lunes, 15 de mayo de 2017

Dos contra uno



La expectativas levantadas por el debate celebrado entre los candidatos a las primarias del PSOE se han visto seriamente mermadas en cuanto han empezado las intervenciones de los participantes en el evento, celebrado en Ferraz, quedando bastante claro que a pesar de que la iniciativa estaba, supuestamente, destinada a que Díaz, Sánchez y López, presentaran por separado las que serían sus propias iniciativas para dirigir el Partido, la lucha real ha parecido estar organizada en dos bloques perfectamente alineados en contra del que fuera su Secretario General, hasta el pasado año y que se ha visto absolutamente sobrepasado por una situación que quizá no esperaba, al menos por parte del vasco.
Reclamando una imposible unidad, hasta el presente día, Susana Díaz, revestida de la soberbia que le da el hecho de ser apoyada por la inmensa mayoría de los pesos pesados de la Formación que pretende dirigir, no ha tenido ningún problema en bañar su discurso en una aparente solemnidad, despreciando hábilmente las posturas defendidas por Sánchez desde que fuera apeado violentamente de su cargo, llegando a tildarle de ser el único problema con que se enfrenta en la actualidad el PSOE y por supuesto, de  la desunión que se viene manifestando desde que la Gestora se hiciera cargo de la dirección del Partido, llegando incluso, a reconocer tácitamente, su participación personal en aquellos hechos de infausto recuerdo.
Convencida de su elección, metida de lleno en su papel de salvadora y sin tener hacia López, más que buenas palabras de aliento, centrar su intervención en tratar de convencer a sus militantes de que el futuro del socialismo sólo será posible, si se pone en sus manos, Díaz no ha ahorrado esfuerzos en poner como ejemplo, una y otra vez, sus supuestos logros, a cargo de la Junta de Andalucía, ni en pavonearse de haber triunfado en todas las elecciones a las que se ha presentado, aunque en las últimas haya necesitado el apoyo de Ciudadanos para hacerse con el poder, después de tres intentos.
 A Sánchez, que ha desaprovechado  la ocasión que se le brindaba, en fallidos intentos de demostrar la más que evidente derechización del Partido, le ha faltado cohesión en los argumentos y sobre todo, la contundencia necesaria para enfrentarse con sobradas razones, a la que es sin duda, no sólo su principal enemiga a título personal, sino también de la propia ideología que debe caracterizar al socialismo, si pretende conservar una identidad que se ha ido desdibujando en los últimos tiempos, hasta confundirse en el panorama político español, con la propia derecha.
Con breves referencias a la  abstención, aunque sin atreverse a culpar directamente a su adversaria de haber sido la artífice principal de haber otorgado con ella el poder a Rajoy, un Pedro Sánchez absolutamente acorralado por sus dos oponentes y visiblemente nervioso por la situación que se estaba produciendo, ni ha dado la talla, ni ha sabido redirigir el debate hacia su terreno, conformándose sólo con hacer guiños a una militancia, seguramente hoy defraudada por la actuación del que consideran su líder.
Curiosamente, ha sido Paxi López el indiscutible ganador del debate, probablemente, porque su brega en el País Vasco en tiempos de dificultad extrema le ha proporcionado los mecanismos necesarios para desenvolverse con soltura en todo tipo de situaciones y aunque se ha notado mucha más animadversión por su parte hacía Sánchez que hacia Susana Díaz, ha sido el único en comprometerse a llevar a cabo ciertas  medidas muy interesantes, en el orden interno del Partido, como la supresión de avales para  poder ser candidato a las primarias o que la militancia pueda presentar una moción de censura, si la gestión del Secretario General elegido no le satisface, poniendo sólo en sus manos, la posibilidad de apearle del cargo, sin que el Comité Federal intervenga.
Centrado únicamente en tratar  reconducir la  desunión actual, la contundencia de sus argumentos y el aplomo con que los ha expuesto, ante  la mirada atónita de sus oponentes, podría suponer para López un inesperado apoyo de la militancia con el que nadie a priori contaba y que puede dar una de esas sorpresas que ya se produjeron en elecciones anteriores en este Partido, pues mucha de su gente debe estar harta de tanto enfrentamiento.
Habrá  que esperar al fin de semana para conocer los resultados definitivos de este crudísima guerra y gane quien gane, ya les digo yo, que no le será fácil poner en pie cualquier tipo de proyecto.

Lo importante, es que la gente pueda elegir con total libertad y eso, parece estar asegurado, si el voto es secreto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario