Mientras la eliminación de Brasil del mundial y la muerte de
Di Stefano copan la atención informativa, volviendo a convertir al Fútbol en el
asunto más importante del país, la triste vida de los ciudadanos y su situación
de penuria económica continúa exactamente en el mismo punto en que se
encontraba, sin mejorar un ápice desde que empezara el campeonato de este
deporte adormecedor de conciencias.
Entretanto, la formación Podemos, con su líder Pablo Iglesias
a la cabeza, se atreve a demandar judicialmente a Esperanza Aguirre, por tratar
de establecer estrechas vinculaciones de este Partido con el Chavismo de
Venezuela y la organización terrorista Eta, como han venido apoyando también
todos los medios informativos adeptos a la derecha, en una campaña sin
precedentes contra el grupo que mejores resultados obtuvo en las elecciones
europeas.
El ataque feroz que sin duda es fruto del miedo cerval que
despierta en el PP la sola idea de que Podemos pueda llegar a ser la llave del
poder en las próximas Elecciones Generales, viene produciéndose de manera
reiterativa y diaria, probablemente con el afán de crear al menos, una duda
razonable en el electorado y haciendo efectivo el españolísimo refrán que reza:
Difama, que algo queda.
A pesar de todo, aún no han conseguido que Iglesias pierda
los papeles, lo cual debe resultar increíblemente irritante para los atacantes,
a los que no queda más remedio que bajar el tono de los insultos ante la
impasibilidad del líder de Podemos, cada vez que se enfrentan con él cara a
cara, sin conseguir el objetivo marcado de que responda de mala manera.
Únicamente el inteligente Monago ha salido en defensa de
Iglesias, manifestando que la Formación apoyada por más de millón y medio de
votantes merece por lo menos, respeto, desmarcándose una vez más de las líneas
impuestas por su Partido, que ha optado erróneamente por la descalificación,
desde la mañana siguiente del recuento de las europeas.
La estrategia del PP
resulta sin embargo, tan evidente para todos los españoles, que por cada
insulto vertido sobre ellos, los integrantes de Podemos podrían conseguir un
alto número de nuevos votos, con los que con toda probabilidad, se conviertan
en la tercera fuerza política del país, por encima de UPD e IU.
Si ahora además Pablo Iglesias consigue una decisión judicial
a su favor y en contra de las tesis defendidas por Esperanza Aguirrre y por
medios de comunicación como el Canal 13 o El Mundo, nada podrá detener el
avance de su Partido, que ha conseguido ilusionar a unos ciudadanos hundidos
por los nefastos efectos que sobre sus vidas
han tenido las medidas adoptadas por los políticos.
Ya puede olvidarse La Casta, como califica Iglesias a quienes
hacen de la política un medio para su propio enriquecimiento, de apartar a
Podemos del panorama político nacional, ya que no les quedará otro remedio que
acostumbrarse a convivir con sus representantes en el Parlamento, escucharles
con atención, e incluso llegar a pactar, si es que quieren seguir manteniéndose
en alguna parcela de poder.
Haciendo un símil con la actualidad deportiva, Podemos
también le ha metido siete a uno al PP, al PSOE y a todos aquellos grupos
tradicionales que se habían creído que
su posición de privilegio era eterna.
Convendrán conmigo, en que todo el mundo tiene derecho a competir
por gobernar, si es que este país sigue viviendo, verdaderamente, en una
Democracia.

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