Un insuperable temor ha debido apoderarse de los Partidos
mayoritarios, tras los resultados de las elecciones europeas y la entrada en
los círculos de lo que hasta ahora era su poder exclusivo, de nuevas
formaciones y muy especialmente de Podemos, está levantando ampollas hasta el
punto de tener que recurrir a la táctica del ataque feroz, con tal de que la
formación de Pablo Iglesias no continúe aumentando el número de votos, ahora
que se acercan las Municipales y muy fundamentalmente, unas Generales que
podrían convertirlo en la llave de Gobierno.
Tanto es así, que no sabiendo ya a qué recurrir para
denostar la buena fama con que cuenta entre el pueblo, no se les hay ocurrido otra
cosa que incluir en las pruebas de Selectividad, en Extremadura, una pregunta
que invita a los estudiantes a contestar qué dirían y que argumentos emplearían
para convencer a un amigo de que no votase a Podemos.
Como todos sabemos y por mucho que su Presidente se haya empeñado
en desmarcarse del Gobierno Central, Extremadura está gobernada por el PP, que
durante mucho tiempo ha estado luchando denodadamente por hacer desaparecer de
los programas educativos la asignatura de Educación para la Ciudadanía,
argumentando que podría ser considerada un adoctrinamiento de los alumnos en
las teorías de la izquierda.
Esta lucha precisamente no ha cesado, hasta que la Ley Wert
se ha encargado de hacer desaparecer la asignatura y de dar entrada como
obligatoria y puntuable a la Religión católica, que eso sí, al ser la que casi
todos los miembros del PP practican, no debe a sus ojos influir en la formación de nuestros estudiantes.
Y ahora, esta pregunta absolutamente capciosa que se hace en
unas pruebas que obligatoriamente deben pasar todos aquellos que quieran
acceder a la Universidad y que constituye, en sí misma, un atentado contra la
libertad de elección de los jóvenes que están a punto de poder votar por
primera vez, justo en las próximas elecciones.
Si tener que estudiar Religión desde pequeños y verse
obligado a responder a esta pregunta, sin saber qué ideología tendrá quién
corrija el examen no es adoctrinamiento, esta vez real, aunque pretendidamente
encubierto, no se sabe muy bien en qué punto se encuentra la línea que no debe
nunca traspasar un profesor en ejercicio de sus funciones y quién la marca, con
qué fin y esperando qué resultados en la conciencia de los alumnos que cursan
las materias.
Ya trataron de adoctrinarnos suficientemente durante cuarenta
años con aquella infame Formación del Espíritu Nacional, que nos “educaba” en
los supuestos valores que se atribuía a sí mismo el franquismo.
Así que cuando llegó la Democracia, todos esperábamos con
ansia la libertad de poder elegir por nosotros mismos el camino del pensamiento
que nos marcara nuestra propia conciencia y no creímos posible que nunca jamás
tuviéramos que volver a enfrentarnos con ningún otro intento de manipulación en
la educación de quienes serían nuestros hijos.
Queda claro que la Derecha debe ser proclive a estas
prácticas y que en cuanto tiene la
oportunidad de poder llevarlas a cabo, no duda en hacerlo.
Menos mal que la Sociedad ya no es aquella que amordazada por
el miedo, no se atrevía siquiera a decir en voz alta lo que pensaba y ahora
goza de una libertad de expresión, que permite denunciar en todos los medios y
muy particularmente en éste, indignidades como las que referimos a lo largo de
todo este artículo.
Si alguno de los alumnos extremeños fuera mi hijo, no duden
de que recurriría inmediatamente la inclusión de esta pregunta en su examen de
Selectividad, ya que enunciada con premeditación y alevosía, vulnera gravemente
la independencia de su pensamiento, intentando convertirle en un ser manipulado
por el poder, para que esté, otra vez, al servicio del mismo.

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