Con todos los pactos pendientes, los rumores sobre los
posibles cambios que Rajoy pueda hacer en el Partido Popular, se han convertido
en el primer foco de atención para los informadores de los medios, que esperan
con ansiedad poder ofrecer alguna primicia al público que les sigue.
Pero con una personalidad como la del Presidente, nunca se
puede aventurar lo que ocurrirá en el futuro, ni saber si hará caso o no a los
consejos que seguramente le están ofreciendo
sus asesores, pues Rajoy necesita para todo, demasiado tiempo.
Precisamente el tiempo es el que le acucia sin piedad en este
preciso momento, en el que todo depende en su totalidad de los acuerdos que se
consigan alcanzar a lo largo y ancho de nuestra geografía y es por eso que
habrá necesariamente de empezar a tomar decisiones, si no quiere que PSOE,
Podemos y Ciudadanos, le tomen la delantera y para cuando él quiera opinar, los
gobiernos de Comunidades y Ayuntamientos estén ya constituidos, como podría
ocurrir si se demora mucho en hacer cambios, nuestro flemático Presidente.
Todo bulle, a una velocidad vertiginosa estos últimos días y
debe ser difícil estar con un ojo puesto en la renovación que ciertamente
necesita el PP y otro en la aparición sucesiva de nuevos casos de corrupción,
que no hacen otra cosa que embadurnar la opinión que del Partido popular tiene
la gente, pero la indecisión que caracteriza a Rajoy y el poco o nulo contacto
con la realidad que ha mantenido en el transcurso de esta legislatura, le pasan
ahora una factura que está empezando a convertirse en verdaderamente impagable.
Porque por muchos cambios que realice, nos tememos que todo
se moverá alrededor de la poca gente de confianza que ya le queda y a los ojos
de los ciudadanos, será igual que el Ministro de Educación sea Wert o Cospedal,
si se cumple lo que se rumorea, o que Soraya Sainz de Santamaría sea sustituida
como portavoz, si el discurso sigue siendo el mismo.
Los que fueron grandes bastiones del PP, o se han visto
implicados en corruptelas de grado superlativo, o han decidido abandonar el
barco en cuanto han visto algún síntoma de posible hundimiento y el propio
Rajoy, salpicado por temas como la financiación ilegal o el sucio asunto de los
sobresueldos.
No quiere admitir que otros se han encargado de abrir las
ventanas para limpiar el enrarecimiento del ambiente y que la falta de
comunicación es el menor de los problemas que tiene la Formación que preside,
aunque alguien le haya convencido de que de ahí le ha venido el fracaso y él
haya querido dejarse convencer, en lugar de preguntar a los españoles cuál es
la causa de su desafección hacia su persona.
El PP va a tener que recorrer un durísimo camino de
penitencia y estoy convencida de que de nada servirá maquillar la mala imagen
que actualmente tiene.
Otros rumores, mucho más maliciosos, apuntan a la posibilidad
de que puedan darse de nuevo “tamallazos”, a lo largo y ancho de todo el país,
aunque esto resultaría hoy, del todo inadmisible.
A ver si empiezan a sentarse las bases de una transformación
real y se pone, de una vez, en marcha esta Nación, que entre las nefastas
políticas puestas en práctica por el PP y los asombrosos resultados de las
últimas elecciones, lleva paralizado demasiado tiempo.
Y la verdad, muchos de nosotros esperamos que no sean los
populares quienes protagonicen el inicio de la carrera.

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