Anuncia Albert Rivera su intención de presentarse a las
primarias de su Partido, para ser candidato a la Presidencia de la Nación, como
ya suponíamos desde que Ciudadanos empezó a tener posibilidades reales de
alcanzar el poder y sabiendo, como sabe, que algo así jamás podría sucederle en
Cataluña.
Ya dijimos hace tiempo, que Rivera tenía madera para
convertirse en el nuevo líder de la derecha y también que podría llegar a ser,
junto a Iglesias, en la otra parte de un nuevo bipartidismo español, que parte
de una línea de salida absolutamente distinta de la de los antiguos Partidos,
que han quedado obsoletos.
Le sobra juventud y ambición, dos cosas primordiales para
capitanear una aventura política necesaria y en el poco tiempo que lleva dándose a
conocer a los ciudadanos, ha conseguido metas que deben estar intranquilizando
y mucho, a un PP absolutamente desgastado por su manera de gobernar y por los
innumerables casos de corrupción protagonizados por muchos de sus cargos.
Verdad es, que Rivera no tenía futuro en la política
catalana, ya que su defensa de una españolidad contundente, frente a los aires
independentistas que soplan ahora en aquellas tierras, le había colocado en una
posición indiscutiblemente difícil, como para poder alcanzar alguna posición
distinta a la de simple parlamentario, que ya ocupa.
La entrada en escena de Colau, ha podido ser la gota que haya
colmado el vaso de su paciencia y viendo el ascenso conseguido por su Partido a
nivel nacional, no le ha quedado otra salida que intentar erigirse en cabecilla
de un movimiento que pretende representar la moderación, frente a la supuesta
radicalidad de Podemos.
Pero aunque Rivera ya se vea como el próximo Presidente
español, le queda un arduo camino por recorrer y lanzar las campanas al vuelo
antes de que sus ambiciones se conviertan en realidad, podría resultar para él,
extremadamente peligroso.
No es fácil arrebatar al PP los votos de sus fieles
seguidores de siempre y menos aún, procediendo directamente de un Partido que
nació catalán, pues es notoria la inquina natural que los ultraconservadores
españoles tienen a todo lo que de allí venga.
El poco voto que pudiera obtener del centro o de la izquierda
moderada, puede quedar anulado por el hecho de haber pactado en tantas Instituciones con miembros de la formación de
Rajoy y no sería de extrañar que Podemos aproveche en su beneficio esta
situación, que sin duda sus dirigentes se encargarán de recordar, en la Campaña
que ya tenemos por delante.
Pero nadie puede persuadir a Rivera de intentar este salto y
aunque tal vez falten aún varios años para que pueda optar con posibilidades
reales a la Presidencia de la Nación, no se puede negar que para él es la única
vía que se abre, si pretende hacerse un hueco en política.
Ya puede prepararse Rajoy, si finalmente repite como
candidato a la Presidencia, para competir con este joven al que su Partido
infravaloró y que ha alcanzado ahora toda la relevancia que le da haberse
convertido en la llave para gobernar ciertas Comunidades y Ayuntamientos.
Nunca tuvo el PP un enemigo que le siguiera tan de cerca y
sobre todo, nunca tuvo, en su misma línea, a nadie que le pudiera herir tan
gravemente, en el fondo y en la forma.
Los cambios propuestos por Rajoy, que en nada transforman la
realidad que vive la ciudadanía, no podrán frenar, ya se lo digo, el empuje que
desde la derecha trae Albert Rivera.
Que se
prepare el PP. Porque va a tener que librar una dura batalla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario