Bajo el influjo de los vientos africanos, que llenan de arena
nuestras ciudades y zumban en nuestros oídos recordándonos la procedencia de
muchos de nuestros antepasados, bajo un sol abrasador, que aunque escondido,
produce un insoportable bochorno que transforma el aire en irrespirable, a la
inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, sólo preocupan hoy dos
noticias: quién resulte ganador en la Primarias del PSOE y el ansiado fin de la liga futbolera y no,
necesariamente, por este orden.
En medio del trasiego de un gentío que va y viene de las
playas más cercanas, a las que se habían desplazado huyendo literalmente de los
primeros rigores de un verano nonato, vota la militancia socialista, al parecer
mayoritariamente y con sus tres candidatos convencidos, cada cual en su fuero
interno, de ser imprescindibles salvadores de este cisma evidente, aunque habrá
que esperar al recuento, para que
finalmente podamos descubrir por quién se ha decidido una militancia,
maltratada hasta la saciedad, por los vaivenes egocéntricos de los unos y los
otros y que no debe saber muy bien a qué carta quedarse, pues esta votación se
asemeja bastante al juego de la ruleta rusa en el que no se conoce nunca en qué lugar de la recámara, se
encuentra la bala que te mata.
Me decido a escribir a
media tarde, antes de conocer los resultados de la cruenta batalla, que
indiscutiblemente dejará víctimas en el camino, en cuanto el ganador inicie ese
tiempo nuevo que huele sin embargo a viejo, porque la guerra parece haber
durado mil años y porque sea quién sea vencedor, el análisis de lo que suceda
en esta jornada necesita ser hecho pausadamente, por ir atando cabos de lo que
podría suceder a partir de mañana y sobre todo, para obtener la satisfacción
que proporciona contemplar los gestos de los perdedores, aunque en este país
nuestro, ya se sabe que por sistema, perder, perder, no pierde nadie y siempre
se encuentra un hueco por el que escapar airoso de esos momentos en que los
electores te colocan por debajo de tus oponentes, sin tener que ofrecer
explicaciones de por qué lo hacen.
Mucho más trascendental, miren ustedes lo que son las cosas,
resulta ser para las multitudes si será el Madrid o el Barcelona, el que
consiga quedar primero en esta accidentada liga, cuyo resultado pende de un
hilo, hasta el último día y ya les digo yo, que habrá esta noche muchos más
seguidores del equipo que resulte vencedor, celebrando en Cibeles o Canaletas,
de los que pueda haber a las puertas de Ferraz, por aquello de que en nuestro
tiempo el fútbol es el opio del pueblo y la política, la única culpable de
todas las desgracias que nos acontecen, sin que por cierto, hagamos nada por
propiciar un cambio de rumbo, que mejore en algo nuestras vidas, a pesar de que
con la lucha, se ganan derechos.
Con la huelga de la Estiba convocada y sus trabajadores dispuestos a parar el
tiempo que sea necesario para lograr sus objetivos, al señor Rajoy se le viene
encima una semana incierta en la que no sólo habrá de estar muy pendiente de
los casos de corrupción en los que se
vean implicados nuevos miembros de su Partido, sino también, de tener que
aceptar sumisamente el resultado de las Primarias socialistas, si al final no
las gana su candidata favorita y es Sánchez a quién le toque decidir si apoya o
no la Moción de censura de Podemos, que podría entonces apearle violentamente
del poder, de manera sorpresiva y urgente.
Y si a esto le sumamos el declarado “madridismo” de Rajoy, y
por un azar, fuera el Barcelona quién se alzara con el triunfo, no me quiero ni
imaginar el berrinche que podría suponer para el Presidente, el giro de la
situación, ni el mal rato que puede pasar esta noche, si estas complicaciones
se convierten en realidad, dejándole de pronto, a la vez, sin socia de gobierno
y sin copa de liga.
Pero las aflicciones de unos suelen ir en relación directa con la felicidad de
otros y en esto de las alegrías y las
penas, la vida a veces, se encarga ella solita de hacer justicia, colocando a
cada cual en el lugar que verdaderamente merece, porque así es el destino y
nadie entre nosotros puede, afortunadamente, cambiarlo.
Por eso, no he querido esperar a mañana, cuando todo esté
decidido, para publicar este artículo. Mientras dura la incertidumbre, hay
esperanza y en algunas ocasiones, las cosas pueden transformarse
repentinamente, ofreciéndonos la ocasión de recibir alguna sorpresa, de esas
que hacen que uno pueda seguir adelante con ilusión, porque en el mundo y hoy
en nuestro país, todo es todavía, posible.

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