Responde el Presidente de la Gestora, Javier Fernández, a
través de una carta, a la propuesta de Pablo Iglesias, negándose rotundamente a
apoyar la Moción de Censura que piensa presentar Podemos y argumentando que el
Partido que preside circunstancialmente, no considera que sea el momento
apropiado para recurrir a tal medida de excepción, como si los acontecimientos
que estamos viviendo estos días no revistieran la suficiente gravedad y la
oposición estuviera obligada a soportar todo lo que ocurra durante el
transcurso de la Legislatura, mansamente.
Puede que para el Partido Socialista no sea, efectivamente,
el momento de centrarse en otra cosa que en reparar su propio derrumbamiento y
que tras el golpe de estado que protagonizaron algunos de sus miembros, entre
ellos su actual Presidente, contra Pedro Sánchez, a sus intereses no convenga
otra cosa que colocar a Susana Díaz como Secretaria General, como desea la
mayoría de sus barones, pero para su militancia, para esa gente que ingresó en
algún momento en la Formación, creyendo en una ideología cuyos principios
debieran defender muy fundamentalmente, el derecho de los ciudadanos a ser
gobernados por políticos decentes, el hecho de tolerar la terrible corrupción
que sacude a diario al PP y los intentos descarados de injerir en el
funcionamiento de la Justicia, que estamos conociendo a través de multitud de
grabaciones y de una rebelión de fiscales, absolutamente evidente, callar no
puede ser, sino una forma de consentir que dichas prácticas puedan continuar
ejerciéndose en total impunidad, para vergüenza de los que personalmente se
consideren seguidores de una ideología de izquierdas y por tanto, enemigos
políticos de una derecha que ha
degenerado sin remedio, a través de asuntos tan turbulentos.
Si de verdad Javier Fernández piensa que no es el momento
adecuado para presentar una Moción de Censura, habría de explicar
ineludiblemente, qué más tendría que pasar para que su Partido, como líder aún
de la oposición al Gobierno, considerara que ha llegado el momento de poner en
práctica el mandato que le hicieron los ciudadanos cuando le otorgaron sus
votos, asumiendo una responsabilidades, que empezaron a olvidar en el mismo
instante en que se abstuvieron en la Investidura de Mariano Rajoy, coronándole
como Presidente del actual Gobierno.
Si la podredumbre destapada no parece suficiente a esta
Gestora Socialista, ni el hecho del enorme montante defraudado a las arcas
públicas por los corruptos del PP o los inaceptables intentos de comprar y
vender a los encargados de administrar justicia en el país, no resultan ser lo
bastante importantes, para que la oposición lleve a cabo cualquier medida que
frene en seco este despropósito indiscutible, quizá debieran replantearse una
remodelación inmediata del ideario que dicen defender y alinearse, de una vez y
a las claras, con los que hoy por hoy regentan el poder, ahorrándoles más
engaños a los ciudadanos.
Y nada importan, los
problemas internos que sacuden a esta Formación, que en algún momento llegó a
tener un prestigio en la Sociedad que ahora ha perdido totalmente, ni las
luchas internas que mantienen los partidarios de sus candidatos a las
Primarias, cuando el país se desmorona, sometido a la tiranía de una corrupción
económica y moral, que no sólo esquilma los recursos que permitirían fomentar
el bienestar de los ciudadanos, sino que al mismo tiempo, merma
considerablemente, su fe en que puedan existir auténticos políticos honrados,
capaces de asumir sus funciones, sin esperar a cambio de ello, ningún tipo de
beneficios o privilegios.
El PSOE dice no y comete al hacerlo, el mayor error de su
historia, asesinando sin compasión la propia naturaleza de su pensamiento y
condenando a los socialistas de corazón, a un destierro forzado en el que
refugiarse para tratar de esconder sus vergüenzas o bien, a abandonar una
militancia que seguramente iniciaron con la ilusión de que era posible cambiar
el rumbo del mundo, combatiendo el capitalismo feroz que representan, quiénes
ahora nos gobiernan.
Las inquinas personales que algunos líderes socialistas
guardan contra Podemos, por aquello de no haber querido entrar a formar parte
de este equipo encubierto, junto a Rajoy y Albert Rivera, vuelven a imponerse
sobre la razón, dejando claro que nunca serán capaces de aceptar su innegable
fracaso y que otra gente, movida por la indignación, haya sido capaz, en tan
poco tiempo, de arrebatarles la confianza que en ellos depositaron varios
millones de electores, que ya nunca volverán a sus filas, al estar comprobando
a diario, cuáles son sus verdaderas intenciones.
Pierden con este no, una oportunidad de regeneración
necesaria para salir del bache en que se encuentran y el honor que supondría
poder levantar la cabeza ante los ciudadanos, estando seguros de haber actuado
en su defensa.

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