Comparece Pablo iglesias ante los medios, tras su reunión con
el Rey, jugando magistralmente con el factor sorpresa, para reclamar al PSOE un
acuerdo de Gobierno, en el que estarían dispuestos a ocupar la Vicepresidencia
primera y otras carteras y en el que
también tendría sitio, como socio, Alberto Garzón, provocando un revuelo entre
los profesionales de prensa, que no esperaban este paso adelante por parte del
líder de Podemos y que cambia radicalmente el marco de negociaciones previsto,
antes de la investidura y por el que se pretende conseguir un Gobierno de
Progreso.
Acompañado de su plana mayor y como siempre, tranquilo en el
tono y las formas, Iglesias ha conseguido en unos pocos minutos, revolucionar
todas las previsiones sobre acuerdos que durante días se han barajado a lo
largo y ancho del país, informando de que ha sido Felipe VI, como Jefe del
Estado que es, el primero en conocer el calado de sus propuestas.
Hasta ahora, se creía que el apoyo que Podemos podía prestara
al PSOE se circunscribiría únicamente al plano de la Investidura y por tanto,
que la estabilidad de Gobierno peligraría al contar Sánchez únicamente con
noventa diputados, cuestión que constantemente aprovechaba el PP, para
aconsejar un apoyo tácito a su candidato Rajoy, con miras a poder agotar los
cuatro años de la próxima legislatura.
Pero esta propuesta de Iglesias viene a cambiarlo todo y si
finalmente Sánchez logra vencer a los barones de su Partido, encabezados por Susana
Díaz, las posibilidades de que un gobierno de cambio en el que quepan
representantes de tres fuerzas políticas de izquierdas, aumentan
considerablemente y ofrecen a la nación la posibilidad de transformar
diametralmente el panorama que nos ha dejado el PP, tras su paso por el
Gobierno.
Adelantándose a decisiones que Sánchez no ha tenido tiempo de
tomar, Pablo iglesias, en un alarde de maestría política que marca diferencias
notables con la manera de hacer las cosas de sus oponentes, ha venido a decir
que para Podemos ha terminado el tiempo de las conjeturas y que sus líderes
están dispuestos y preparados para incorporarse a las decisiones de Estado y
así lo hace saber, para que conste, delante de todos los ciudadanos.
A la espera de la respuesta de Sánchez, al que la rueda de
prensa ha pillado reunido con el Monarca, se abre ahora un paisaje
absolutamente distinto, pero esperanzador, para todos los millones de españoles
que han votado en las urnas, a favor del tan deseado cambio.
Con Iglesias y los suyos en el Gobierno y también con un
Alberto Garzón que ha dado numerosas muestras de batallar duramente por los
derechos de todos, al PSOE no le quedaría más remedio que afrontar como
prioridad las cuestiones sociales que tanto afectan a las familias, además de
derogar la Reforma Laboral de Rajoy, La Ley Wert, la Ley mordaza y otras de las
muchas atrocidades que se han cometido, durante el periodo en que la tiránica
mayoría absoluta obtenida por el PP, impedía cualquier posibilidad de oposición
a las otras fuerzas parlamentarias.
La talla política de Iglesias, termina hoy de consolidarse
del todo a través de esta propuesta, que naturalmente, terminaría rotundamente
con cualquier aspiración de Rajoy para formar Gobierno y es, con mucho, la
única cosa inteligente que hemos oído los ciudadanos, desde que se conociera el
resultado de las pasadas elecciones.
A Sánchez, le convendría y mucho, atender a lo que se le
propone, primero, porque de una vez , conseguiría librarse del acoso permanente
al que le someten la líder andaluza y los suyos y luego, porque de este modo,
demostraría a la Sociedad que hablaba realmente en serio, cuando apostaba en su
campaña por un gobierno de progreso.
Ha llegado el momento de la verdad para él. Y habrá de decidir si lo afronta con la
valentía que reclaman los millones de españoles que han votado en contra de las
políticas de recortes o prefiere perder la que será su única oportunidad, por
ahora, de ser Presidente de este País, arriesgándose a que en unas nuevas
elecciones, su Partido termine por perder el poco espacio que le queda, a favor
de Rajoy o de Podemos.
Lo que tengan que decir PP o Ciudadanos de este asunto, la
verdad, poco importa. La batalla que se libra a partir de este mismo momento es
entre Iglesias y Sánchez. Ya veremos cómo queda este emocionante partido.

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