Mientras los españoles aguardamos que termine la nueva ronda
de consultas programadas por el Rey y los partidos se afanan en negociar los
unos con los otros, con la intención de obtener una mayoría en el Parlamento,
la policía se enfrasca en una redada relacionada con otro caso de corrupción,
que implica a políticos del PP valenciano y que se ha dado en denominar como
caso Taula, habiéndose practicado ya, más de veinte detenciones.
Lo que viene pasando sistemáticamente con los miembros
relevantes del PP en la Comunidad valenciana, parece no tener fin y ahora es el
incombustible Alfonso Rus, conocido por sus toscas maneras a la hora de
elaborar sus discursos, quien es por fin, detenido como uno de los cabecillas
de esta nueva trama, lo que sin duda ha de suponer un duro golpe para Mariano
Rajoy y los suyos, pues va resultando cada vez más difícil que nadie se atreva
a prestar su apoyo para formar gobierno a un Partido tan estrechamente
relacionado con la ilegalidad, de un modo casi permanente.
No hay momento en el que no se destape alguna corruptela que
señale directamente a algún cargo relevante del PP, ni día en el que no
conozcamos nuevos asuntos que demuestren que en casi todas las grandes obras
públicas que se han venido haciendo bajo el mandato de los conservadores, una
buena parte del dinero, fue a parar directamente a los bolsillos de alguno de
sus miembros, o a la financiación ilegal del propio Partido.
Cómo puede pues Mariano Rajoy, como representante principal
de los conservadores, esperar que otras Formaciones políticas le respalden en
sus ínfulas de volver presidir el país, es una incógnita que a todos nos
encantaría resolver, sobre todo porque la inmensa mayoría de los ciudadanos
pensamos que carece de autoridad moral, hasta para presentarse delante de los
medios, defendiendo una honestidad, de la que un número incalculable de los
cargos que le acompañan, carece.
Los graves escándalos que hemos conocido y continuamos
conociendo, incluso cuando se está jugando quién será el nuevo Presidente de
esta Nación, de vivir en cualquier otro país, donde la democracia real fuera su
forma de gobierno, hubieran bastado para apartar de manera vitalicia del
ejercicio de la política, no solo a todos aquellos que han sido imputados en
las causas abiertas, sino también y muy principalmente, a quien encontrándose a
la cabeza de la Formación, ha sido no solo incapaz de terminar de un plumazo
con la corrupción generalizada existente en sus filas, sino que se ha visto
marcado permanentemente por la sombra de la sospecha, por aparecer más de una
vez, sus iniciales en los papeles de Bárcenas, sin que haya podido probar
fehacientemente su inocencia.
No se puede entender, que con este historial interminable,
aún haya Partidos, como es el caso de Ciudadanos, dispuestos a apoyar, aunque
solo sea con la abstención, la
investidura de Mariano Rajoy como Presidente y menos aún, que después de
manifestar una y mil veces durante la campaña electoral que lucharían para
erradicar la corrupción, ignoren sintomáticamente lo que viene ocurriendo a
diario en el PP, estando dispuestos a formar parte de su pacto de Gobierno.
Ahora que Rajoy ha renunciado, en primera instancia, a luchar
por la investidura y viendo que todo apunta a que muchos más de sus cargos, a
lo largo y ancho del país, están siendo y serán en breve detenidos e imputados
en corruptelas de toda índole, lo decente sería que el Presidente en funciones
reconsiderase su empecinamiento en repetir mandato y abandonase, aunque solo
fuera por dignidad, el ejercicio de la política.
Pero vivimos en España y aún hay siete millones de españoles
que han sido capaces de volver a votarle, conociendo lo que conocen e intuyendo
lo que puede suceder, en un breve espacio de tiempo.
Parece incomprensible, pero la explicación podría estar en que
nos hemos acostumbrado, para desgracia nuestra, a convivir con los casos de
corrupción, como si su existencia hubiera de estar obligatoriamente vinculada,
al hecho de ejercer como político.
Muchas cosas han de ver aún nuestros ojos, pero no les quepa
la menor duda de que si el PP consigue finalmente repetir mandato, al frente de
la nación, las malas prácticas que se han instalado entre nosotros y que
esquilman los recursos del país a diario, no solo no cesarán, sino que podrán
multiplicarse, con el beneplácito de los que se conviertan en sus socios,
consiguiendo que lo que ha pasado y lo que está por pasar, se convierta en
humo, dada la tibieza con que afrontan las leyes en vigor, esta suerte de
imperdonables delitos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario