Hay noticias, que nos por esperadas resultan menos gratas y
se podría decir que esta mañana de viernes se dan una serie de circunstancias
para que los españoles puedan empezar a ver un poco de luz, al final del oscuro
túnel en que se estaba convirtiendo, la aplicación de la Justicia.
La Audiencia de Palma, decidía a primera hora y por
unanimidad, no aplicar la doctrina Botín, en el caso de la Infanta Cristina,
dando finalmente la razón a las tesis mantenidas durante la instrucción del
proceso por el Juez Castro y por la acusación particular, representada por
Manos Limpias, por lo que la hermana del Rey continuará sentada en el
banquillo, junto a su marido y los otros acusados, durante la celebración del
juicio.
Por mucho que se ha empeñado la fiscalía en restar peso a la
posible participación de Cristina de Borbón en los asuntos de corrupción que,
presuntamente, manipulaba su marido, la fuerza de los argumentos presentados
por Castro y por la acusación particular y el cúmulo de pruebas fehacientes que
se han manejado en el transcurso de la investigación, se han impuesto sobre la
enfervorizada e incomprensible defensa protagonizada por el Fiscal Horrach y
también sobre la presunción de que Hacienda sólo somos todos, cuando de hacer
publicidad se trata, que expuso otra de las fiscales en la sala y que tantas
críticas ha suscitado, por parte de los analistas políticos y también, de toda
la ciudadanía.
El caso Noos, será finalmente juzgado con todos los acusados
presentes y no habrá legalmente, ningún tipo de privilegio para la Infanta de
España, como parece lógico, cuando se la imputa en la comisión de una serie de
delitos fiscales.
Un poco más tarde, se conocía también que los dos jueces
afines al PP eran apartados del caso de los papeles de Bárcenas, cerrando así,
otro de los capítulos más escandalosos de cuántos en relación con asuntos
judiciales, se mantenían abiertos en el país, para asombro de una Sociedad, que
ha perdido, casi totalmente, su confianza en la aplicación real de la justicia.
El hecho de que la hermana del Monarca y en este caso Jefe
del Estado, sea juzgada junto a su cónyuge por un asunto de corrupción, va a
representar sin embargo, un hecho absolutamente insólito, a la vez que
vergonzoso, para la Institución que representa, pero calla a la vez, todas las
voces que durante los últimos tiempos se han alzado reclamando igualdad para
todos los ciudadanos, en temas judiciales y todo ello, a pesar de las
innumerables presiones que se han visto obligados a soportar los magistrados
relacionados con estos acontecimientos y que han decidido obrar, como debiera
ser normal, con absoluta profesionalidad y a favor de que se haga justicia.
No se puede ignorar que la valentía del Juez Castro, empeñado
en esclarecer este caso, hasta sus últimas consecuencias y su denodada lucha en
solitario, por ignorar las múltiples presiones sufridas durante el tiempo que duró
la instrucción, ha sido la piedra fundamental sobre la que se asienta la
celebración del proceso que se llevará a cabo en breve y que demostrará que no
siempre los poderosos salen impunes, tras la presunta comisión de un delito.
La importancia de la otra decisión, la que aparta a los dos
magistrados, Concepción Espejel y Enrique López, del caso de los papeles de
Bárcenas, viene a concluir que cuando existen probados vínculos ideológicos que
unen a los jueces con determinadas Formaciones políticas, se ha de producir,
necesariamente, una inhabilitación para juzgar casos relacionados con ellas, ya
que podría producirse una falta de ecuanimidad, a la hora de dictar las
sentencias.
Seguramente, si los encargados de administrar la justicia
pudieran ser considerados como personas corrientes y declarar libremente su
filiación o simpatías, por determinados partidos políticos, muchos de estos
conflictos de intereses podrían evitarse, al conocerse previamente su ideología
y no pudiendo ser designados, jamás, para intervenir en asuntos políticos.
Es éste, sin embargo, un día en el que habría que celebrar
dos decisiones que nos parecen, al contrario que en otras muchas ocasiones,
justas y que podrían representar un paso adelante en la consecución real de una
separación de poderes, que siempre es tan necesaria, para el buen
funcionamiento de las naciones.
La espera ha sido larga, pero parece que también en este
terreno, las cosas están empezando a cambiar y por ello, nos congratulamos muy
mucho, todos los que abogamos por la igualdad de derechos de todos los
ciudadanos, en cuanto a la aplicación de la Ley que debe protegernos, se
refiere.

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