miércoles, 10 de junio de 2015

El riesgo compartido


Después de ochenta días de negociaciones, Susana Díaz consigue el apoyo de Ciudadanos  para su Investidura, en una operación que supondrá un riesgo compartido, que de seguro tendrá costos para ambas Formaciones políticas, de cara a las Generales.
Tras haber convocado Elecciones anticipadas, sin conseguir en ellas la mayoría absoluta que esperaba, la que seguirá siendo Presidenta de la Comunidad Autónoma andaluza, ha necesitado cuatro votaciones para volver al mismo punto en que se encontraba, sin conseguir en ninguno de sus contactos atraer la atención de Podemos, por lo que no le ha quedado otro remedio que alcanzar un acuerdo con el Partido de Albert Rivera, al que en principio, no le unen demasiados lazos  ideológicos.
Este acuerdo, que conlleva ciertas concesiones por ambas partes, supone sin embargo, cierta sorpresa para un determinado número de votantes que habiendo puesto su confianza en los programas presentados por los dos partidos y considerando que PSOE y Ciudadanos se encuentran en orillas opuesta, no podrán ni querrán comprender ni que el primero haya pactado con una Formación procedente de la derecha, ni que el segundo haya accedido, a la primera de cambio a las exigencias del otro, simplemente por obtener alguna parcela  de poder.
Queda de nuevo demostrado que entre lo que se dice en las Campañas electorales y lo que después ocurre en la práctica dista mucho de ser lo mismo y que la situación política actual, además, se presta a convertir en amigos a quienes hasta ayer se consideraban mutuamente, enemigos irreconciliables.
El riesgo que se corre, es que cuando se inicie el camino, las cosas no salgan como casi nadie esperaba y que esta amistad, asentada en los cimientos de la conservación y la obtención del poder, acabe por traer a los socios, muchos más sinsabores que alegrías.
Lo que pase a partir de ahora en Andalucía, será decisivo para lo que pueda ocurrir en las próximas Elecciones Generales y no les quepa la menor duda de que PSOE y Ciudadanos serán premiados o castigados con dureza, si el pacto no funciona y la situación de los andaluces no mejora considerablemente en los próximos meses y si fracasan, habrá que ver si los nuevos resultados electorales favorecen más o por igual, al PP o a Podemos.
Ninguna de estas dos formaciones ha querido ayudar a Díaz para conseguir su investidura. La primera, porque exigía a cambio gobernar en todos los ayuntamientos en los que han sido la lista más votada y la segunda, por una mera cuestión de principios, al no haber aceptado la Presidenta ninguna de las exigencias que se le presentaban, alegando que son demasiado radicales.
Cierto es que Ciudadanos y PSOE compartirán, a partir de ahora, el mando en Andalucía, pero es tan grande el riesgo que comparten  a causa de su alianza, que no está claro que haya merecido la pena claudicar, ni para los unos, ni para los otros.
Puede que en los próximos meses veamos a los socialistas retroceder considerablemente por causa del acuerdo y que Ciudadanos, por dejarse convencer tan fácilmente, termine por perder el terreno ganado a nivel nacional, decepcionando gravemente a sus recién nacidos votantes.




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