domingo, 27 de julio de 2014

En la intimidad


La confesión de Jordi Pujol, de haber estado ocultando una abultada cuenta en Suiza durante más de treinta años, según él, procedente de una herencia que le dejó su padre, se produce justo en el momento en el que Artur Mas tiene previsto reunirse con Rajoy para hablar del tema del Referendum, y perjudica claramente todos los intereses de CIU, rompiendo estrepitosamente la mítica imagen que los ciudadanos catalanes tenían de su persona, de una manera providencialmente oportuna, lo cual podría suavizar  el acaloro de la reivindicada Independencia.
Por qué Pujol elige este preciso momento para confesar voluntariamente su delito, ni queda claro en el escrito que presenta, ni puede ser pasado por alto, ya que hace sólo unas semanas, negaba ante las cámaras de televisión cualquier relación familiar con la evasión fiscal en general e incluso apremiaba a la justicia a que les llamara a declarar, para poder al fin, defenderse de las acusaciones que sobre ellos se venían vertiendo, desde hacía demasiado tiempo.
Algunos dicen que todo puede tener que ver con la inminente publicación de El Mundo sobre dichas cuentas y esto podría tener sentido, si los Pujol no constituyeran en Cataluña una familia de poder infinito, cuya impunidad ha venido siendo avalada durante mucho tiempo por el Estado español, al haber necesitado varios Presidentes ,el apoyo de Convergencia para gobernar y ser Pujol el referente más valorado de dicho grupo que ahora lidera Artur Mas, pero que ha seguido rindiendo al ex Presidente, honores de auténtica pleitesía.
Pero si se mira detenidamente lo que está sucediendo  en Cataluña y la evidente tirantez de las relaciones con un Estado español que necesita desesperadamente encontrar una salida para afrontar las reivindicaciones de soberanismo que se le exigen, esta confesión se convierte en una baza de impagable congruencia, si se tiene en cuenta que el enorme mazazo que ella representa para los ciudadanos catalanes, bien podría hacerles reflexionar sobre la honradez de las proposiciones hechas por Convergencia y sobre todo, de la limpieza de miras de los que ahora la lideran y de Mas en concreto.
Y si a esto se suma el acoso mediático del Mundo sobre los Pujol y el hecho de que las informaciones que pudieran aparecer en breve en la prensa, pudieran ir cerrando el círculo de sospecha sobre ellos, quizá una conversación en la intimidad, en catalán por supuesto, de por ejemplo, el ex Presidente Aznar, con el patriarca de los Pujol y alguna jugosa oferta que de momento se nos escapa, podría convenir a ambas partes, si se tratara de intercambiar  amnistía fiscal, por independencia.
Que en cualquier territorio los corruptos establecen como prioridad absoluta su propio bienestar, por encima de cualquier patriotismo o bandera, es un hecho probado y en esta Península nuestra, no iba a ser distinto.
Es más, en los innumerables casos que hemos conocido en los últimos años, en los que se han juzgado y en los que se encuentran en este instante en proceso de serlo, todos y cada uno de los protagonistas de las historias han orientado siempre su defensa a obtener una salida lo más airosa posible para sí mismos, sin importar que la imagen del Partido al que pertenecen o la ideología que supuestamente defienden, queden definitivamente dañadas, llegando incluso a negociar mejoras de condenas, a cambio de tirar de la manta en que estaban envueltos, una parte, o la totalidad de sus compañeros.
 Pujol no va a ser la excepción que confirme la regla y si ha venido ocultando en Andorra durante más de treinta años un capital que, según El Mundo, podría superar en mucho, los seiscientos millones de euros, habrá que suponer que si ha sido descubierto, su deseo será sin duda, tratar de salvaguardar una parte importante de esta fortuna, que tampoco había declarado al fisco catalán, demostrando con esta acción, lo poco o nada que le ha venido importando la buena marcha de su suelo patrio.
Sinceramente, por mucho que a Jordi Puyol le muevan las ínfulas independentistas que Artur Mas ha conseguido instalar en el corazón de una mayoría de catalanes, poder blanquear total o parcialmente su dinero y el de su familia debe importarle en estos momentos infinitamente más, pues debe pensar que más vale continuar siendo español y rico, que catalán independiente y pobre.
Por eso, algo no huele bien en esta repentina confesión, que se ha presentado a los medios como un profundo ataque de arrepentimiento y que no cuadra en nada con la enorme inteligencia que se le atribuye al ex Presidente de los catalanes.
Pero sí que es verdad que su traición daña y de qué manera, mucho más a los intereses de Cataluña que a los de España en general y que le reporta a Mariano Rajoy, un impagable motivo para continuar negándose, apelando a esta razón de peso, a la celebración del Referendum.
Ya veremos lo que sucede en días venideros, pero la proximidad de la reunión entre Mas y Rajoy, que se celebrará el treinta del presente mes, viene ya marcada por la importancia inaplazable de este tema, que sin duda ha aportado al Presidente español una inyección de moral y al catalán, una  incómoda historia que tener que explicar y que hace palidecer, desde luego, todo lo que tenga que ver con sus ansias de independencia.





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