La tormenta política que han levantado las grabaciones del
Ministro del interior, empaña los últimos días de la campaña electoral y todos
los discursos de los candidatos se transforman en uno sólo, que pide la
dimisión de Fernández Díaz, sin que convenzan las explicaciones ofrecidas por
el PP, ni por el propio implicado, delante de los medios.
Los nacionalistas catalanes, con el President a la cabeza, se
han apresurado a calificar los hechos como un nuevo GAL y como ya adelantábamos ayer, dejan claro que
no van a perder esta oportunidad de oro que les brinda el destino, para
reafirmarse en la postura de que existe contra ellos una persecución que les convierte
en víctimas del poder de Madrid, delante de sus electores.
Al PP, le ha pillado desprevenido el cataclismo, cuando
estaba seguro de repetir los resultados del pasado diciembre y algunos han
empezado a pensar que los acontecimientos podrían precipitar una fuerte subida
de Podemos, que es en estos momentos, la única fuerza política que se encuentra
a caballo entre las posturas de los separatistas y los unionistas y que está,
según las encuestas, a solo tres puntos de los conservadores, en intención de
voto.
Pero el escándalo va mucho más allá de la guerra que se ha
organizado entre los Partidos y viene a dar la razón a aquellos que piensan que
durante esta última legislatura no sólo han existido casos de corrupción en el
plano económico, sino también, en otros relacionados con asuntos meramente ideológicos,
lo que resulta absolutamente inaceptable, en un país, aparentemente
democrático, como el nuestro.
Todos los candidatos, con la única excepción de Rajoy, han reclamado
ayer que se asuman responsabilidades políticas y aunque todos sabemos que no es
costumbre en el PP propiciar dimisiones o ceses de ninguno de sus cargos, la
gravedad de lo ocurrido está colocando al Presidente en una posición difícil de
mantener, que de no ser por la proximidad de las elecciones, podría acarrearle
consecuencias del todo imprevisibles.
El error de atribuirse el papel de víctima, que ha adoptado
Fernández Díaz, ante la publicación de las grabaciones y el apoyo insostenible
que está recibiendo, de parte de sus compañeros de Partido, no hace, sino
agravar la dificultad del momento, ofreciendo a los electores una imagen de
falsa inocencia, que podría empujar a los que todavía se encuentran indecisos,
a los brazos de otras Fuerzas políticas, provocando un vuelco electoral, el
próximo Domingo.
Si finalmente el PP pasa la prueba y vuelve a ganar las
elecciones, habría que concluir que una buena parte de los españoles estarían
dispuestos a perdonar cualquier cosa a los conservadores y que en algo han
fallado los demás, al mostrarse incapaces de convencer a los ciudadanos de que
pueden llegar a ser mejores, en las labores de gobierno.
Habría que concluir en tal caso, que a veces, los pueblos
tienen aquello que merecen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario