miércoles, 9 de julio de 2014

La táctica del insulto


Mientras la eliminación de Brasil del mundial y la muerte de Di Stefano copan la atención informativa, volviendo a convertir al Fútbol en el asunto más importante del país, la triste vida de los ciudadanos y su situación de penuria económica continúa exactamente en el mismo punto en que se encontraba, sin mejorar un ápice desde que empezara el campeonato de este deporte adormecedor de conciencias.
Entretanto, la formación Podemos, con su líder Pablo Iglesias a la cabeza, se atreve a demandar judicialmente a Esperanza Aguirre, por tratar de establecer estrechas vinculaciones de este Partido con el  Chavismo de Venezuela y la organización terrorista Eta, como han venido apoyando también todos los medios informativos adeptos a la derecha, en una campaña sin precedentes contra el grupo que mejores resultados obtuvo en las elecciones europeas.
El ataque feroz que sin duda es fruto del miedo cerval que despierta en el PP la sola idea de que Podemos pueda llegar a ser la llave del poder en las próximas Elecciones Generales, viene produciéndose de manera reiterativa y diaria, probablemente con el afán de crear al menos, una duda razonable en el electorado y haciendo efectivo el españolísimo refrán que reza: Difama, que algo queda.
A pesar de todo, aún no han conseguido que Iglesias pierda los papeles, lo cual debe resultar increíblemente irritante para los atacantes, a los que no queda más remedio que bajar el tono de los insultos ante la impasibilidad del líder de Podemos, cada vez que se enfrentan con él cara a cara, sin conseguir el objetivo marcado de que responda de mala manera.
Únicamente el inteligente Monago ha salido en defensa de Iglesias, manifestando que la Formación apoyada por más de millón y medio de votantes merece por lo menos, respeto, desmarcándose una vez más de las líneas impuestas por su Partido, que ha optado erróneamente por la descalificación, desde la mañana siguiente del recuento de las europeas.
La estrategia del  PP resulta sin embargo, tan evidente para todos los españoles, que por cada insulto vertido sobre ellos, los integrantes de Podemos podrían conseguir un alto número de nuevos votos, con los que con toda probabilidad, se conviertan en la tercera fuerza política del país, por encima de UPD e IU.
Si ahora además Pablo Iglesias consigue una decisión judicial a su favor y en contra de las tesis defendidas por Esperanza Aguirrre y por medios de comunicación como el Canal 13 o El Mundo, nada podrá detener el avance de su Partido, que ha conseguido ilusionar a unos ciudadanos hundidos por los nefastos efectos que sobre sus vidas  han tenido las medidas adoptadas por los políticos.
Ya puede olvidarse La Casta, como califica Iglesias a quienes hacen de la política un medio para su propio enriquecimiento, de apartar a Podemos del panorama político nacional, ya que no les quedará otro remedio que acostumbrarse a convivir con sus representantes en el Parlamento, escucharles con atención, e incluso llegar a pactar, si es que quieren seguir manteniéndose en alguna parcela de poder.
Haciendo un símil con la actualidad deportiva, Podemos también le ha metido siete a uno al PP, al PSOE y a todos aquellos grupos tradicionales que se habían creído que  su posición de privilegio era eterna.
Convendrán conmigo, en que todo el mundo tiene derecho a competir por gobernar, si es que este país sigue viviendo, verdaderamente, en una Democracia.


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