miércoles, 22 de junio de 2016

Nubes de tormenta


La tormenta política que han levantado las grabaciones del Ministro del interior, empaña los últimos días de la campaña electoral y todos los discursos de los candidatos se transforman en uno sólo, que pide la dimisión de Fernández Díaz, sin que convenzan las explicaciones ofrecidas por el PP, ni por el propio implicado, delante de los medios.
Los nacionalistas catalanes, con el President a la cabeza, se han apresurado a calificar los hechos  como un nuevo GAL  y como ya adelantábamos ayer, dejan claro que no van a perder esta oportunidad de oro que les brinda el destino, para reafirmarse en la postura de que existe contra ellos una persecución que les convierte en víctimas del poder de Madrid, delante de sus electores.
Al PP, le ha pillado desprevenido el cataclismo, cuando estaba seguro de repetir los resultados del pasado diciembre y algunos han empezado a pensar que los acontecimientos podrían precipitar una fuerte subida de Podemos, que es en estos momentos, la única fuerza política que se encuentra a caballo entre las posturas de los separatistas y los unionistas y que está, según las encuestas, a solo tres puntos de los conservadores, en intención de voto.
Pero el escándalo va mucho más allá de la guerra que se ha organizado entre los Partidos y viene a dar la razón a aquellos que piensan que durante esta última legislatura no sólo han existido casos de corrupción en el plano económico, sino también, en otros relacionados con asuntos meramente ideológicos, lo que resulta absolutamente inaceptable, en un país, aparentemente democrático, como el nuestro.
Todos los candidatos, con la única excepción de Rajoy, han reclamado ayer que se asuman responsabilidades políticas y aunque todos sabemos que no es costumbre en el PP propiciar dimisiones o ceses de ninguno de sus cargos, la gravedad de lo ocurrido está colocando al Presidente en una posición difícil de mantener, que de no ser por la proximidad de las elecciones, podría acarrearle consecuencias del todo imprevisibles.
El error de atribuirse el papel de víctima, que ha adoptado Fernández Díaz, ante la publicación de las grabaciones y el apoyo insostenible que está recibiendo, de parte de sus compañeros de Partido, no hace, sino agravar la dificultad del momento, ofreciendo a los electores una imagen de falsa inocencia, que podría empujar a los que todavía se encuentran indecisos, a los brazos de otras Fuerzas políticas, provocando un vuelco electoral, el próximo Domingo.
Si finalmente el PP pasa la prueba y vuelve a ganar las elecciones, habría que concluir que una buena parte de los españoles estarían dispuestos a perdonar cualquier cosa a los conservadores y que en algo han fallado los demás, al mostrarse incapaces de convencer a los ciudadanos de que pueden llegar a ser mejores, en las labores de gobierno.
Habría que concluir en tal caso, que a veces, los pueblos tienen aquello que merecen.


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