Muere prematuramente Pedro Zerolo , dejando a los que defendemos la diversidad, huérfanos
de su ejemplo y consiguiendo aunar alrededor de su recuerdo, a todas y cada una
de las fuerzas políticas.
Se va uno de esos luchadores convencidos de que cualquier
injusticia es factible de ser cambiada y un referente de dignidad que ha
demostrado con su activismo que la honradez y la decencia no son, en absoluto,
incompatibles con el ejercicio de la política.
Todos los homosexuales de este País tienen una deuda
impagable con él y aunque no fue sólo ésta la causa a la que dedicó su vida,
siempre se le recordará como el abanderado de la Ley de los matrimonios gay y
sus lágrimas, cuando finalmente se aprobó, están grabadas en la memoria de todos
los españoles.
Nunca tuvo cargos de relevancia, puede que por voluntad
propia y sin embargo, pronto se convirtió en uno de esos personajes que logran
la fama por mera cuestión de carisma y aún proclamándose sin cortapisas
diferente, nos enseñó que precisamente en la diversidad puede estar lo mejor de
la vida.
La mala suerte, ha querido jugarle una mala pasada,
venciéndole en la más importante de sus batallas y sólo su terrible enfermedad
ha logrado finalmente rendirle, para desgracia nuestra.
Los hombres y mujeres de bien lloramos hoy su desaparición,
como si se nos hubiera ido algo nuestro,
aunque nos queda el inmenso consuelo de saber que vivió como quiso vivir, en
libertad y sin hacer concesiones jamás a nada que le apartara de su lucha por
los más débiles.
Todos los que le comprendimos y le admiramos, los que
compartimos sus ansias y sus sueños, agradecemos que nos mostrara el camino a
seguir, un camino que nunca dejaremos de recorrer, mientras quede algo por
cambiar, en este mundo nuestro.

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