lunes, 23 de junio de 2014

Un adoctrinamiento encubierto


Un insuperable temor ha debido apoderarse de los Partidos mayoritarios, tras los resultados de las elecciones europeas y la entrada en los círculos de lo que hasta ahora era su poder exclusivo, de nuevas formaciones y muy especialmente de Podemos, está levantando ampollas hasta el punto de tener que recurrir a la táctica del ataque feroz, con tal de que la formación de Pablo Iglesias no continúe aumentando el número de votos, ahora que se acercan las Municipales y muy fundamentalmente, unas Generales que podrían convertirlo en la llave de Gobierno.
Tanto es así, que no sabiendo ya a qué recurrir para denostar  la buena fama con que cuenta  entre el pueblo, no se les hay ocurrido otra cosa que incluir en las pruebas de Selectividad, en Extremadura, una pregunta que invita a los estudiantes a contestar qué dirían y que argumentos emplearían para convencer a un amigo de que no votase a Podemos.
Como todos sabemos y por mucho que su Presidente se haya empeñado en desmarcarse del Gobierno Central, Extremadura está gobernada por el PP, que durante mucho tiempo ha estado luchando denodadamente por hacer desaparecer de los programas educativos la asignatura de Educación para la Ciudadanía, argumentando que podría ser considerada un adoctrinamiento de los alumnos en las teorías de la izquierda.
Esta lucha precisamente no ha cesado, hasta que la Ley Wert se ha encargado de hacer desaparecer la asignatura y de dar entrada como obligatoria y puntuable a la Religión católica, que eso sí, al ser la que casi todos los miembros del PP practican, no debe a sus ojos influir  en la formación de nuestros estudiantes.
Y ahora, esta pregunta absolutamente capciosa que se hace en unas pruebas que obligatoriamente deben pasar todos aquellos que quieran acceder a la Universidad y que constituye, en sí misma, un atentado contra la libertad de elección de los jóvenes que están a punto de poder votar por primera vez, justo en las próximas elecciones.
Si tener que estudiar Religión desde pequeños y verse obligado a responder a esta pregunta, sin saber qué ideología tendrá quién corrija el examen no es adoctrinamiento, esta vez real, aunque pretendidamente encubierto, no se sabe muy bien en qué punto se encuentra la línea que no debe nunca traspasar un profesor en ejercicio de sus funciones y quién la marca, con qué fin y esperando qué resultados en la conciencia de los alumnos que cursan las materias.
Ya trataron de adoctrinarnos suficientemente durante cuarenta años con aquella infame Formación del Espíritu Nacional, que nos “educaba” en los supuestos valores que se atribuía a sí mismo el franquismo.
Así que cuando llegó la Democracia, todos esperábamos con ansia la libertad de poder elegir por nosotros mismos el camino del pensamiento que nos marcara nuestra propia conciencia y no creímos posible que nunca jamás tuviéramos que volver a enfrentarnos con ningún otro intento de manipulación en la educación de quienes serían nuestros hijos.
Queda claro que la Derecha debe ser proclive a estas prácticas y que en  cuanto tiene la oportunidad de poder llevarlas a cabo, no duda en hacerlo.
Menos mal que la Sociedad ya no es aquella que amordazada por el miedo, no se atrevía siquiera a decir en voz alta lo que pensaba y ahora goza de una libertad de expresión, que permite denunciar en todos los medios y muy particularmente en éste, indignidades como las que referimos a lo largo de todo este artículo.
Si alguno de los alumnos extremeños fuera mi hijo, no duden de que recurriría inmediatamente la inclusión de esta pregunta en su examen de Selectividad, ya que enunciada con premeditación y alevosía, vulnera gravemente la independencia de su pensamiento, intentando convertirle en un ser manipulado por el poder, para que esté, otra vez, al servicio del mismo.


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