Con
los ecos del Debate socialista abriendo las portadas de la prensa y
el recién nombrado Presidente francés manteniendo su primer contacto con
Ángela Merkel, la actualidad se mantiene centrada en estos dos temas y son las
opiniones, según de qué lado vengan, las que marcan las líneas de la
información y los contenidos que la forman.
Todos
los Partidos políticos se han atrevido a comentar lo que ocurrió ayer en
Ferraz, sacando sus propias conclusiones sobre el evento y deseando suerte al
candidato que más convendría que ganara a la corriente que representan, pues de
ello depende en gran medida, que la Moción de Censura de Podemos, salga
adelante o no y por tanto, que Mariano Rajoy pueda respirar sin agobios, si por
ejemplo, es Susana Díaz la que vence en el duelo.
Entretanto,
no paran de aparecer grabaciones en las que se narra una dinámica de corrupción
que parecía ser algo habitual entre
cargos de gran importancia y no sólo en la Comunidad de Madrid y conversaciones
que avergonzarían, por sí mismas, a cualquier político que se considerase
decente y que sin embargo, una parte de la oposición, como Ciudadanos o PNV,
parecen tolerar de buen grado, sin atreverse a tomar ninguna medida que pueda
detener este intolerable estado de degeneración que sacude al PP y que
debiera hacer tambalearse a la figura
del mismísimo Presidente.
Sin
embargo, todo sigue su curso con absoluta normalidad, aunque la población
perciba un conformismo feroz e intolerable, en una situación como ésta, pues
con toda probabilidad, quienes votaron a Ciudadanos o PNV, por no hablar de los
nacionalistas catalanes, ni de los socialistas, deben sentirse absolutamente
defraudados con su actuación en el Parlamento.
También
Europa parece dispuesta a que Mariano
Rajoy termine esta legislatura que preside y deja meridianamente claro, que
nada importan a los señores del poder económico, las prácticas corruptas que
suceden en los países de la Unión, mientras cobren aquello que se les debe.
Sólo
los movimientos ciudadanos, que celebran el sexto aniversario del 15M y los
Partidos que surgieron de allí, plantan cara a la insostenible realidad que se
da entre nosotros, proponiendo que se canalice cuanto antes una Moción de
censura, aunque se pierda, por la reiterada pasividad demostrada por esta
oposición cautiva, incapaz de rebelarse contra lo injusto.
La
Historia, probablemente reflejará esta época como una de las más inmovilistas y
sobre todo, como unos años en los que muchas veces se tuvo la oportunidad de
cambiar el rumbo de los acontecimientos, pero en los que se impusieron los
intereses partidistas, por encima de los de la nación, para desgracia de todos los que la habitamos y la querríamos
de otra manera.

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