No hay mejor estrategia para mejorar el desgaste de un Partido,
que sembrar un rumor que suponga una cierta esperanza para alguno de los
colectivos que fueron anteriormente afectados por unas determinadas medidas
tomadas en un momento puntual y que espera recuperar lo que perdió, aunque sin
demasiada confianza en poder conseguirlo.
Sugerir ahora que se va a devolver la paga extraordinaria que
se sustrajo a los funcionarios e incluso que se baraja concederles una subida
salarial y la restitución de los días de asuntos propios que desaparecieron de
su calendario, pone en alerta, para bien, a un numeroso grupo de españoles que
por el mero hecho de ser trabajadores al servicio de la Administración,
sufrieron desde el principio, la dureza de las políticas de recortes
practicadas por este gobierno.
El poder adquisitivo de los funcionarios españoles,
gravemente lesionado ya desde la época de José Luís Rodríguez Zapatero, alcanzó
su punto más bajo cuando le fue retirada por sorpresa una paga extra de
Navidad, además del cinco por ciento de
salario que ya les había sido rebajado en la etapa socialista.
La excusa de poder conservar el puesto de trabajo, en una
época en la que el desempleo se ha convertido en la tónica habitual para las
familias españolas, ha sido mil veces enarbolada de manera tácita por los
principales líderes del PP, los mismos que hoy han empezado a propagar el rumor
de que la devolución del dinero es inminente,
tratando de atraer el cuantioso número
de votos que perdieron, cuando lesionaron efectivamente los derechos de este
apetecible colectivo.
Acostumbrados a sufrir las críticas continuamente lanzadas
por los conservadores y pacientemente bregados en mil batallas de oposición
protagonizadas en las calles, en contra de los recortes del Gobierno, los
funcionarios españoles son, sin embargo, una especie de moneda de cambio que
depende directamente de las veleidades de quiénes regentan el poder y que todo
el mundo suele manipular, según las necesidades que en determinado momento les
acucie.
Tras los duros años vividos, dudo mucho que este rumor,
propagado convenientemente en el durísimo momento que está atravesando el PP,
por el resultado de las últimas elecciones, pueda cambiar la mala opinión que
sobre Rajoy y los suyos se tiene en Hospitales, Escuelas y Entidades públicas
en general, pues hacerlo sería como venderse por un escuálido plato de lentejas
que en nada solucionaría las malas condiciones laborales en que se ven
obligados a desenvolverse, en los últimos tiempos.
Claro que nuestros funcionarios quisieran recuperar aquella
paga extra y el cinco por ciento que se rebajó de su sueldo y que les vendría
maravillosamente un aumento salarial, como a todo hijo de vecino. Fundamentalmente,
porque todo lo sustraído con anterioridad ya le correspondía por contrato y
porque lo segundo llegaría tras muchísimos años de congelación, como una
novedad digna de ser celebrada por todo lo alto.
Sin embargo, resulta
imperdonable el intento de manipulación que lleva implícito este rumor, si se
tiene en cuenta lo mucho que tiene que agradecer este gobierno a la
profesionalidad de este colectivo, pues habiendo sufrido recortes salariales,
de plantilla, de fondos y otros muchos que todos conocemos, para desgracia
nuestra, ha tenido la valentía de seguir trabajando en todo el territorio
nacional, para que los usuarios de los servicios notemos lo menos posible, las
más que evidentes carencias.
Si finalmente recuperan lo que se les hurtó, no estará el
gobierno más que cumpliendo un compromiso adquirido que rompió por su voluntad,
sin previa consulta a los afectados, pero si no, la poca credibilidad que le
queda al PP se verá nuevamente mermada, porque por muchos años que pasen, no
acabamos de acostumbrarnos a que la mentira y la deshonestidad sea una
constante inseparable del perfil de nuestros políticos.

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