martes, 11 de marzo de 2014

Nadar y guardar la ropa


Han tenido que pasar diez años, una tremenda crisis y que se dé la coincidencia de que estemos a punto de entrar en periodo electoral, para que el PP  empiece a reconocer la más que probada autoría de los atentados del 11M, aunque sin descartar aún abiertamente que ETA tuviera algo que ver, como han venido reiterativamente defendiendo, a través de sus medios afines, desde el mismo momento en que se produjeron los hechos.
Por primera vez, ayer tarde pudimos ver al Ministro del Interior del gobierno Rajoy junto a Pilar Manjón, que preside la asociación de víctimas del 11M, en un acto al que se consiguió traer también a las asociaciones de víctimas de ETA, que nunca habían querido mezclarse con las  otras, como si el horror entendiera de distinciones y el dolor fuera diferente según las siglas que lo provocaron, a través de acciones terroristas.
También, ya lo comentamos el otro día, algún periodista como Pedro J. Ramírez, que siempre defendió la autoría de ETA a través de sus incendiarias editoriales en El Mundo, dio signos de haber cambiado de postura, al responder  a Jordi Évole que ya no creía en esa posibilidad, aunque pensaba que no se había descubierto todo sobre la autoría intelectual de los hechos.
Y sin embargo, aún queda gente como Ignacio González, que siguen siendo fieles a la trasnochadísima teoría de la conspiración y a los que el PP no desearía perder como votantes en las próximas europeas, lo que explica la ambigüedad en las declaraciones sobre estos hechos de María Dolores de Cospedal y otros líderes, que nadan…pero también guardan la ropa.
Pero el tácito cambio de opinión del PP, ha de tener necesariamente una explicación que resulte plausible y con toda probabilidad hay que buscarla en la proximidad de las Elecciones, que exactamente igual que en el momento en que se produjeron los atentados, tienen una vital importancia en la continuidad en el poder del Partido conservador, siempre atento a todo aquello que le reporte buenos resultados, mucho más que a los sentimientos de los ciudadanos, como ya hemos podido comprobar en múltiples ocasiones.
El valor de unos cuantos votos, que podrían marcar la evidente diferencia entre ganar y perder, ha debido poner en alerta a los máximos responsables del PP, a quienes no ha quedado otro remedio que tragarse un orgullo que probablemente nunca tuvieron, para tener que reconocer finalmente que lo que dice la sentencia del 11M no es otra cosa que la verdad, en un intento desesperado de que los españoles no recuerden la teoría que han venido apoyando durante todos estos años.
Pero entonces igual que hoy, el que duda de la inteligencia de la ciudadanía comete un error imperdonable, que más pronto que tarde acabará por pasarle la factura que indiscutiblemente merece y precisamente estos años de crisis, han ayudado a los españoles a mantener frescas en el recuerdo todas y cada una de las experiencias que nos han tocado vivir y muy especialmente, aquellas que provocan en nosotros la sensación de ser engañados por quienes detentan el poder,lo que resulta del todo imperdonable.
El PP de entonces, el de Ázanar y Aceves, perdió las elecciones del catorce de Marzo y el de hoy, de continuar por este camino de flagrante manipulación, perderá de igual modo las europeas y todas aquellas a las que se presente.
Sigue sin gustarnos la mentira.


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