lunes, 28 de julio de 2014

Nubes de verano


Los buenos resultados de la EPA, de los que Mariano Rajoy ha alardeado ante las cámaras de Televisión como si se debieran al éxito de la aplicación de su Reforma Laboral, habrá que atribuirlos a la buena marcha del turismo que todos los años abre el campo laboral español, creando puestos de trabajo que no son más que lo que son, nubes de verano que después se disipan con la llegada del Otoño.
La llamada de las playas que atrae a una buena cantidad de personal extranjero y que trae continuos desplazamientos en el sector nacional con la época de vacaciones, naturalmente provoca una reacción en cadena que empieza por la contratación de personal en hoteles y hostelería y sigue con la de dependientes de comercio, ahora en rebajas, pues es natural que al aumentar el número de personas, se reactive en cierta medida, el consumo.
Porque Rajoy en su intervención ni siquiera hace referencia al tipo de empleo del que se habla y mucho menos, a la remuneración que genera a los nuevos trabajadores, ni tampoco a la duración del contrato que acaban de firmar los nuevos empleados, ni a la duración de la jornada laboral que habrán de cumplir los aludidos y que todos intuimos, será necesariamente larga.
Sin embargo, parece haber llegado la hora de empezar a presumir de objetivos cumplidos, ya que solo faltan unos meses para la celebración de Elecciones Municipales y el PP no puede por menos que intentar una maniobra agresiva de manipulación de los datos, si quiere mejorar la mala previsión de resultados que le adjudican todas las encuestas.
Los casi seis millones de parados pesan como una losa en los resultados de esta legislatura y recuerdan con su presencia el evidente fracaso de la Reforma Laboral con que nos han premiado los populares, por lo que la buena marcha del sector turístico, supone un soplo de aire fresco para las ambiciones futuras de Rajoy y los suyos, aunque todos sepamos que estas cifras que publica la EPA, son desafortunadamente, pasajeras.
Poco o nada habla el PP de la creación de nuevas Industrias que puedan poner al país en el mismo plano laboral que otros países emergentes y ni siquiera se sugiere en el discurso qué se piensa hacer como sustitutivo del empleo que generaba el sector de la construcción, cuya burbuja provocó en parte la crisis que actualmente padecemos y que no tiene visos de ser remediada, si no se aborda la aventura de abrirse a otros campos más acordes con los tiempos que corren, por ejemplo el de la tecnología o la ciencia.
Pero mientras otras naciones más avispadas se dedican a invertir fuertemente en estos sectores, en España se manda a los científicos y tecnólogos fuera, obligándoles a esta emigración forzosa por falta de oportunidades para trabajar aquí, en este panorama que ha dejado tras de sí la aprobación del despido libre y una reducción de salarios que coloca, por ejemplo, a un ingeniero, en una categoría salarial similar a la que podría tener un peón en Alemania.
No nos dejemos engañar por las apariencias. Los que acaban de encontrar estos trabajos, siempre temporales, algunos con periodos de prueba de dos meses sin sueldo y con horarios que superan con mucho las ocho horas de trabajo, con toda probabilidad, volverán a engrosar las listas del INEM, en cuanto los turistas regresen a sus casas.
Así que en Otoño volverá a haber tormenta y este espejismo que se nos trata de vender como un repunte de recuperación quedará seguramente eclipsado por otros datos bien distintos en las encuestas de la EPA. Advertirlo antes de que pase, es una obligación.
Creer al PP resulta ya para los españoles, prácticamente imposible.




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