martes, 1 de julio de 2014

Un toque de atención


Seis jueces del CGPJ consiguen arrancar del Organismo al que pertenecen, una condena tácita del ataque que el Fiscal Horrach dedica en su escrito de apelación al trabajo del Juez Castro en la instrucción del caso de la Infanta y aún sin mencionarle explícitamente, aboga por el respeto por el trabajo de los Magistrados y por la independencia a la hora de realizarlo.
Ya veníamos diciendo que la actitud de Horrach se apartaba bastante de la que debiera ser por lógica, normal en el cargo que ocupa y que su acalorada defensa de la Infanta más parecía ser propia de los abogados defensores que llevan su caso, que de un empleado público cuyo fin no es otro que el de acusar, apoyando en la medida de lo posible, el trabajo del juez encargado de instruir el proceso.
No es fácil escandalizar al Poder Judicial, compuesto en su mayoría por vocales conservadores y muy evidente ha debido ser el ensañamiento que Horrach ha demostrado en su escrito en contra de Castro, como para que el grupo más afín al PP de estos jueces, haya decidido apoyar, al menos en espíritu, la contundente protesta que el sector progresista ha liderado en contra del fiscal y a favor de la honestidad cuestionada del juez y de las conclusiones expresadas en la Instrucción de este caso.
 Castro había respondido al fiscal, que si sospechaba alguna irregularidad en la imputación de Cristina de Borbón, debía poner inmediatamente una querella por prevaricación contra su persona, convencido de que no han existido injerencias mediáticas en su manera de enfocar este caso y menos aún, influencias por razones del apellido de la ahora judicialmente imputada, por causa de incontables indicios.
Pero dicha querella, no solo no se ha producido, sino que dudamos mucho que sea presentada en los próximos días, probablemente porque Horrach sabe, en el fondo, que no tiene ninguna posibilidad de sacarla adelante, dado el concienzudo trabajo que apoya a las tesis de Castro y la multitud de evidencias que señalan a la Infanta, como actora  junto a su marido, en el caso en que se la imputa.
Con el verano por delante, Horrach más bien habrá decidido ganar apoyos entre los integrantes de la Audiencia Provincial de Palma, que será finalmente la que decidirá si Cristina de Borbón se sentará o no en el banquillo, no antes de Septiembre.
El fiscal no puede ni debe arriesgarse a perder una querella por prevaricación contra Castro, que podría hacer mella en su hasta ahora impecable carrera y con toda probabilidad, prefiere esperar a que los magistrados de la AP apoyen tácitamente sus tesis, emitiendo un veredicto más cercano a lo expuesto por él en el escrito de apelación, que a las conclusiones de Castro, tras la exhaustiva instrucción de un caso, que tantos disgustos le ha contado.
Habrá sin embargo, a partir de ahora, de andarse con pies de plomo para que su acalorada defensa de la hija del Rey no sea tan evidente, sabiendo como sabe que el CGPJ mirará con lupa sus acciones, para confirmar o desmentir la absoluta falta de respeto que viene demostrando por Castro desde que coincidieron en el escándalo Urdangarín y el juez decidió imputar a Cristina junto a su marido y sus socios.
La opinión pública, que esperaba mucho más del más alto organismo de la Judicatura, se encuentra también claramente posicionada con las tesis del juez, creyendo que con su actitud ayuda sobremanera a demostrar, por fin, que puede existir en España una justicia igualitaria.
El final del proceso dará la razón a uno u otro y entretanto, no queda más remedio que esperar que no se produzcan nuevas acusaciones contra la honradez de este juez, al que todos respetamos por la inmensa valentía que ha demostrado, al no ceder a las presiones de otros poderes que nada deben tener que ver en las decisiones judiciales. Ya veremos qué pasa.



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