lunes, 29 de junio de 2015

Una cuestión de honor


No cede Tsipras a las exigencias de la troika europea y convoca un Referendum para que sean los  griegos  quienes decidan democráticamente lo que desean hacer con su destino, ofreciendo un ejemplo de honestidad que para sí quisieran todos y cada uno de los gobernantes de la Comunidad, cuyo servilismo ha llevado a las Naciones a soportar gravísimas tragedias.
La insensibilidad de los fuertes con las penurias que atravesamos los ciudadanos del sur y muy especialmente los helenos, resulta tan evidente para los ojos de todos los que seguimos con expectación el desarrollo de esta historia, que no necesita más explicación que la que ya ofrecen a diario los que manejan los hilos del poder y que demuestra, sin ningún género de dudas, su afán de colonización y que nada importa la realidad cotidiana de la gente, sino el culto al dinero.
Pero la soberbia y la avaricia sin límite han de tener, necesariamente, una respuesta y era lógico que llegara el momento en que alguien intentara poner freno a las afrentas recibidas y aunque, para su desgracia, Grecia se encuentra sola ante todos los peligros, su postura de inmovilidad, la decencia de permanecer de pie, soportando el paso del huracán con la cabeza alta y su negativa contundente a ser fagocitada por un sistema económico insaciable, no puede por menos que provocar una ola de solidaridad y apoyo de todos los europeos que se ven obligados a compartir esta negra etapa de la historia.
Si tiene que abandonar el euro y elaborar un plan para salir adelante, rompiendo la unidad virtual de una Comunidad sin corazón, capaz de asfixiar a sus socios justamente cuando más la necesitan, sea. El efecto que puede causar esta salida, para enojo de los más poderosos, puede ser absolutamente contagioso en aquellas áreas en que también el futuro pende de un hilo y que desean al mismo, como en el caso de España, un cambio radical de la forma de hacer política, apostando en cuanto les llega la ocasión, por Partidos de nuevo cuño.
Esto lo saben muy bien en Bruselas y es una gran baza con la que jugar que Tsipras debe aprovechar hasta las últimas consecuencias.
Porque ¿qué hará Europa si los griegos deciden abandonar el euro? ¿Invadir el país? ¿Cerrar los bancos provocando un corralito al estilo argentino? ¿Intentar masacrar sin escrúpulos la voluntad de un pueblo libre, solo para cobrar el montante de una deuda usurera que no podrán pagar jamás, si el país se paraliza? ¿Dar un golpe de Estado?...
Ándense con cuidado, porque las Generales en España están a la vuelta de la esquina y en vista de los resultados obtenidos en Municipales y Autonómicas, bien puede preverse lo que sucederá el próximo otoño y si a Grecia le salen aliados, la lucha de la Comunidad por mantener las políticas de los poderosos, los recortes en medios y derechos, no va a ser ya tan fácil como en principio se pensaba y puede terminar en un estrepitoso fracaso y un derrumbe de este Sistema castrador, que hace insoportable continuar para la mayoría de la gente.
Buscar una salida intermedia se hace  prácticamente imposible. No hay lugar para más concesiones donde no queda nada que dar y no queda otra que resistir para que al menos, si se pierde, se haga con honor, conservando la dignidad y la independencia a la que todas las Naciones tienen derecho.
Mientras los griegos amanecen hoy con los bancos cerrados, los ojos de los europeos miran directamente la intolerancia de sus dirigentes, pensando que no existe mayor vergüenza que intentar denigrar a los más débiles, hasta provocar tácitamente su extinción.
No podemos hacer otra cosa que posicionarnos al lado de Tsipras.


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