lunes, 30 de junio de 2014

El apoyo del cuarto poder


Lo peor que le puede pasar a un Partido de derechas es perder el apoyo de la prensa que le venía siendo afecta, cosa que casi siempre ocurre cuando surgen desavenencias insuperables entre los líderes que en ese momento se encuentran al frente de la Formación y los dueños de las Publicaciones que en todos los casos, habían puesto todas sus esperanzas en que se llevara a cabo una determinada línea de Gobierno.
Mariano Rajoy, al contrario que su antecesor Aznar, no ha tenido demasiada suerte en este asunto y desde el mismo momento en que llegó al poder y sobre todo desde que empezó a desviarse del camino marcado por quién  le había elegido como su Delfín, en contra de todos los pronósticos, se ha visto obligado a luchar con el innegable desprecio demostrado por determinados medios hacia su persona, medios que se han posicionado claramente, al lado del ala más conservadora de su Partido.
Esto le ha sucedido con El Mundo, que fue fiel a Aznar hasta en su delirante teoría de la conspiración sobre la autoría de los atentados del 11M y también con cierto locutor radiofónico, cuya radicalidad es manifiestamente conocida por todos y que siempre mantuvo una flagrante beligerancia con el ahora Presidente de Gobierno, que nunca ha llegado a solucionarse.
Así, Rajoy ha tenido que conformarse con contar únicamente con el apoyo de ABC y La Razón, que dirigida por su más fiel servidor Francisco Maruenda, se ha mantenido a su lado contra viento y marea, negando incluso la evidencia de los más graves errores cometidos por el PP durante la presente legislatura  y apoyando personalmente a Rajoy en casos tan controvertidos como el de la presunta financiación ilegal reflejada en los papeles de Bárcenas.
Sin embargo, vengo observando desde hace unos días que la firmeza de los periodistas pertenecientes a estos medios, en su participación en los debates televisivos, parece haber empezado a flaquear, hasta el punto de “atreverse” a criticar abiertamente determinadas medidas de futura implantación  y más concretamente, la que tiene que ver con el tributo que a partir de ahora tendrán que abonar los trabajadores, tras ser despedidos del puesto que ocupaban en las empresas.
También han dado un paso atrás en el caso de la imputación de la infanta y hasta el ultra monárquico ABC, ha dejado de defender con su natural ahínco la inocencia de Cristina de Borbón,  llegando a contradecir de este modo, la apuesta que por ella hizo Rajoy en sus declaraciones a los medios, cuando dijo que sabía positivamente que todo iría bien para la hija del entonces Rey, ya que no la consideraba capaz de cometer ninguna clase de delito.
Qué está pasando entre los medios adeptos a la derecha y el ahora Presidente de Gobierno, es todavía una incógnita que probablemente, no tardará en resolverse, pero el desapego de esta prensa y sobre todo, un posible abandono en un futuro no muy lejano, podría ocasionar a Rajoy un enorme descalabro, de cara a la posibilidad de poder volver a presentarse al cargo en futuras elecciones.
Haciendo algunas cábalas y apelando a esa especie de instinto que parece venir adherido al ejercicio de escribir artículos sobre la actualidad de la política, bien cabría pensarse que podría estar cerca el estallido de algún escándalo de considerables dimensiones y que ahondando un poco más, podría tener que ver con las investigaciones que está llevando a cabo el juez Ruz, en relación con los papeles de Bárcenas.
Porque en  el caso hipotético de que a Rajoy le estallara en las manos el asunto del cobro de los sobresueldos y el magistrado pudiera probar que él mismo recibió pagos en negro en el seno de su Partido, a la prensa que le era afecta, no le gustaría nada encontrarse en el meollo de la cuestión, sobre todo si con sus actos está abogando por una realidad que no es y apostando todo su capital, al caballo equivocado.
Así, quizá tendría sentido ir retirándose poco a poco de escena, para que no sorprenda a nadie en el momento en que se produzcan los hechos, un abandono absoluto de quien durante años ha sido protegido y mimado por estos medios, pero de quién en determinadas circunstancias, convendría estar lo más lejos posible, si no se quiere perder un indeterminado número de lectores.
La conveniencia de actuar en cada momento según pinten las tornas, no deja de ser una pauta muy efectiva para quienes mezclan los afectos con los negocios, ya sea en el mundo de la política, o en cualquier otro ámbito, en el mundo moderno.
El apoyo del cuarto poder es, sin embargo, absolutamente fundamental para cualquier líder político y Rajoy, no iba ser la excepción que confirmara esta indiscutible regla.
Es decir, que sin la aquiescencia y permisividad de los dueños de determinados medios de comunicación, Rajoy no es nada y aunque probablemente él todavía no lo sepa o piense que este amor hasta ahora plenamente correspondido será eterno, los pequeños síntomas de discrepancia que hemos podido ver estos días, algo quieren decir.
Como casi siempre, todo es cuestión de tiempo.


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