Flaco favor se les hace a los ciudadanos, cuando se les
intenta robar el derecho a conocer los rostros de los delincuentes, con la
excusa de salvaguardar un derecho a la intimidad que ellos negaron a todos
aquellos a quienes mancillaron cuando transgredieron las leyes.
Pero para nuestra desgracia, las normas de obligado
cumplimiento las fijan los que ostentan el poder y en el caso de este Partido
Popular, que hoy se propone prohibir la publicación de las fotos de los
detenidos, huelga cualquier tipo de oposición, pues disfrutan en el Parlamento,
de una absoluta mayoría.
Para todos nosotros queda claro, que la aprobación de esta
ley, nada tiene que ver con amparar el honor de rateros de poca monta,
maltratadores y ni siquiera el de los autores de los más espantosos crímenes,
sino con ocultar a los ciudadanos la oportunidad de ver la imagen de los
“ilustres” autores de delitos fiscales que últimamente proliferan como hongos
en el País y que suelen proceder, casualmente, de las filas de los grandes Partidos
y en su mayor parte, del que junto a Convergencia y Unio, presenta el proyecto.
No le gusta a Mariano Rajoy ver a los suyos expuestos a los
merecidísimos comentarios que les brinda la sociedad, ni empujados como Rodrigo
Rato, al interior de un coche por la policía, ni que los fotógrafos se
arremolinen mientras se produce una detención, tratando de ofrecer, de primera
mano, una noticia.
No es de su agrado, que le sobresalten todos los días con la
exhibición pública de la imagen de los corruptos, mientras el trata de
convencer a los españoles de los éxitos que su gobierno obtiene en el campo de
la economía y menos aún, que las detenciones de gente que ocupa cargos de
relevancia en su amado Partido, le impida hacerse fuerte en el reducto que ha
construido para perpetuarse en el poder
y que peligra cada vez que la prensa airea un nuevo saqueo de las arcas
públicas por parte de los suyos.
Ve flaquear la posibilidad de eternizarse en el cargo que
ocupa y hasta la oportunidad de poder volver a presentarse a las elecciones
Generales del próximo Otoño y se afana en tomar medidas urgentes que le allanen
un poco el camino, sobre todo después de haber comprobado tras los resultados
de las Autonómicas y Municipales, que no goza, precisamente, de las simpatías
de este pueblo.
Cae en el error, otros muchos ya lo cometieron antes, de
pensar que censurando la libertad de expresión, los sucios asuntos que ocurren
en las Instituciones del País, quedarán, en la intimidad de las paredes de los
Organismos oficiales, sin que nadie se atreva a investigar, airear o publicar
los extraños manejos de esta vergonzosa clase política que tenemos, bien por
miedo a las multas que seguramente impondrá, bien, porque no merezca la pena
enfrentarse a una pena mayor, por la simple defensa de unos derechos que sin
embargo, a todos nos asisten.
Completa, con esta nueva proposición , el ciclo que inició
cuando puso en vigor la Ley Mordaza, tratando de manipular descaradamente la
misión de los medios de comunicación, apostando por la premisa de que un pueblo
ignorante resulta más fácil de manejar, aunque olvida que las comunicaciones de
hoy, nada tienen que ver con las de épocas pasadas y cualquier noticia de la
índole que sea, parta de dónde parta, puede recorrer el mundo en solo unas
milésimas de segundos, simplemente con apretar un par de botones de ordenador, desde
cualquier lugar del planeta.
Absolutamente obcecado por sus ínfulas triunfalistas y cada
vez más alejado de la realidad, ya ni siquiera es capaz de percibir la
contundencia del mensaje que le han lanzado los españoles, por medio de sus
votos. La enorme torpeza de sus acciones y la podredumbre que le rodea, le
acabarán pasando factura, sin que de nada le sirvan ya, ni aprobar leyes, ni
lanzar decretos. Se le ha hecho demasiado tarde y está solo. No existe mayor
penitencia.

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