La polémica surgida tras la compra de un chalet de 600.000
euros, por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero, ha provocado una serie de durísimas críticas en determinados sectores
de la Formación a la que pertenecen, al considerar que dicha adquisición contradice
radicalmente el discurso esgrimido desde el principio, por el propio fundador
de Podemos, que en muchas ocasiones y refiriéndose a casos como el que nos
ocupa, ha tildado estas actitudes como propias de la gente afín a lo que se ha
denominado como La Casta, quizá porque compras similares se hicieron, en esos
casos, por motivos meramente especulativos.
A pesar de que Iglesias y Montero se prestaron a ofrecer
inmediatamente, ante los medios, toda suerte de explicaciones, justificando la
operación como una manera de preservar su intimidad y la de los hijos que
esperan y aclarando que la vivienda, situada en Galapagar, iba a ser utilizada
únicamente como primera vivienda, la concesión del préstamo solicitado, que en
su caso podría ser considerado tensión de la finca en cuestión, desataron rápidamente
un aluvión de ataques indiscriminados, por parte de los otros Partidos
políticos y muy particularmente del PP, muy atacados anteriormente por
cuestiones similares a ésta, desde la Formación morada.
Al mismo tiempo, las redes sociales se llenaban de mensajes recriminatorios
emitidos por militantes y simpatizantes de Podemos y el Alcalde de Cádiz, perteneciente
a la corriente anticapitalista, metía el dedo en la llaga alegando que se
sentía orgulloso de vivir y criar a sus hijs en una vivienda de obrero.
Tal ha sido la polvareda levantada a causa de la compra, que
esta mañana nos despertábamos con la noticia de que Iglesias y Montero ponían
sus cargos a disposición de las bases de Podemos y á de que en breve, se celebrará
una consulta, en la que se decidirá si la mayoría confirma o no a estos líderes
en los puestos que ocupan actualmente, como suele ser costumbre en esta
Formación, cada vez que hay que tomar una decisión de cierta relevancia.
En estos momentos de crispación en los que vivimos, que
Iglesias y Montero se decidan a comprar libremente un inmueble carecería de total importancia, si en lugar de
tratarse de un chalet de seiscientos mil euros, hubieran adquirido propiedad más
modesta, ofreciendo el ejemplo que de ellos esperaban sus bases, teniendo en
cuenta que la conciencia política y ética que se ha convertido en una referencia
en el ideario de Podemos, se basa precisamente en el hecho de que sus líderes
procuran no diferenciarse en nada del resto de sus militantes y simpatizantes,
que en su mayoría, proceden de las clases trabajadoras y se consideran ideológicamente,
de izquierdas.
Ha sido el suyo, un alarde probablemente involuntario de
ostentación, que ha dolido profundamente a toda una legión de seguidores que se
adscribieron a Podemos buscando una salida política para canalizar su
indignación y huyendo a la vez, de las premisas de los Partidos clásicos, que
habían creado una especie de burbuja que los separaba de la sociedad, en la que
preservar a capa y espada, todos y cada uno de sus privilegios.
La gente acostumbra a mirar a los líderes morados, como parte
del mundo en el que ella misma se desenvuelve, cuestión que los ha hecho, desde
el principio, mucho más cercanos y asequibles que el resto de políticos
españoles, ofreciendo la impresión de que eran los únicos que compartían y
entendían sus problemas, moviéndose con total naturalidad, al lado de cualquier
colectivo que tuviera a bien expresar sus reivindicaciones en las
Esta compra, sin ser en absoluto oscura o ilegal, ha sido sin
embargo, la mecha que ha encendido la incógnita de lo que podría ocurrir si
alguna vez se diera el caso de que Podemos llegara al poder, poniendo en cuestión
si los comportamientos que han caracterizado hasta ahora a sus líderes,
continuarían siendo los mismos, o todo se trataba de una mera ilusión, creada
con el único fin de conseguir un mayor número de votos, de determinados
sectores.
La noticia de hoy, que ha conseguido eclipsar los nombramientos
de los Consellers en Catalunya, por parte de Torra y hasta las repercusiones
que pueda tener la tozudez de ofrecer cargos a presos y huidos, a nivel
nacional, pone, por primera a, en riesgo, el hasta ahora indiscutible liderazgo
de Iglesias en Podemos y ya veremos, si no marcará, pa relevra él, un camino de
salida que inmediatamente podría ser aprovechado por personajes de relevancia,
procedentes de otras corrientes.
La crisis, que llega en el peor de los momentos y que sin
duda beneficia considerablemente las aspiraciones de Rivera, se produce sin embargo,
por unos motivos a los que los ciudadanos no estamos acostumbrados, pues nada
tiene que ver con la corrupción, por ejemplo, pero demuestra fehacientemente,
que algo ha cambiado para bien en nuestra sociedad y que en cierto sentido,
hemos aprendido y mucho de lo que significa ser fiel a nuestras propias
conciencias, abominando de todo aquello que nos parece que roza los límites de
la ética o la coherencia.
En este caso, el problema afecta estrictamente a la intimidad
de los afectados, pero chirría en el pensamiento de quiénes les siguieron, como
una especie de traición de alguien querido y admirado que de pronto te decepciona
con un comportamiento, para ti, inadmisible.
Ha sido el suyo, un error de bulto, que quizá nunca debieron
cometer y aunque hay que respetar su decisión, como lo que es y no convertirla
en una cuestión política de primer orden, puede que se convierta para ellos en
un borrón d considerables dimensiones, que ensucia su impecable expediente.
Ya veremos lo que votan las bases y el precio real que
tendrán que pagar Iglesias y Montero, por esta compra, finalmente.

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