Pisa la trama Gurtel los talones de Esperanza Aguirre, que en
su día presumió en el Parlamento de la Comunidad de Madrid de haber sido ella
quien había destapado el asunto y la coloca en la difícil tesitura de tener que
demostrar que cada acto al que acudió como Presidenta, cada inauguración, cada
primera piedra que puso o cada evento, no era, como parece evidente, financiado
con dinero irregular procedente de esta
componenda, ahora que el juez Ruz se ha fijado la meta de juzgar cuánto llega
a sus manos, en relación con este asunto.
Ya dijimos en su día que no era cuestión de intimidad que
Aguirre abandonara su puesto en el gobierno madrileño y que la urgencia de su
dimisión, probablemente, ocultaba causas mayores. Y hemos dicho también en
muchas ocasiones, que más pronto o más tarde, los actos que cada cual comete,
terminan por pasarle factura, casi siempre con inoportunidad y muchas veces,
cuando ya se pensaba que se había conseguido escapar con impunidad, de viejos
fantasmas e historias que en el tiempo, parece que quedaban demasiado lejos.
Pero la verborrea de Esperanza, la soberbia de mantener una
inmaculada limpieza en sus acciones políticas y su incombustible afán por afear
la manera de gobernar de sus compañeros cercanos a la corriente de Rajoy, no
cuadran ahora con las alegaciones que las investigaciones policiales ponen
sobre la mesa de Ruz, dejando en descubierto a quien por una mera cuestión de
vanidad, hizo quizá, demasiadas afirmaciones de las que tal vez, tendrá que
arrepentirse.
Porque si Correa y los suyos financiaban los actos de la ex
Presidenta y cada uno de ellos servía para enriquecer con dinero negro a unos
cuantos políticos sospechosamente cercanos a Aguirre, el recorrido del dinero,
si se puede seguir, terminará con toda probabilidad por salpicar a la que se
consideraba cabeza de la Comunidad y que cada vez tiene más compañeros
imputados en esta trama de incalculable extensión, por toda la geografía del
País.
Mirando con imparcialidad, una tiene la impresión de que
dentro de las mismas filas del PP se está celebrando una carrera por demostrar
que en las filas de los oponentes también sucedían según qué cosas y que los
hechos protagonizados por los antagonistas son todos de mayor gravedad que los
propios, probablemente sin pararse a pensar que sean quiénes sean los
implicados, el resultado acabará inexorablemente por perjudicar al Partido, sea
una facción u otra, la vencedora en número de corruptos.
Que Gurtel es, no obstante, competencia absoluta de los
conservadores y que todos los días se siguen conociendo noticias de nuevos
nombres relacionados con el movimiento de capitales generados en esta trama y
por tanto, ilegales, no deja lugar a dudas, ni permite especulaciones que
exculpen total o parcialmente, a los que se avinieron a los acuerdos.
Más de ciento ochenta imputados y otros muchos candidatos a
serlo, dan una contundencia a las sospechas, imposible de obviar y genera un
irrefrenable deseo de seguir conociendo qué pasó y que se juzgue con dureza a
quienes participaron en ello, llámese como se llame y tenga o haya tenido, la
importancia política que tuviere o tenga.

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