martes, 29 de mayo de 2018

Resultado agridulce



En medio de la tormenta política que se está viviendo en el País, Podemos consulta a sus bases sobre la compra del chalet de Pablo e Iglesias e Irene Montero, que obtienen el respaldo de un 68% de los votantes, aunque casi un 32% , da un toque de atención al líder de la Formación morada, demostrando su indignación por la incoherencia que supone esta adquisición, con respecto al discurso que durante años ha venido defendiendo denodadamente.
Aun habiendo superado este trámite, considerado muy inoportuno por parte de algunas personas de relevancia cercanas a la pareja, parece    haber quedado meridianamente claro que en este Partido no existe ese miedo a las votaciones que en otros se considera casi un estigma, pero  también que Pablo Iglesias habrá de tener muy en cuenta, a partir de ahora, cuál pudiera ser el calado de todas y cada una de sus acciones y sobre todo, la certeza de que nadie resulta ser imprescindible.
Ese 32%, que coincide plenamente con aquellos que creyeron encontrar en Podemos, una vía por la que canalizar su  pensamiento político y que se entregaron  en cuerpo y alma a defender que un reparto más equitativo de la riqueza resultaba ser absolutamente necesario, para poder sacar a los ciudadanos de las desigualdades insoportables que les había traído la crisis, ha querido recordar a quién fue capaz de colocarse a la cabeza de un movimiento asambleario procedente de la indignación surgida en el 15M, la obligación de cumplir las reglas que se escribieron tácitamente desde que Podemos naciera como Partido y que a veces, algunos actos, aunque legales, traspasan los límites de esa ética imprescindible que se exige, principalmente, a personajes de su importancia política.
Aunque hay que reconocer a Iglesias que desde que apareciera en el panorama nacional, las cosas han podido cambiarse, en gran medida, gracias al discurso incendiario e irreverente que por primera vez hablaba de una Casta, refiriéndose a los representantes políticos de los dos principales Partidos, la coherencia ha de ser obligatoriamente, también llevada al plano estrictamente personal, pues al haberse convertido en cabeza visible de Podemos, el plano político invade, irremediablemente el de la intimidad y cualquier movimiento suyo es, por tanto, observado por todos, milimétricamente.
Han pecado Iglesias y Montero, de una ingenuidad casi infantil, si verdaderamente pensaban que la compra de su vivienda iba a ser pasada por alto por sus más recalcitrantes enemigos, deseosos desde el primer momento, de encontrar una rendija abierta por la que iniciar un ataque frontal contra todo lo que representan y también, de poca inteligencia,  si imaginaban que la totalidad de sus bases iban a ver esta adquisición como algo natural, comparable a lo que se puede permitir el resto de la gente, pues no hay que olvidar que Podemos se nutre principalmente, del voto de una izquierda en la que los jóvenes son mayoría y que ese colectivo es, precisamente, uno de los más afectados, negativamente, en estos tiempos de recortes y desconcierto.
Muchos, como hemos podido ver, han perdonado el desliz, si nos atenemos al resultado de la consulta, aunque de manera privada reconocen que les ha causado cierta decepción la compra del inmueble, pero otros, como el Alcalde de Cádiz, que imaginamos habrá votado en contra, han lanzado a Iglesias y Montero un mensaje abierto de indignación, reprochándoles que esta contradicción en la que según ellos han incurrido, no será fácilmente olvidada y que habrán de andarse con pies de plomo, si desean continuar liderando un Partido, en el que concurren tantas corrientes diferentes.
Inmerso en su apoyo a la Moción de censura presentada por Sánchez, Iglesias no ha dejado sin embargo pasar la ocasión de decir que toma nota de ese 32%  de su militancia que ha mostrado su disconformidad en la consulta y hará bien, en no volver a repetir, ni en el terreno personal ni en el público, que en su caso y por sus circunstancias, son uno solo, actitudes que puedan poner en riesgo, no sólo su liderazgo, sino también la imagen misma de Podemos.
Para predicar, hay que tener muy claro que el cumplimiento estricto de las normas ha de ser rigurosamente seguido, en primer lugar, por uno mismo, pues exigir a los demás su fidelidad a un determinado pensamiento, pasa por ofrecer un ejemplo incontestable, que no pueda neutralizar en modo alguno,  la firmeza de las ideas.
A sólo dos días de la Moción, quizá debería estar escribiendo de otras cosas mucho más importantes para todos nosotros, pero no he querido dejar pasar la ocasión de dejar constancia de estos hechos.




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