Obviando las noticias verdaderamente importantes, como el
presunto ensayo con Bomba H que dice haber realizado Corea del Norte, el PP de
la Comunidad de Madrid comienza el año con un primer asalto de crítica feroz
contra su Ayuntamiento, por la gestión de la Cabalgata de los Reyes Magos.
Poniendo en boca de sus hijos pequeños frases de descontento
por la indumentaria de los Monarcas e inundando las redes con variopintos
insultos hacia Manuela Carmena, las huestes de Esperanza Aguirre no han perdido
el tiempo para atacar la participación de mujeres en los Cortejos de varios
pueblos y ciudades y menos aún, en demostrar su gusto exagerado por las prendas
de primerísima calidad, sin preocuparse de si el costo de los eventos
organizados en la noche de Reyes, supone o no, un gasto exagerado para la
economía de los Ayuntamientos o Distritos, cuya economía no es en estos
momentos, precisamente boyante.
Sin resignarse al hecho de haber perdido el poder, después de
tantos años de gobernar el Ayuntamiento de la Capital, cualquier excusa es buena
para lanzar una campaña de desprestigio contra el equipo de la nueva Alcaldesa,
a la que ya empezaron a hostigar desde el momento mismo en que se conoció que
presentaba su candidatura y no les duelen prendas siquiera, en utilizar a sus
propios niños para conseguir, de algún modo, eclipsar el brillo que por mérito
propio ha conseguido adquirir Carmena en los pocos meses que lleva al frente
del Ayuntamiento, por no hablar de la reducción de la deuda que se ha producido
y que era fruto directo de los colosales proyectos emprendidos durante varios
mandatos de los populares, aunque algunos cayeron después en el olvido, sin
llegar a buen puerto.
Comenzado este 2016 y probablemente sin otra queja que
plantear sobre la gestión del nuevo Ayuntamiento, acusar a Carmena de robar la
ilusión en la noche de Reyes a los niños madrileños, no es más que una burda
excusa que no se corresponde con la realidad vivida por los pequeños en el
transcurso de la Cabalgata, es, el pretexto más penoso de cuántos se han
inventado jamás los populares, en su campaña permanente contra la izquierda en
este País y huele, desde lejos, a maniobra consensuada, para empezar el año de
la misma manera en que terminaron el otro, es decir, con una pataleta
monumental por haber tenido que ceder a Podemos un bastón de mando que
consideraban de su propiedad a perpetuidad y que les ha sido arrebatado, por la
voluntad de la mayoría de los madrileños.
La imagen que ofrece el PP y sus muy ilustres personalidades,
al embarcarse en aventuras de este cariz, sobre todo cuando tienen pendiente si
salen o no del Gobierno de España, no puede ser más esperpéntica.
Puede que se hayan dado cuenta que los Reyes Magos de este
año no han estado dispuestos a concederles el deseo de hacer Presidente de
nuevo a Mariano Rajoy y que les han traído, como respuesta a su comportamiento
de los últimos años, una gran bolsa de carbón en forma de resultado electoral,
por aclamación popular y sin derecho a réplica.

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