martes, 22 de mayo de 2018

El eslabón perdido



Cae Eduardo Zaplana, el que fuera Ministro de trabajo con Aznar, detenido por la Guardia civil esta misma mañana, acusado de malversación, blanqueo de dinero, prevaricación y cohecho y lo hace junto a otros personajes muy conocidos en la Comunidad valenciana, como son el hermano y los sobrinos  de Cotino, que ya se encuentra procesado por asuntos relacionados con la corrupción, al igual que  otros líderes de relevancia del PP valenciano, como de todos  es conocido.
Ha sido Zaplana, que ya afirmara en su momento haberse dedicado a la política, con el único fin de enriquecerse, uno de los  dirigentes más escurridizos de cuántos hemos conocido entre las filas de los conservadores, pues la sombra de la sospecha ha estado oscilando  sobre su cabeza desde hace muchísimos años, sin que hasta ahora se hubiera podido actuar contra él, no se sabe si por su pericia al urdir planes alternativos, o por una cuestión de mero azar, que hacía que siempre fracasaran las múltiples tentativas de llevarlo ante los tribunales.
Estrechamente ligado al PP valenciano de la pompa y el boato, de los campos de fútbol engalanados a la americana, en las campañas presuntamente financiadas ilegalmente y cercano al ala más conservadora de su Partido, junto a su inseparable Aceves, la fallecida Barberá, Camps y otros muchos, ahora denostados por la naturaleza de sus propias acciones, Zaplana siempre estuvo en el punto de mira de los encargados de investigar las múltiples corruptelas que se perpetraban en dicha Comunidad, consiguiendo zafarse milagrosamente, mientras sus compañeros iban siendo, uno a uno, imputados por la justicia.
Su detención, que nos devuelve un poco de la fe en el Sistema judicial español, perdida durante el transcurso de los últimos años, por razones que a todos nos son muy familiares, viene a probar que no erraban quiénes afirmaban que el antiguo Ministro no sólo estaba al tanto de lo que sucedía a su alrededor mientras ocupaba su cargo y también después de abandonarlo, sino que presuntamente, participaba en ellos, a título personal, obteniendo a través de estas maniobras, jugosos beneficios.
Continúa, por tanto, creciendo la ya larga lista los que fueron Ministros con Aznar, que han sido imputados por casos relacionados con la corrupción, por lo que a alguna vez habría que preguntarse, si también el ex Presidente sabía de la existencia de estos hechos, demostrando cierta tolerancia con sus protagonistas, mientras estaban ocurriendo o si verdaderamente, se encontraba en una especie de limbo narcótico, en el que permanecía aislado de lo que venía sucediendo en su propio Partido, sin darse cuenta de que las personas más cercanas a la Presidencia, llevaban una vida paralela en la que se movían como pez en el agua, con total impunidad,  al mismo tiempo que exigían a los ciudadanos, austeridad y limpieza.
Aquellos tiempos gloriosos, afortunadamente pasaron, aunque han dejado un reguero de irregularidades que persiguen a quiénes fueron los principales protagonistas de la historia  y sirvieron, en gran medida, para abrir, de par en par, los ojos a  una buena parte de ciudadanos que hasta   hace poco, creían   ciegamente en la honestidad de los populares, proporcionándoles un granero de votos, que después han ido, paulatinamente, perdiendo.
Presentes en todas aquellas maniobras oscuras, estaban siempre los mismos. Aquellos figurones de trajes de marca, de pelo engominado y ostentosa soberbia, que presumían de ser los mejores gestores del Estado, los únicos capaces de convertir a España en un país de absoluta prosperidad, en el que ya no existía el paro ni la pobreza yrecorrían a la vez, a través de los fondos de las más oscuras cloacas, un camino de la peor perversión que se puede infringir contra una Sociedad, a la que presuntamente se está protegiendo.
Así, con una espesa capa  maquillaje   deslumbrador, se presentaban ante los ciudadanos mientras poco a poco iban saqueando abusivamente las arcas de todos los lugares en los que gobernaban, amasando unas fortunas personales que después trasladaban a paraísos fiscales,  librándose de esta manera, del pago de cualquier impuesto.
Han sido, extorsionadores descarados de un empresariado expuesto sin remisión a las exigencias de los porcentajes exigidos a cambio de determinadas concesiones y  personajes de la peor calaña, enfundados en un envoltorio perfecto, siempre dispuestos a llevar hasta los peores extremos las actitudes de sus opositores políticos, pero perfectamente organizados para mover la sinuosa trama tejida en las trastiendas más oscuras del poder, , buscando su propio enriquecimiento.
Ahora que todos ellos han quedado expuestos, con sus caras reales, a la vista de toda la sociedad, naturalmente hacen lo posible por escapar  de la persecución de la Ley, pero nunca podrán borrar ni de nuestras memorias, ni de la historia, ni de sus propios expedientes, la terrible vergüenza de haber estado dónde estuvieron, ni de haber cometido la clase de delitos que cometieron y que terminarán pagando, así lo deseamos, algún día, definitivamente.


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