lunes, 22 de junio de 2015

El salto


Anuncia Albert Rivera su intención de presentarse a las primarias de su Partido, para ser candidato a la Presidencia de la Nación, como ya suponíamos desde que Ciudadanos empezó a tener posibilidades reales de alcanzar el poder y sabiendo, como sabe, que algo así jamás podría sucederle en Cataluña.
Ya dijimos hace tiempo, que Rivera tenía madera para convertirse en el nuevo líder de la derecha y también que podría llegar a ser, junto a Iglesias, en la otra parte de un nuevo bipartidismo español, que parte de una línea de salida absolutamente distinta de la de los antiguos Partidos, que han quedado obsoletos.
Le sobra juventud y ambición, dos cosas primordiales para capitanear una aventura política necesaria  y en el poco tiempo que lleva dándose a conocer a los ciudadanos, ha conseguido metas que deben estar intranquilizando y mucho, a un PP absolutamente desgastado por su manera de gobernar y por los innumerables casos de corrupción protagonizados por muchos de sus cargos.
Verdad es, que Rivera no tenía futuro en la política catalana, ya que su defensa de una españolidad contundente, frente a los aires independentistas que soplan ahora en aquellas tierras, le había colocado en una posición indiscutiblemente difícil, como para poder alcanzar alguna posición distinta a la de simple parlamentario, que ya ocupa.
La entrada en escena de Colau, ha podido ser la gota que haya colmado el vaso de su paciencia y viendo el ascenso conseguido por su Partido a nivel nacional, no le ha quedado otra salida que intentar erigirse en cabecilla de un movimiento que pretende representar la moderación, frente a la supuesta radicalidad de Podemos.
Pero aunque Rivera ya se vea como el próximo Presidente español, le queda un arduo camino por recorrer y lanzar las campanas al vuelo antes de que sus ambiciones se conviertan en realidad, podría resultar para él, extremadamente peligroso.
No es fácil arrebatar al PP los votos de sus fieles seguidores de siempre y menos aún, procediendo directamente de un Partido que nació catalán, pues es notoria la inquina natural que los ultraconservadores españoles tienen a todo lo que de allí venga.
El poco voto que pudiera obtener del centro o de la izquierda moderada, puede quedar anulado por el hecho de haber pactado en tantas  Instituciones con miembros de la formación de Rajoy y no sería de extrañar que Podemos aproveche en su beneficio esta situación, que sin duda sus dirigentes se encargarán de recordar, en la Campaña que ya tenemos por delante.
Pero nadie puede persuadir a Rivera de intentar este salto y aunque tal vez falten aún varios años para que pueda optar con posibilidades reales a la Presidencia de la Nación, no se puede negar que para él es la única vía que se abre, si pretende hacerse un hueco en política.
Ya puede prepararse Rajoy, si finalmente repite como candidato a la Presidencia, para competir con este joven al que su Partido infravaloró y que ha alcanzado ahora toda la relevancia que le da haberse convertido en la llave para gobernar ciertas Comunidades y Ayuntamientos.
Nunca tuvo el PP un enemigo que le siguiera tan de cerca y sobre todo, nunca tuvo, en su misma línea, a nadie que le pudiera herir tan gravemente, en el fondo y en la forma.
Los cambios propuestos por Rajoy, que en nada transforman la realidad que vive la ciudadanía, no podrán frenar, ya se lo digo, el empuje que desde la derecha trae Albert Rivera.
Que se prepare el PP. Porque va a tener que librar una dura batalla.







No hay comentarios:

Publicar un comentario