Todo el mundo esperaba que Mariano Rajoy fuera el primero en
intentar ser investido Presidente por el Parlamento y así lo había previsto también Pedro
Sánchez, por lo que su prisa en llegar a pactos con otras formaciones
políticas, no era demasiado grande.
Pero ningún ejemplo del pasado, se parece en su dificultad al
momento en que nos encontramos actualmente, ni nunca antes se había dado en
nuestro país la imposibilidad del Partido más votado para formar Gobierno, por
lo que podría darse el caso de que Felipe VI, considerara saltarse el orden
natural de propuestas, librando al Presidente saliente del bochorno de tener
que enfrentarse al Hemiciclo, para cosechar únicamente, un enorme fracaso.
La situación, que también es nueva para el Rey, que también
es la primera vez que se enfrenta a un episodio como este, trae de cabeza a
informadores y ciudadanos, pues a medida que van pasando los días y se va
terminando el turno de consultas, todo está aún por decidir, sin que se hayan
producido además, demasiadas reuniones para lograr acuerdos entre los
socialistas y aquellos que serían sus futuros socios, en el caso de que fueran
designados por el Monarca, para intentar la investidura.
Difícil decisión tiene Felipe VI por delante, si finalmente le
toca elegir entre Rajoy y Sánchez y los programas que ambos representan y
aunque podría optar por ofrecer una segunda ronda de consultas, todo hace
imaginar que como el resto de los españoles, querrá zanjar de una vez, a la
mayor brevedad posible, este tema y que se produzca cuanto antes, la formación
del nuevo Gobierno.
Todo dependerá, suponemos, de que Rajoy esté o no dispuesto a
ponerse delante de los nuevos diputados para ofrecer su propuesta e incluso a
soportar las durísimas críticas que sin duda le lloverán torrencialmente por
parte de las demás Formaciones políticas, pues de todos es conocida su
facilidad para hacer enemigos y que nadie, excepto Ciudadanos, está dispuesto a
concederle su beneplácito para gobernar, como hubiera sido su deseo.
Si Rajoy dice que quiere hacerlo, al Rey no le quedará otro
remedio que proponerle, aún sabiendo que fracasará en el intento, pero si
finalmente opta, lo que podría ser hasta probable, si se tiene en cuenta su
grave incapacidad para enfrentarse a los problemas, por ceder el turno que le
corresponde, habrá de ser Pedro Sánchez, el que se enfrente al Parlamento, éste
sí, con posibilidades de conseguir ser apoyado, por unos cuantos Partidos de
índole diversa.
Sin embargo, choca la parsimonia con que se está tomando el
líder socialista la tarea de negociar con aquellos que necesita y asombra que
precisando de su ayuda desesperadamente, no haya iniciado siquiera un
acercamiento con Podemos, que niega por activa y pasiva que se les haya llamado
desde el PSOE, para tratar el asunto de la investidura.
Con el tiempo encima, la búsqueda de una vía que solucione el
laberíntico panorama en que nos encontramos, está empezando a hacerse
apremiante, pues lo verdaderamente importante para los ciudadanos es que el
nuevo Ejecutivo, del signo que sea, empiece a trabajar cuanto antes en la
solución de los problemas que nos atañen a todos.
Con tanto protocolo, ya ha pasado un mes desde que se
conocieran los resultados de las elecciones y todavía no tenemos idea de quién
estará al frente de la gestión del país y lo que es aún peor, qué clase de
política se hará en un futuro, aunque de ella podría depender que continuemos o
no, perteneciendo al club de los que apoyan los recortes y la pérdida de
derechos.
Si la maquinaria no se empieza a mover pronto, el tiempo
perdido en estas nimiedades burocráticas, será, para todos nosotros,
irrecuperable, por lo que sería deseable que el encargado de tomar la decisión,
es decir, el Monarca, lo hiciera en cuanto termine el Viernes la ronda de
consultas, sin más dilación, le guste o no la propuesta que tenga que hacer,
como Jefe que es, del Estado.

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