miércoles, 17 de mayo de 2017

Medidas sin consecuencias


La oposición al completo votó ayer tarde en el Congreso la reprobación del Ministro de Justicia, Rafael Catalá, del Fiscal General del Estado, José Manuel Maza y del Fiscal Anticorrupción, Manuel Moix, por considerar que han intentad por todos los medios entorpecer la investigación del caso Lezo, en el que Ignacio González y otras muchas personas, acaban de ser imputados, hace apenas unos días.
A pesar de ser éste  un hecho sin precedentes, en el que se evidencia el desacuerdo de una mayoría de parlamentarios con las políticas llevadas a cabo, en el campo de la Justicia, por el PP, la medida, que a priori podría parecer importante, debido a la gravedad de los hechos en que se basa, no tendrá consecuencia alguna y a no ser que el Presidente Rajoy decida cesar a los reprobados, todos y cada uno de ellos podrá continuar en el cargo que actualmente ocupa y ejerciendo las mismas funciones y de la misma manera que lo han venido haciendo, quedando su reprobación reducida a una especie de anécdota, que demuestra las enormes lagunas que existen en nuestras leyes, en relación a casos como éste.
Ninguno de los tres parece haberse dado por aludido, tras la tensa sesión de ayer y ya han aclarado que no piensan presentar su dimisión, aunque su comportamiento pueda ser calificado  como vergonzoso y parezca más propio de una República bananera, que de un país democrático que se precie.
Al mismo tiempo que se producía la reprobación, Cristina Cifuentes, Presidenta de la Comunidad de Madrid, comparecía ante los medios para tratar de desligarse de la recomendación de la UCO de que sea imputada por cohecho y malversación y su discurso recordaba, supongo que muy a su pesar, a los que solía emitir Esperanza Aguirre, cuando los casos de corrupción en los que se veían implicados sus más estrechos colaboradores, la iban cercando más y más, haciendo prácticamente imposible que continuara ejerciendo como política. Por la mañana, el vice consejero de Cifuentes, Miguel Ángel Ruíz, dimitía al ser imputado en el caso Púnica, augurando tiempos difíciles para el equipo de los populares y para la propia Presidenta.
Entretanto, las conversaciones de Ignacio González, que se han convertido en una fuente inagotable de información, daban fe de que Esperanza Aguirre conocía desde siempre la financiación ilegal de sus Campañas electorales y que al menos dos de ellas, las ganó con la ayuda económica ofrecida por empresarios, a cambio de ciertas concesiones.
Habiendo pasado el mal trago de las reprobaciones, Mariano Rajoy continúa en su línea de imperturbable sosiego, como si todo lo que está ocurriendo a su alrededor y que afecta directamente a pesos muy pesados de su Partido, nada tuviera que ver con su gestión y que incluso fuera natural que los Gobiernos intervinieran descaradamente en la marcha de los asuntos de la Justicia, convirtiendo en muchos casos a los fiscales, en auténticos abogados defensores de malhechores, sobre todo cuando se les acusa de corrupción y militan en las filas conservadoras.
 Así que esta es la triste perspectiva que nos aguarda, si como parece, nadie está dispuesto a secundar la Moción de Censura que piensa presentar Podemos y habrá que ir haciéndose a la idea de que no nos quedará más remedio que soportar a los populares en el poder, hasta que finalice la legislatura, pues la cobardía de esta oposición casi al completo, les conduce como borregos, detrás del camino que marca Rajoy, haga lo que haga y ocurra lo que ocurra a su alrededor, forzosamente.
Maniatados por la animadversión de los otros Partidos en el Parlamento, a Podemos no le queda otra que tratar de defender, al menos, su honorabilidad, para poder demostrar, aunque sólo sea de palabra, su total desacuerdo con las políticas aplicadas por el PP y también con la incomprensible pasividad que permite a Rajoy continuar en el puesto que ocupa y que retrata con luz y taquígrafos, el pensamiento real de PSOE, Ciudadanos y nacionalistas, aportando a los ciudadanos, una información impagable, de cara a próximos comicios.
Queda pues demostrado, que ni las Comisiones de investigación, ni las comparecencias, ni las reprobaciones siquiera, sirven absolutamente para nada, cuando el poder decisorio se encuentra ligado a la voluntad del Presidente.
La total indefensión que padece esta sociedad, no puede ser más evidente y si no sucede un milagro, Rajoy cumplirá escrupulosamente sus cuatro años en Moncloa. A ver la herencia que nos deja.



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