lunes, 29 de mayo de 2017

Chivatos de alto standing



Parece que mientras más se escarba en el caso Lezo, más información comprometedora va surgiendo y no sólo en el plano de la corrupción que presuntamente cometieran el ex Presidente de la Comunidad de  Madrid, Ignacio González  y  muchos que le acompañaron en su aventura, sino también, en otro asunto  mucho más grave, que tiene que ver con el hecho de que quiénes se encuentran ahora detenidos y acusados por la justicia,  fueron informados de antemano del curso de las investigaciones, siempre por chivatos de alto standing,  que con su deleznable actuación permitieron a los imputados ir unos cuántos pasos por delante, de las acciones llevadas a cabo por la justicia.
Hemos sabido hoy que González y algunos de sus más estrechos colaboradores fueron alertados de que sus teléfonos se encontraban intervenidos y que incluso llegaron a contratar a una empresa que contrarrestara la situación, efectuando un barrido en los lugares que se suponía, podrían estar instalados los micrófonos.
Este suma y sigue de ilegalidades que van aflorando a través de los medios y que van construyendo alrededor del PP de Madrid un círculo de fuego que cerca, cada vez con más fuerza, a la mismísima cúpula de Génova, no da la impresión de que vaya a detenerse a medida que  transcurran los días, sino que más bien, parece augurar que lo que pueda llegar en el futuro, aún podría ser peor, sobre todo si el ex Presidente madrileño y su círculo más íntimo de familiares y amigos también implicados, se deciden por fin a  contar la  temida verdad que en tantas ocasiones ha parecido querer aflorar y que al final se ha silenciado, como en el caso de Bárcenas, por motivos que seguramente nunca conoceremos.
Pero esta vez, es tanta la información que se maneja y tan evidentes las pruebas que se van acumulando en varios frentes, en contra de los acusados, que la posibilidad de continuar huyendo hacia delante, como si nada hubiera ocurrido, se le hace a Mariano Rajoy y los suyos, absolutamente inmanejable, colocándoles inevitablemente en el punto de mira de los investigadores y la justicia, como responsables únicos que son, no sólo de lo que está sucediendo en su propio Partido, sino muy fundamentalmente, de las consecuencias que estos delitos tienen para la marcha de un país, a cuyos ciudadanos se ha obligado a pagar sin piedad, los terribles efectos de la crisis.
Que los presuntos culpables de casos de corrupción pertenecientes al PP, hayan podido estar recibiendo información detallada del transcurso de las investigaciones y que estos chivatos de alto standing ni siquiera hayan podido ser descubiertos por los encargados de enjuiciar  los casos de corrupción a los que aludimos, que permanezcan en sus puestos impertérritos, saliendo impunes de sus deleznables acciones, puede dar una idea muy concreta del entramado que podría estar funcionando a nuestro alrededor y de la catadura moral de los individuos a los que el país  ha confiado el poder, a través de las urnas.
Así que por muchas excusas que quieran ofrecer los Partidos del arco parlamentario, la Moción de censura, presentada por Podemos o por cualquier otro, eso da igual, más que oportuna, se está convirtiendo en urgente, sobre todo, porque si el PP continúa ostentando el poder, la herencia que nos dejará cuando acabe la legislatura, puede llegar a ser del todo desastrosa.

Y luego dirán que a  la izquierda nunca se le dio bien gestionar la economía, si es que algo dejan, para que pueda invertirse en lo público.

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