martes, 30 de mayo de 2017

De mal en peor


                                                                                                                
A sólo unos días de que se celebre la Moción de censura presentada por Podemos y con un PSOE en el que el Presidente de la Gestora, Javier Fernández, ha dejado en manos de Pedro Sánchez la  decisión de  apoyarla o no, la actualidad  viene pegando fuerte y hoy nos sorprende con la extraordinaria noticia de que el Fiscal anticorrupción, Manuel Moix, posee el 25% de una Sociedad en Panamá, que comparte con sus tres hermanos y que dice haber heredado de su padre, sin que hasta el momento haya hecho nada por  desvincularse de ella, o declararla en Hacienda, como manda la Ley que debiera respetar escrupulosamente, sobre todo por el cargo que ocupa.
Moix, que ya se encontraba bajo la sospecha de haber estado haciendo todo lo posible por impedir que las investigaciones del caso Lezo siguieran adelante y que ha sido directamente acusado por muchos de sus compañeros de una conducta más que reprobable, estaba, a la vez que se encargaba de seguir la pista a los implicados en el escándalo de las sociedades off short, repitiendo las mismas actitudes que supuestamente trataba de erradicar y que supondrían un presunto fraude al erario español, que le pone en un serio apuro para continuar ejerciendo el papel que le fue asignado por el PP, al parecer, a instancias de Ignacio González.
La reacción de sus compañeros y subordinados no se ha hecho esperar y aunque Moix se ha apresurado a decir que anoche mismo se había puesto en  contacto con Maza, para ofrecerle explicaciones sobre la Sociedad, el Fiscal General del Estado ha negado ante los medios esta mañana tener ningún tipo de información sobre el caso y se ha comprometido a examinar el tema, a la mayor brevedad posible.
Por la similitud con lo que ocurrió hace unos meses con el Ministro Soria, el hecho, que podría calificarse como extremadamente grave, por la naturaleza del cargo de Moix, viene a corroborar tácitamente la falta de ética profesional que parece acompañar a este individuo y que le inhabilita para continuar en su cargo, ofreciendo una oportunidad de oro a  la oposición, para exigir su inmediata dimisión y también, las responsabilidades pertinentes que pudiera haber tenido Rajoy, en su nombramiento.
Entretanto, el Presidente, que se encuentra de visita en Portugal, de la que por cierto, podría aprender mucho, sobre la independencia de la justicia, no sólo no ha podido escapar, como suele ser su costumbre, de las preguntas de los informadores, viéndose obligado a afirmar que Moix contaba con su apoyo, aunque visiblemente nervioso porque acababa de enterarse que tendrá que declarar obligatoriamente  de forma presencial en el caso Gurtel y responder a todas las preguntas que se le hagan en la sala, lejos de la seguridad que parece ofrecerle su soledad ante el plasma que tanto gusta de  utilizar, cada vez que tiene que pronunciarse sobre  temas difíciles.
Así que todo va de mal en peor, para este Partido Popular al que se le están acabando los argumentos para justificar su permanencia en el Gobierno, por lo que el sólo pensamiento de tener que enfrentarse a Iglesias el día de la Moción, lo haga Rajoy u otro, debe estar convirtiéndose en un insoportable  tormento, pues nada ni nadie podrá evitar que se relaten en la tribuna del Congreso, una a una, toda esta suerte de evidentes ilegalidades que confluyen inevitablemente en un terreno pantanoso que se expande
bajo los pies del Presidente y que ofrecen al líder de Podemos,  una oportunidad de oro para deslegitimar al gobierno de Rajoy y para  convertirse en el único que ha sido capaz de enfrentarse a él, aumentando su prestigio ante los ojos de una ciudadanía, hastiada de escándalos de corrupción que afectan directamente, su bienestar y el de sus familias.
Que Rajoy apoye reiteradamente, a cada uno de los muchos corruptos que vienen apareciendo a diario en el país, aunque después olvide para siempre sus nombres, no habla precisamente a favor de su honestidad, ni de su valía como político para continuar ejerciendo el cargo para el que le eligieron los ciudadanos.
Cada nueva noticia, cada asunto que gira en torno a él, sólo sirve para aumentar la sensación de haber sido estafados y de que ahora se impone, si hay justicia real, una compensación que enmiende en la medida de lo posible, todo el daño que se nos ha infringido, mientras se nos privaba de nuestros derechos.


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