martes, 16 de mayo de 2017

Los años de la inercia


Con los ecos del Debate socialista abriendo las portadas de  la prensa y  el recién nombrado Presidente francés manteniendo su primer contacto con Ángela Merkel, la actualidad se mantiene centrada en estos dos temas y son las opiniones, según de qué lado vengan, las que marcan las líneas de la información y los contenidos que la forman.
Todos los Partidos políticos se han atrevido a comentar lo que ocurrió ayer en Ferraz, sacando sus propias conclusiones sobre el evento y deseando suerte al candidato que más convendría que ganara a la corriente que representan, pues de ello depende en gran medida, que la Moción de Censura de Podemos, salga adelante o no y por tanto, que Mariano Rajoy pueda respirar sin agobios, si por ejemplo, es Susana Díaz la que vence en el duelo.
Entretanto, no paran de aparecer grabaciones en las que se narra una dinámica de corrupción que parecía ser  algo habitual entre cargos de gran importancia y no sólo en la Comunidad de Madrid y conversaciones que avergonzarían, por sí mismas, a cualquier político que se considerase decente y que sin embargo, una parte de la oposición, como Ciudadanos o PNV, parecen tolerar de buen grado, sin atreverse a tomar ninguna medida que pueda detener este intolerable estado de degeneración que sacude al PP y que debiera  hacer tambalearse a la figura del mismísimo Presidente.
Sin embargo, todo sigue su curso con absoluta normalidad, aunque la población perciba un conformismo feroz e intolerable, en una situación como ésta, pues con toda probabilidad, quienes votaron a Ciudadanos o PNV, por no hablar de los nacionalistas catalanes, ni de los socialistas, deben sentirse absolutamente defraudados con su actuación en el Parlamento.
También Europa parece dispuesta  a que Mariano Rajoy termine esta legislatura que preside y deja meridianamente claro, que nada importan a los señores del poder económico, las prácticas corruptas que suceden en los países de la Unión, mientras cobren aquello que se les debe.
Sólo los movimientos ciudadanos, que celebran el sexto aniversario del 15M y los Partidos que surgieron de allí, plantan cara a la insostenible realidad que se da entre nosotros, proponiendo que se canalice cuanto antes una Moción de censura, aunque se pierda, por la reiterada pasividad demostrada por esta oposición cautiva, incapaz de rebelarse contra lo injusto.

La Historia, probablemente reflejará esta época como una de las más inmovilistas y sobre todo, como unos años en los que muchas veces se tuvo la oportunidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos, pero en los que se impusieron los intereses partidistas, por encima de los de la nación, para desgracia  de todos los que la habitamos y la querríamos de otra manera.

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