lunes, 9 de junio de 2014

El puzle se completa


La complicadísima trama del caso Bárcenas, tiene al juez Ruz sumido en un maremágnum de eternas investigaciones que empiezan a dejar sentados algunos hechos y que van confirmando, punto por punto, la veracidad de los papeles intervenidos al ex tesorero, que el PP siempre negó con rotundidad, huyendo apresuradamente hacia adelante.
Al magistrado no le queda duda de que existió una financiación ilegal del Partido y que muchos de sus líderes recibieron sendos sobresueldos, cuyo importe quedó escrupulosamente anotado durante años, en las cuentas paralelas que manejaba el encargado de las finanzas en Génova.
También parece establecer que una buena cantidad de esos fondos fueron hábilmente desviados hacia bancos suizos y baraja ciertas informaciones que, según fuentes cercanas, comprometen a cierto político de renombre que podría haber sido el otro titular junto a Bárcenas, que tuviera acceso a los fondos depositados en el País helvético.
Calla el PP entretanto, como ha venido haciendo desde que se conocieran los delitos fiscales de aquel en quién tanta confianza tenían y si se les azuza, niegan la mayor desviando la atención de los medios hacia otros de los muchos asuntos que centran la actualidad de los últimos días, marcados ahora por la oportuna marcha del Rey y también por la del opositor Rubalcaba, que les ha venido estupendamente para no tener que referirse a lo que el juez Ruz trae entre manos.
Pero a medida que va pasando el tiempo, lo que empezaron siendo sombras de sospecha sobre la implicación de la cúpula directiva del PP, se va transformando lentamente en pruebas indiscutibles que probablemente Ruz está entrelazando, con la intención de acabar por componer un puzle que en principio, parecía ser de una dificultad extrema y que al final  va a dejar absolutamente claro quién era cada cual y qué papel jugaba en la presunta red de extorsión ejercida contra el empresariado español que quería conseguir de alguna forma, contratos relacionados con las obras públicas.
El PP juega, eso sí, con que el paso del tiempo termine por desgastar la magnitud del escándalo, aunque no cuenta con el nivel de indignación que sus políticas han ocasionado en un pueblo, que ya no está dispuesto a perdonar las veleidades relacionadas con la corrupción que los políticos acostumbran a cometer, por desgracia, con demasiada frecuencia.
Así que cuando acabe la instrucción de este caso, por muchos años que pasen, encontrarán enfrente a un montón de colectivos que exigirán, sin ningún género de dudas, que los culpables sean juzgados y paguen por los delitos cometidos, llámense cómo se llamen y ocupen el cargo que ocupen.
La flaqueza de la memoria de los españoles se ha corregido casi en su totalidad por la dureza de los recuerdos que han ido dejando en la colectividad las medidas aprobadas por el PP a golpe de Decreto y la imbecilidad que se supone a las clases populares, casi siempre apoyada en su natural inmovilidad, no deja sin embargo lugar al perdón, cuando se han estado evadiendo fondos que son de todos, mientras se exigía a los trabajadores un nivel insoportable de sacrificio.

Esos tiempos quedaron atrás y más, ahora que parece que el pueblo por fin ha despertado de su letargo para apoyar otras opciones.

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