jueves, 14 de enero de 2016

Pánico a las urnas


Se apresura Ciudadanos a comenzar su labor en el Congreso, con una intervención de Albert Rivera a favor de un pacto entre fuerzas que garanticen la estabilidad y proponiendo una defensa a ultranza de la unidad del Estado español, ahora que corren vientos huracanados en la Generalitat de Cataluña.
No puede permitirse perder tiempo el Partido de Rivera, en el convencimiento de que en el caso de que hubiera que repetir elecciones, muchos de los votos que tomó prestados del PP, volverían a su legítimo dueño, lo que les colocaría en una situación de auténtica desventaja, con respecto a los resultados obtenidos y que les han otorgado cuarenta diputados en el Congreso.
Habiendo manifestado por activa y pasiva, que nunca pactarían con Podemos y temiendo un pacto de Izquierdas que les reste protagonismo en la Legislatura que empieza, Ciudadanos no tiene otra opción que promocionar un tripartito con PSOE y PP, esperando que Pedro Sánchez renuncie a su sueño de una alianza a la portuguesa, para sumarse a este Gobierno de estabilidad democrática, presidido por Mariano Rajoy, que propone Rivera.
Pero si Pedro Sánchez consiente en esta aspiración, llegando finalmente a un acuerdo con los Partidos conservadores y dando la espalda a las demás Formaciones de izquierdas, que esperan de su investidura el comienzo de un cambio que han venido reclamando en todos sus discursos, desde hace varios años, los propios militantes socialistas y muchos electores que le han otorgado su confianza creyendo que su moderación podría ser la que nivelara la balanza en un posible pacto progresista, quedarían profundamente decepcionados y de su indignación podría derivarse, en un futuro, una caída vertiginosa que colocara al PSOE cercano a su desaparición, después de más de cien años de existencia.
Una cosa son las aspiraciones de Rivera, que de seguro no se corresponden en nada con lo que le auguraban las encuestas y otra, bien distinta, lo que conviene a un líder socialista que incluso se ha visto obligado a enfrentarse ferozmente con barones del peso de Susana Díaz y que por tanto, no puede ni debe permitirse abandonar  la idea inicial de gobernar, cediendo cobardemente a las presiones ejercidas por el Gobierno en funciones de Rajoy, ni a las ínfulas presidenciales del líder de ciudadanos.
Y aunque no se sabe si al final podrá conseguirse un acuerdo con el Partido de Iglesias y otras Fuerzas, el mero gesto de tender la mano a Rajoy, a quién todos recordamos que se atrevió a llamar, ante las cámaras de televisión, indecente, colocaría a Sánchez en una encrucijada de la que le resultaría bien difícil escapar, jugándose además, su propia dignidad personal, como líder del Partido que representa.
Ojo. Rivera no va a cejar en su empeño, pues su temor a tener que volver a ser evaluado en las urnas se ha convertido y se le nota, en una obsesión que le persigue y que de hacerse realidad, le colocaría seguramente, en un lugar muy por debajo del que ahora mismo ocupa, en este variopinto Parlamento.
Sus verdaderas intenciones, quedan en evidencia, en el momento en que se constituye en auténtico protagonista del inicio de la Legislatura, celebrando ruedas de prensa y auto proclamándose mediador en las políticas de pactos que se avecinan, siendo como es en realidad, el líder de la cuarta Fuerza política, en número de votos, según el resultado de las Elecciones.
No les quepa la menor duda de que Rivera quería y quiere ser el Presidente de este País, pero las cosas se le han torcido de tal suerte, que su única e inaplazable opción es intentar que no se lleguen a celebrar nuevos Comicios, al menos, hasta que consiga armarse e idear nuevas estrategias que le permitan alcanzar su auténtico objetivo.
De los demás depende consentir o no con lo que propone, ser o no, cómplices de sus aspiraciones presidenciales y apoyo de sus reivindicaciones, que sólo a él conciernen, aunque, por encima de todo, lo que debería primar es el respeto a la voluntad de los ciudadanos, que por cierto, han desoído en su mayoría, las propuestas que presentó en la pasada Campaña electoral, colocándole en el sitio en el que ahora se encuentra.


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