Cae Eduardo Zaplana, el que fuera Ministro de trabajo con
Aznar, detenido por la Guardia civil esta misma mañana, acusado de malversación,
blanqueo de dinero, prevaricación y cohecho y lo hace junto a otros personajes
muy conocidos en la Comunidad valenciana, como son el hermano y los sobrinos de Cotino, que ya se encuentra procesado por
asuntos relacionados con la corrupción, al igual que otros líderes de relevancia del PP valenciano,
como de todos es conocido.
Ha sido Zaplana, que ya afirmara en su momento haberse
dedicado a la política, con el único fin de enriquecerse, uno de los dirigentes más escurridizos de cuántos hemos
conocido entre las filas de los conservadores, pues la sombra de la sospecha ha
estado oscilando sobre su cabeza desde
hace muchísimos años, sin que hasta ahora se hubiera podido actuar contra él,
no se sabe si por su pericia al urdir planes alternativos, o por una cuestión
de mero azar, que hacía que siempre fracasaran las múltiples tentativas de
llevarlo ante los tribunales.
Estrechamente ligado al PP valenciano de la pompa y el boato,
de los campos de fútbol engalanados a la americana, en las campañas
presuntamente financiadas ilegalmente y cercano al ala más conservadora de su
Partido, junto a su inseparable Aceves, la fallecida Barberá, Camps y otros
muchos, ahora denostados por la naturaleza de sus propias acciones, Zaplana
siempre estuvo en el punto de mira de los encargados de investigar las
múltiples corruptelas que se perpetraban en dicha Comunidad, consiguiendo
zafarse milagrosamente, mientras sus compañeros iban siendo, uno a uno,
imputados por la justicia.
Su detención, que nos devuelve un poco de la fe en el Sistema
judicial español, perdida durante el transcurso de los últimos años, por
razones que a todos nos son muy familiares, viene a probar que no erraban quiénes
afirmaban que el antiguo Ministro no sólo estaba al tanto de lo que sucedía a
su alrededor mientras ocupaba su cargo y también después de abandonarlo, sino
que presuntamente, participaba en ellos, a título personal, obteniendo a través
de estas maniobras, jugosos beneficios.
Continúa, por tanto, creciendo la ya larga lista los que
fueron Ministros con Aznar, que han sido imputados por casos relacionados con
la corrupción, por lo que a alguna vez habría que preguntarse, si también el ex
Presidente sabía de la existencia de estos hechos, demostrando cierta
tolerancia con sus protagonistas, mientras estaban ocurriendo o si
verdaderamente, se encontraba en una especie de limbo narcótico, en el que
permanecía aislado de lo que venía sucediendo en su propio Partido, sin darse
cuenta de que las personas más cercanas a la Presidencia, llevaban una vida
paralela en la que se movían como pez en el agua, con total impunidad, al mismo tiempo que exigían a los ciudadanos,
austeridad y limpieza.
Aquellos tiempos gloriosos, afortunadamente pasaron, aunque
han dejado un reguero de irregularidades que persiguen a quiénes fueron los
principales protagonistas de la historia y sirvieron, en gran medida, para abrir, de par
en par, los ojos a una buena parte de
ciudadanos que hasta hace poco, creían ciegamente en la honestidad de los populares,
proporcionándoles un granero de votos, que después han ido, paulatinamente,
perdiendo.
Presentes en todas aquellas maniobras oscuras, estaban
siempre los mismos. Aquellos figurones de trajes de marca, de pelo engominado y
ostentosa soberbia, que presumían de ser los mejores gestores del Estado, los
únicos capaces de convertir a España en un país de absoluta prosperidad, en el
que ya no existía el paro ni la pobreza yrecorrían a la vez, a través de los
fondos de las más oscuras cloacas, un camino de la peor perversión que se puede
infringir contra una Sociedad, a la que presuntamente se está protegiendo.
Así, con una espesa capa maquillaje
deslumbrador, se presentaban ante
los ciudadanos mientras poco a poco iban saqueando abusivamente las arcas de
todos los lugares en los que gobernaban, amasando unas fortunas personales que
después trasladaban a paraísos fiscales, librándose de esta manera, del pago de
cualquier impuesto.
Han sido, extorsionadores descarados de un empresariado
expuesto sin remisión a las exigencias de los porcentajes exigidos a cambio de
determinadas concesiones y personajes de
la peor calaña, enfundados en un envoltorio perfecto, siempre dispuestos a llevar
hasta los peores extremos las actitudes de sus opositores políticos, pero perfectamente
organizados para mover la sinuosa trama tejida en las trastiendas más oscuras
del poder, , buscando su propio enriquecimiento.
Ahora que todos ellos han quedado expuestos, con sus caras
reales, a la vista de toda la sociedad, naturalmente hacen lo posible por escapar
de la persecución de la Ley, pero nunca
podrán borrar ni de nuestras memorias, ni de la historia, ni de sus propios
expedientes, la terrible vergüenza de haber estado dónde estuvieron, ni de
haber cometido la clase de delitos que cometieron y que terminarán pagando, así
lo deseamos, algún día, definitivamente.

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