que las elecciones hayan tenido que repetirse, justamente por la falta de entendimiento y la remota posibilidad de que este fenómeno pudiera repetirse de nuevo, si fracasaran las conversaciones entre estos políticos nuestros, produce una cierta desazón, que parecería menor si al menos, se viera una voluntad de dialogar, de la que Rajoy carece.
Ya sabemos que la primera opción barajada por el PP es la del tan traído y llevado Gobierno de coalición, con un PSOE que no estaría dispuesto, al menos hasta ahora, a dar el paso y que a Rivera, que sería la opción más cercana al PP, por cuestiones meramente ideológicas, se le nota especialmente reticente estos días, quizá porque prefiere que sean los socialistas, quiénes se arriesguen a ser los primeros en ceder, para evitar así un desgaste mayor del que ya ha sufrido Ciudadanos, en los pasados comicios.
Pero asumir el riesgo que conllevaría una alianza con los conservadores sería para el PSOE una apuesta excesivamente arriesgada y sólo una parte de los barones, capitaneados, cómo no podría ser de otra manera, por Susana Díaz, estaría a favor de facilitar la formación de Gobierno a Rajoy, aunque fuera con una abstención mínima.
Entretanto, en Podemos, se ha abierto un frente crítico en el que varios sectores han entrado en conflicto, por el fracaso de las expectativas electorales y de momento, han pasado de ser una amenaza para los Partidos tradicionales, que están deseando que las confluencias se rompan, lo que restaría fuerza a Iglesias, en el Parlamento.
Así que continuamos igual que estábamos, a pesar de haber vuelto a pasar por las urnas y lo único que nos está quedando claro a todos es que nuestros representantes políticos son absolutamente incapaces de entenderse y que aunque finalmente lo consiguieran, los cimientos de este entendimiento, serían, a todas luces, bastante inestables.
Esto podría dar una idea, de lo difícil que es para todos, perder y también de cuánto queda por aprender a esta clase política nuestra, que tanto presume de poner en práctica una Democracia, que visto lo visto, ni siquiera entiende.
Harían bien en aprender, por ejemplo, de lo sucedido estos días atrás en Inglaterra, dónde no sólo se ha convocado un Referendum inmensamente incómodo para los que detentan el poder, sino que además, todo un primer Ministro ha tardado sólo unas horas, en retirarse de un escena política que le viene grande, dejando paso, por propia decisión, a cualquier otro que lo pueda hacer mejor, en beneficio de su País.
Impecable.


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