lunes, 1 de mayo de 2017

Fiereza y mansedumbre


Contundente, Pablo Iglesias en su intervención en La Sexta Noche y dispuesto a llevar adelante, aunque sea en soledad, una Moción de Censura absolutamente coherente, a la vista de la deriva que han tomado los acontecimientos y que en cualquier otra democracia europea, ni siquiera habría sido necesaria, pues lo que está ocurriendo en el PP  sería causa suficiente para que hubiera dimitido el gobierno al completo.
 En cambio aquí, el Presidente se dedica a hacer bromas de mal gusto delante de la prensa extranjera, menospreciando una medida que por su excepcionalidad, sólo ha lugar en momentos cuya gravedad lo requiere y que en este caso,  pone en duda no sólo que lo esté haciendo bien, sino la honorabilidad de su Partido y la suya propia, como cabeza visible del mismo.
Todos sabemos, que esta Moción no tiene la menor posibilidad de salir adelante, fundamentalmente porque el triunvirato que ha formado Rajoy con Rivera y el Presidente de la Gestora socialista, no parece dispuesto a conceder a Podemos una sola posibilidad de sacar adelante alguna propuesta, tal vez, porque a los mansos les causa pavor cualquier iniciativa de los valientes y también, porque se vive bastante mejor acomodado en un estado de placidez, que luchando por los derechos de la población y salvaguardando la seguridad de las arcas públicas, hasta ahora saqueadas sin miramiento, por una cohorte innumerable de corruptos irredentos.
Pero aún teniendo la seguridad de que la Moción se perderá, consentir que el devenir de los sucesos actuales y futuros transcurra sin que nadie haga nada por parar en seco a estos rufianes de corbata y gomina, que campan a sus anchas,  avasallando a los ciudadanos e intentando manejar los hilos que mueven el mundo de la justicia, supondría, en sí mismo, una grave traición contra una sociedad a la que hace ya tiempo cierta clase de politicastros sin conciencia, perdió el respeto y de la que se burlan impunemente menospreciando su nivel de inteligencia, con acciones absolutamente deplorables que deben ser castigadas y erradicadas, urgentemente.
Puede que al Presidente le parezca jocoso que Iglesias se atreva a enfrentársele, aún teniendo la seguridad de perder la partida, pero la broma, comenzará a desmoronarse en cuanto el podemita ocupe la tribuna del Parlamento para lanzar un discurso que será visto en todos los rincones del mundo, enumerando todos y cada uno de los despropósitos que esa legión de gente “honorable”, que ha estado formando parte de las filas del PP, prácticamente hasta ayer, ha venido realizando en la trastienda de las Instituciones que nos pertenecen a todos, ante los mismos ojos de Rajoy y otros muchos líderes de renombre, a los que parece haber afectado una epidemia de ceguera y sordera, para la que no encuentran ningún tipo de tratamiento.
Seguro del apoyo de Ciudadanos, que está demostrando con toda claridad la pasta de que están hechos sus mandatarios y su disposición a permanecer al lado del PP, ocurra lo que ocurra y de un PSOE cada vez más alejado de las líneas que siempre representaron al Socialismo, Rajoy pasea, con total desfachatez, su cinismo, allá por dónde va, convencido de que será capaz de terminar la legislatura, por mucho que le estén perjudicando la corrupción de los suyos y los intentos de amordazar a la justicia para que paguen, con contundencia, por sus delitos.
Sin embargo, después de la Moción de Censura, ya nada podrá ser igual, principalmente, porque a los electores va a quedarles muy claro quiénes se han convertido en consentidores de esta evasión permanente de los capitales públicos hacia los bolsillos de personas muy concretas y por el contrario, quiénes han sido los únicos que se han atrevido a decir basta y a intentar poner freno a este despropósito en el que se está convirtiendo la política en nuestro país, capitaneada por un Mariano Rajoy, que no merece estar ni un minuto más, como Presidente de Gobierno.
Y nada importa, si a los socialistas de Susana Díaz les parece  bien o mal que se presente la Moción  o si a los seguidores de Rivera les conviene indudablemente que Rajoy continúe en el Gobierno.
Cuando Iglesias termine su discurso y los ciudadanos volvamos a oír las mismas y manidas explicaciones que se nos vienen ofreciendo desde las filas del PP y que se contradicen absolutamente, a la vista de las pruebas fehacientes que se han conocido estos días a través de los medios, lo único interesante a destacar, será la opinión que los electores se hayan formado de los intervinientes en este debate, que promete ser el más duro, de cuántos se han conocido en la historia de nuestra Democracia, pues la gravedad de la situación, así lo requiere.
Destapar al PP, las estrategias calcadas  que han seguido muchos de sus líderes a lo largo y ancho de todo el País, avergonzar delante de millones de espectadores a quién opta por aparecer como un ingenuo delante de su pueblo y demostrar que no sólo no ha sido capaz de frenar a su rebaño de ovejas negras, sino que les ha estado animando con mensajes de aliento, ya resulta ser de por sí,  suficientemente trascendental, para que la Moción valga la pena.
Más de un Partido haría bien en pensar de qué lado le conviene estar, en este preciso momento.  



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