martes, 30 de junio de 2015

Midiendo las palabras


Con la entrada en vigor de la llamada Ley Mordaza, todos los que nos dedicamos a opinar a diario sobre lo que sucede a nuestro alrededor, vamos a tener que hacerlo, irremediablemente, midiendo  las palabras y aunque hayamos procurado, en todo momento, no traspasar la línea del respeto que debemos a Instituciones y personas, la nuestra será ahora una minuciosa labor de repaso, para no incurrir en ninguna de las muchas cosas que esta ley considera delito, aunque mutile gravemente nuestra libertad de expresión.
Habrá que estar, mientras se escribe, con los cinco sentidos puestos en el texto, sobre todo cuando el tema tratado en el artículo sea de esos que en sí mismos, provoca indignación y rezar cada cual lo que sepa, para que lo expuesto no hiera la extrema sensibilidad demostrada por el Partido Popular, que estaba deseando aprobar esta medida, para evitar cualquier tipo de oposición y poder gobernar tal como le permite su mayoría, sin consultar a nadie.
Todos esperamos en el fondo, que el Constitucional tumbe la Ley lo más pronto posible o en su defecto, que sólo tenga vigencia los pocos meses que le quedan al PP en el gobierno, ya que estamos seguros de que cualquier otro Partido que triunfe en las Generales, la abolirá en cuanto tome posesión del poder, como no podía ser de otra manera.
Muchos de nosotros, junto con los  ciudadanos de a pie, seguramente infringiremos esta Ley, de manera presencial o virtual, según nos dicte la conciencia y a partir de hoy, habremos de enfrentarnos, como vulgares delincuentes, como poco, al pago de las multas que se contemplan para cualquiera de las acciones reflejadas en el Documento y cuya cuantía sobrepasa, con mucho, la naturaleza de los supuestos delitos.
Ya nos gustaría que se empleara una contundencia por lo menos igual, con los miles de corruptos que pululan por las esferas de la política ocupando cargos desde los que se dedican a saquear las arcas del Estado, impunemente.
Pero no. Se penaliza la protesta de los ciudadanos, se blinda el Parlamento, como si los que habitan allí pertenecieran a una clase superior e intocable y no unos simples representantes elegidos a través de las urnas, pagados con los impuestos de los españoles.
No me cabe la menor duda de que la vigilancia que se ejercerá sobre nosotros a partir de hoy, no será ni de lejos, comparable con la que se practica contra los verdaderos delincuentes y menos mal que al menos, sabemos que contamos con el apoyo incondicional de la Sociedad, en este negro camino que iniciamos , absolutamente indignados por la entrada en vigor de este proyecto.
Puede sin embargo, que los populares olviden que muchos de nosotros vivimos durante la dictadura y que existen atajos para llegar a un mismo destino e inteligencia para sortear los escollos que otros coloquen a lo largo del trayecto.
La lengua española es tan rica y son posibles tantas combinaciones de palabras para conseguir expresar una opinión, que la única tarea que se nos impone, es la de buscar nuevas alternativas y pueden estar seguros de que más temprano que tarde, las encontraremos.
Y aunque era mucho mejor hablar en total libertad de las cosas que juntos vivimos, aceptamos el reto que nos impone, con esta Ley, este gobierno, con el que aún podemos decir que no estamos de acuerdo y al que deseamos, de todo corazón, que pierda las próximas elecciones, por goleada.


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