Parece
que mientras más se escarba en el caso Lezo, más información comprometedora va
surgiendo y no sólo en el plano de la corrupción que presuntamente cometieran
el ex Presidente de la Comunidad de
Madrid, Ignacio González y muchos que le acompañaron en su aventura,
sino también, en otro asunto mucho más
grave, que tiene que ver con el hecho de que quiénes se encuentran ahora
detenidos y acusados por la justicia, fueron informados de antemano del curso de las
investigaciones, siempre por chivatos de alto standing, que con su deleznable actuación permitieron a
los imputados ir unos cuántos pasos por delante, de las acciones llevadas a
cabo por la justicia.
Hemos
sabido hoy que González y algunos de sus más estrechos colaboradores fueron
alertados de que sus teléfonos se encontraban intervenidos y que incluso
llegaron a contratar a una empresa que contrarrestara la situación, efectuando
un barrido en los lugares que se suponía, podrían estar instalados los
micrófonos.
Este
suma y sigue de ilegalidades que van aflorando a través de los medios y que van
construyendo alrededor del PP de Madrid un círculo de fuego que cerca, cada vez
con más fuerza, a la mismísima cúpula de Génova, no da la impresión de que vaya
a detenerse a medida que transcurran los
días, sino que más bien, parece augurar que lo que pueda llegar en el futuro,
aún podría ser peor, sobre todo si el ex Presidente madrileño y su círculo más
íntimo de familiares y amigos también implicados, se deciden por fin a contar la
temida verdad que en tantas ocasiones ha parecido querer aflorar y que
al final se ha silenciado, como en el caso de Bárcenas, por motivos que
seguramente nunca conoceremos.
Pero
esta vez, es tanta la información que se maneja y tan evidentes las pruebas que
se van acumulando en varios frentes, en contra de los acusados, que la
posibilidad de continuar huyendo hacia delante, como si nada hubiera ocurrido,
se le hace a Mariano Rajoy y los suyos, absolutamente inmanejable, colocándoles
inevitablemente en el punto de mira de los investigadores y la justicia, como
responsables únicos que son, no sólo de lo que está sucediendo en su propio Partido,
sino muy fundamentalmente, de las consecuencias que estos delitos tienen para
la marcha de un país, a cuyos ciudadanos se ha obligado a pagar sin piedad, los
terribles efectos de la crisis.
Que
los presuntos culpables de casos de corrupción pertenecientes al PP, hayan
podido estar recibiendo información detallada del transcurso de las
investigaciones y que estos chivatos de alto standing ni siquiera hayan podido
ser descubiertos por los encargados de enjuiciar los casos de corrupción a los que aludimos,
que permanezcan en sus puestos impertérritos, saliendo impunes de sus
deleznables acciones, puede dar una idea muy concreta del entramado que podría
estar funcionando a nuestro alrededor y de la catadura moral de los individuos
a los que el país ha confiado el poder,
a través de las urnas.
Así
que por muchas excusas que quieran ofrecer los Partidos del arco parlamentario,
la Moción de censura, presentada por Podemos o por cualquier otro, eso da
igual, más que oportuna, se está convirtiendo en urgente, sobre todo, porque si
el PP continúa ostentando el poder, la herencia que nos dejará cuando acabe la
legislatura, puede llegar a ser del todo desastrosa.
Y
luego dirán que a la izquierda nunca se
le dio bien gestionar la economía, si es que algo dejan, para que pueda
invertirse en lo público.

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