martes, 29 de julio de 2014

Las cifras del escándalo


Aunque todavía no hay un cálculo exacto de la fortuna que poseen los Pujol, la cifra que se baraja podría escandalizar al más escéptico de los lectores, sobre todo si se tiene en cuenta los puestos de trabajo que podrían haberse creado con ella y las necesidades que se podrían haber remediado, estando el País como está.
Estos fraudes, en los que se habla de miles de millones de euros, como si se tratara de céntimos y que se han convertido en una cosa habitual, de esas que se leen en los periódicos todos los días, ya ni siquiera consiguen asombrar a la mayoría de los ciudadanos, aunque inciden de manera absolutamente desfavorable, en la imagen que tienen de toda la clase política.
Estamos hartos de que se nos intente convencer de que los políticos corruptos son una minoría, mientras las noticias diarias se encargan de contradecir tal afirmación con la contundencia de la verdad rotunda y ya ni siquiera es posible hacer distinciones entre Partidos, en cuanto a estas prácticas ilícitas, pues todos ellos tienen en sus filas  innumerables casos, cada cual más espeluznante y que enturbian irremediablemente, el presente y el futuro de la credibilidad que ofrecen.
Lo que vivimos y lo que nos duele cada vez que se nos descubre la total desvergüenza con que se comportan los políticos es  haber cometido el error irrecuperable de haber puesto alguna vez nuestra confianza en ellos, para después haber sido traicionados y saqueados de manera tan contundente y que mientras se nos exige un permanente sacrificio común para solucionar los problemas económicos por los que todos atravesamos, los fondos, en cantidades astronómicas, continúen siendo desviados hacia paraísos fiscales, con total impunidad, sin que los evasores demuestren ningún signo de preocupación por la situación que dejan tras de sí, ni por las necesidades perentorias que nos toca sufrir, a diario, sin posibilidad de ser resueltas.
No queda después de esto  más que preguntarse si la política de recortes que se nos impone es verdaderamente necesaria o si sería suficiente para salir del abismo, con que todos los corruptos devolvieran las cantidades que han venido defraudando al Estado, dejando las arcas de la Hacienda pública vacías y privando a la sociedad de los derechos sociales que tanto necesita.
Porque si pudiéramos hacer el ejercicio de sumar todas las cantidades que se han esfumado de las instituciones públicas, a manos de estos ladrones de guante blanco que se han multiplicado como una plaga en los últimos tiempos, al menos, se podría devolver y aún sobraría, el dinero que se ha utilizado para rescatar a la Banca, lo cual nos permitiría vivir sin el agobio de vivir bajo la vigilancia europea y poder afrontar el futuro, de manera distinta.
Cuánto nos han robado los políticos, es un misterio cuya respuesta no conoce nadie y la lista de delincuentes fiscales sigue aumentando todos los días, mientras la Justicia les regala la impunidad y la oportunidad de seguir ejerciendo una profesión que ha resultado ser de lo más lucrativa.
Por eso, el hecho de que  Jordi Pujol haya renunciado hoy a los privilegios que disfrutaba como ex Presidente de la Generalitat o el que Jaume Matas haya entrado ayer en la cárcel para cumplir una escuálida condena de nueve meses, ya no nos sirve.
Queremos que nos devuelvan hasta el último euro que nos han robado, que se les aplique una contundente y ejemplar condena y que la paguen, en la misma situación que disfrutan los presos comunes en las Instituciones penitenciarias españolas. Y que no puedan volver a ejercer, jamás, ningún cargo que tenga nada que ver nosotros.



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