domingo, 21 de mayo de 2017

Un largo y cálido domingo


Bajo el influjo de los vientos africanos, que llenan de arena nuestras ciudades y zumban en nuestros oídos recordándonos la procedencia de muchos de nuestros antepasados, bajo un sol abrasador, que aunque escondido, produce un insoportable bochorno que transforma el aire en irrespirable, a la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, sólo preocupan hoy dos noticias: quién resulte ganador en la Primarias del PSOE  y el ansiado fin de la liga futbolera y no, necesariamente, por este orden.
En medio del trasiego de un gentío que va y viene de las playas más cercanas, a las que se habían desplazado huyendo literalmente de los primeros rigores de un verano nonato, vota la militancia socialista, al parecer mayoritariamente y con sus tres candidatos convencidos, cada cual en su fuero interno, de ser imprescindibles salvadores de este cisma evidente, aunque habrá que esperar al recuento, para que  finalmente podamos descubrir por quién se ha decidido una militancia, maltratada hasta la saciedad, por los vaivenes egocéntricos de los unos y los otros y que no debe saber muy bien a qué carta quedarse, pues esta votación se asemeja bastante al juego de la ruleta rusa en el que no se conoce  nunca en qué lugar de la recámara, se encuentra la bala que te mata.
 Me decido a escribir a media tarde, antes de conocer los resultados de la cruenta batalla, que indiscutiblemente dejará víctimas en el camino, en cuanto el ganador inicie ese tiempo nuevo que huele sin embargo a viejo, porque la guerra parece haber durado mil años y porque sea quién sea vencedor, el análisis de lo que suceda en esta jornada necesita ser hecho pausadamente, por ir atando cabos de lo que podría suceder a partir de mañana y sobre todo, para obtener la satisfacción que proporciona contemplar los gestos de los perdedores, aunque en este país nuestro, ya se sabe que por sistema, perder, perder, no pierde nadie y siempre se encuentra un hueco por el que escapar airoso de esos momentos en que los electores te colocan por debajo de tus oponentes, sin tener que ofrecer explicaciones de por qué lo hacen.
Mucho más trascendental, miren ustedes lo que son las cosas, resulta ser para las multitudes si será el Madrid o el Barcelona, el que consiga quedar primero en esta accidentada liga, cuyo resultado pende de un hilo, hasta el último día y ya les digo yo, que habrá esta noche muchos más seguidores del equipo que resulte vencedor, celebrando en Cibeles o Canaletas, de los que pueda haber a las puertas de Ferraz, por aquello de que en nuestro tiempo el fútbol es el opio del pueblo y la política, la única culpable de todas las desgracias que nos acontecen, sin que por cierto, hagamos nada por propiciar un cambio de rumbo, que mejore en algo nuestras vidas, a pesar de que con la lucha, se ganan derechos.
Con la huelga de la Estiba convocada  y sus trabajadores dispuestos a parar el tiempo que sea necesario para lograr sus objetivos, al señor Rajoy se le viene encima una semana incierta en la que no sólo habrá de estar muy pendiente de los  casos de corrupción en los que se vean implicados nuevos miembros de su Partido, sino también, de tener que aceptar sumisamente el resultado de las Primarias socialistas, si al final no las gana su candidata favorita y es Sánchez a quién le toque decidir si apoya o no la Moción de censura de Podemos, que podría entonces apearle violentamente del poder, de manera sorpresiva y urgente.
Y si a esto le sumamos el declarado “madridismo” de Rajoy, y por un azar, fuera el Barcelona quién se alzara con el triunfo, no me quiero ni imaginar el berrinche que podría suponer para el Presidente, el giro de la situación, ni el mal rato que puede pasar esta noche, si estas complicaciones se convierten en realidad, dejándole de pronto, a la vez, sin socia de gobierno y sin copa de  liga.
Pero las aflicciones de unos suelen ir en  relación directa con la felicidad de otros  y en esto de las alegrías y las penas, la vida a veces, se encarga ella solita de hacer justicia, colocando a cada cual en el lugar que verdaderamente merece, porque así es el destino y nadie entre nosotros puede, afortunadamente, cambiarlo.

Por eso, no he querido esperar a mañana, cuando todo esté decidido, para publicar este artículo. Mientras dura la incertidumbre, hay esperanza y en algunas ocasiones, las cosas pueden transformarse repentinamente, ofreciéndonos la ocasión de recibir alguna sorpresa, de esas que hacen que uno pueda seguir adelante con ilusión, porque en el mundo y hoy en nuestro país, todo es todavía, posible.

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