domingo, 14 de mayo de 2017

El peso de la verdad


Las conversaciones que se van conociendo, entre Ignacio González y Zaplana, no sólo no tienen desperdicio, sino que van aumentado en tono y contenido, dejando perpleja a la población, por el descaro con que parecían intentar manejarlo todo estos dos pesos pesados del PP y también por el tipo de información que manejaban y que llega a comprometer seriamente, al mismísimo Presidente del Gobierno.
 Entre las últimas grabaciones emitidas hay una en la que se asegura que cierto empresario cercano al PP posee un audio en el que se afirma que Mariano Rajoy recibió dinero en B, a través de Bárcenas y de la que se dice sirvió después como objeto de chantaje, para obtener del PP ciertos favores relacionados con una cadena de televisión, muy conocida por su afinidad con la extrema derecha.
Poco ha tardado el gobierno en negar, cómo no podría ser de otra manera, a través de su portavoz, esta peligrosísima noticia, argumentando que Rajoy, por su carácter, jamás habría accedido a ningún tipo de presiones relacionadas con el cargo que ocupa y que nunca ha tenido conocimiento de la existencia de esa cinta, que según los medios se grabó poco antes de que Bárcenas fuera declarada persona non grata en el PP, a causa de sus implicaciones en asuntos relacionados con la corrupción, por los que está siendo juzgado  por la justicia.
Pero el peso de la verdad y la enorme cantidad de pruebas fehacientes que se están saliendo a la luz, a raíz de la detención de Ignacio González, en el caso Lezo, convierten en inverosímiles las explicaciones ofrecidas hasta ahora por los líderes del PP y habrá que ahondar mucho más y parece que sí se puede, para llegar al esclarecimiento de unos hechos que muchos de los imputados en Gurtel, Púnica y ahora Lezo dan por ciertos y que sólo la cúpula popular niegan una y otra vez, tratando de escapar como puede, del cerco a que están sometidos en estos precisos momentos.
Sería del todo incomprensible que el Gobierno, con  Rajoy a la cabeza, admitieran conocer toda la información que sobre la podredumbre de su Partido se está formulando y mucho más aún, si se tiene en cuenta que estos hechos no fueron, como hubiera sido de recibo, denunciados en su momento, por lo que la presunción de inocencia a la que todo el mundo tiene derecho, no puede, sino quedar en entredicho, pues muchas de las cosas que se oyen en las grabaciones entre González y Zaplana, después, acabaron cumpliéndose.
Esta cinta en cuestión, que podría ser uno de los ases que Bárcenas guarda celosamente en su manga y que en cualquier momento puede aparecer, si se ponen las cosas aún más feas, para el ex tesorero y su esposa, sería en sí misma, prueba suficiente para exigir la inmediata dimisión de Rajoy y hasta para que la justicia decidiera imputarle, como lo ha hecho con muchos de los principales líderes conservadores, por asuntos similares a éste.
Todo dependerá en gran parte de lo que González y Zaplana decidan declarar  y también de que coincida o no con lo ya expuesto por otros acusados en diferentes casos de corrupción, que  en su momento, admitieron que Rajoy conocía todas las ilegalidades que se cocían en Génova, sin olvidar que su nombre aparece como perceptor de ciertas cantidades en negro en los famosos papeles de Bárcenas, que todos conocimos a través de los medios.
Replegado en su fortaleza de soledad, el Presidente, calla esperando que el transcurrir del tiempo desdibuje el negro panorama que se cierne a su alrededor, mientras el cerco se va cerrando, cada vez con mayor intensidad, en torno a su persona, dando a los ciudadanos una idea muy aproximada de la clase de política que  hacían los populares, mientras a ellos se les exigía una insoportable austeridad, que ha terminado por llevar a cientos de miles, hasta el umbral de la pobreza.
Tiene pues, toda la razón Pablo Iglesias cuando dice que vivimos un momento excepcional y que resulta imprescindible que la oposición actúe en consecuencia, sobre todo para que se pueda evitar que continúen produciéndose historias parecidas en fondo y forma a éstas que ahora sabemos que existieron y que han sido protagonizadas, en su totalidad, por personas pertenecientes al Partido del Gobierno.
Dar la espalda a hechos de tal importancia, escudándose en comisiones de investigación que dilatarían en el tiempo el conocimiento real de lo ocurrido, ni es de recibo, ni solucionaría de inmediato la situación que vivimos en el presente, así que con toda probabilidad, sólo una Moción de Censura, apoyada por la oposición al completo, podría terminar con el reinado de Rajoy y los suyos, sin honor y de una vez para siempre.
Puede que al PSOE no convenga precisamente ahora, en pleno proceso de primarias, cargar con la responsabilidad que conlleva una acción de esta contundencia o que a los nacionalistas vascos y catalanes les parezca que para apoyar la Moción, deben primero recibir a cambio ciertas prebendas, pero la extrema indefensión en que se encuentran los ciudadanos, mientras siguen siendo gobernados por dirigentes sólo preocupados por su propio enriquecimiento, justifica la urgencia en actuar, si no quieren convertirse  en cómplices de esta epidemia de corrupción que azota al país y que está diezmando los recursos que nos pertenecen a todos, a la velocidad del viento.
Si es cierto que Mariano Rajoy es el principal enemigo político de PSOE, Esquerra Republicana o la antigua Convergencia, resulta incomprensible su negativa a sumarse a la única solución posible para apartarle del poder y sería su obligación como opositores, apartar momentáneamente sus problemas partidistas, para formar un bloque común, que seguramente acabaría por beneficiar a unos y otros, en cualquiera de las exigencias que se encuentran sobre la mesa.
No debe, el miedo a que Podemos adquiera un protagonismo indeseado por todos ellos, impedir que se tomen medidas excepcionales, por el bien del país y de los ciudadanos que lo habitan.
Esta es, la hora de los valientes y permitir que pase la ocasión, dejaría un espantoso recuerdo en la memoria de unos electores, a los que quedará a partir de ahora meridianamente claro cómo actúa cada cual y si están a favor o en contra de lo que está ocurriéndonos a todos, mientras Rajoy continúa en el poder tranquilamente.
No voy a hablar de Ciudadanos. Hace tiempo que quedó definida su postura en éste y en otros asuntos similares, ocurridos con anterioridad, sin que hayan movido un solo dedo.



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