lunes, 14 de julio de 2014

Estrenando líder


Se estrena Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE, sin que finalmente su lucha con los otros candidatos haya resultado reñida y dejando en los militantes y ciudadanos en general, un regusto amargo a manipulación en silencio.
Quedan Madína y Pérez Tapias muy lejos del flamante ganador, pues sus apoyos venían de lugares en los que su Partido había dejado de interesar hace tiempo, por lo que resultaba imposible competir sin contar con la mayoría numérica de Comunidades como Andalucía, Madrid o Valencia.
 Llega Sánchez, con la táctica aparentemente conciliadora de acoger a toda la militancia socialista por igual y arropado, en una de sus primeras imágenes, por Susana Díaz, que estando como está en el candelero de la actualidad informativa y siendo como es, un referente de futuro para su familia política, podría formar un curioso y conveniente tándem con el recién llegado, de cara a nuevos comicios.
Sin embargo, los ciudadanos no perciben que nada haya cambiado desde ayer y podría decirse sin temor, que la elección del nuevo Secretario General provoca en ellos, muy poco más que mera indiferencia.
En pleno periodo vacacional y cansados por el esfuerzo de todo un año de continuos sobresaltos e incalculables pérdidas, los españoles no estamos ahora mismo por recuperar la confianza que perdieron los socialistas, desde que nos abandonaron a nuestra suerte, en la última Legislatura del Gobierno de Zapatero.
Mucho más interés ha despertado sin duda, la final del Mundial, que afortunadamente, acabó ayer, cómo no, con victoria alemana, además, en el campo del deporte balompédico. También es torpeza, hacer coincidir la elección de Sánchez con un acontecimiento de este porte y la mayoría de la gente, ni siquiera se habrá enterado del resultado de las votaciones, hasta esta mañana.
Cómo le vaya a Sánchez desde hoy, depende exclusivamente de su comportamiento y así habrá de asumirlo de aquí en adelante, si quiere continuar en el puesto durante cierto tiempo, pero sin saber muy bien por qué, o quizá sabiéndolo, a mí me huele su llegada a más de lo mismo, creyendo como creo, que no basta una cara nueva para cambiar en profundidad, la estropeadísima imagen de un PSOE, que huele a moribundo, desde lejos.



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