Como no podía ser de otra manera, después de conocer los
resultados de las elecciones europeas, el Mago Montoro considera que este es un
buen momento para dar salida a su Reforma fiscal y vuelve a sacar de su
chistera una serie de medidas perfectamente adornadas con una buena dosis de
populismo, pretendiendo convencer a los desencantados españoles de las bondades
del Gobierno al que pertenece, creyendo que seguimos siendo aquellas inocentes
criaturas a las que convencieron para que les votaran, en Noviembre de 2011.
Lo anuncia, como merece la ocasión, con una campaña
publicitaria reforzada por la presencia de sus más ilustres compañeros y
vendiendo el producto como si se tratara del remedio que puede sanar todos
nuestros males, sacarnos de la crisis y devolvernos al mundo del consumismo que
tanto gusta a los partidarios de las políticas capitalistas y tanta falta hace
reactivar a un PP, que ha dejado a España sin seis millones de trabajadores,
con su Reforma Laboral, ahora vigente.
Creyéndose más diestro que Houdini y aprovechando que el
panorama está revuelto con esto de la abdicación real y la llegada de Felipe
VI, vuelve al mundo de la interpretación pensando que el papel que le han
asignado desde la Moncloa puede ser decisivo en el desarrollo de la trama
actual, si con él puede ganar nuevamente la confianza del pueblo español, de
cara a unas elecciones Municipales y Generales, que no pintan en absoluto bien,
para el Partido que nos gobierna.
Pero los ciudadanos vivimos esta vez, muy pendientes del
calendario electoral, estando como estamos, hastiados de soportar esta forma de
hacer política que tiene Rajoy y que nos ha llevado de la mano a una situación
de desesperación de tal calibre, que no parece tener vuelta atrás y que
quisiéramos abandonar, si pudiéramos, hoy mismo.
La gente, afortunadamente, lee y se da cuenta de inmediato
que el Mago Montoro utiliza por enésima
vez el viejo truco de favorecer a los que más tienen, ofreciéndoles unas
rebajas mucho más altas que las que aplica a los sufridos trabajadores, a los
que ya se encargará de cobrar de alguna otra manera, lo que aparentemente ahora
regala.
Hace tiempo que a este mago de cuarta fila le asoman las
cartas por debajo de la manga y que ni engaña ni ilusiona a nadie con la
pretendida sutileza de su trabajo.
Por ello, todos hemos advertido el afán electoralista de sus
Reformas, desconfiado de la manera que las expone y sabiendo, a carta cabal,
que siendo él Ministro de Economía y perteneciendo al Partido que pertenece,
seguiremos siendo nosotros y sólo nosotros, los encargados de pagar los platos
rotos que ocasione su disparatada manera de llevar el país, mientras los ricos de cuna y los corruptos
que se han beneficiado del saqueo de las arcas públicas, continuaran viviendo
de puta madre hasta que les hagamos abandonar el poder, cosa que llegará, no lo
duden.

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